La estratificación social en entornos capitalistas

 

La Sociología, los Derechos Humanos y la Deconstrucción de las Desigualdades:

Estudio crítico sobre la estratificación social en entornos capitalistas.

 

Versión en libro del paper completo de Abril 2013 presentado a la International Sociological Association –ISA con el siguiente título: “La sociología en la universalización de los derechos humanos y sociales a través de la deconstrucción de las desigualdades” – “Sociology in the universalization of human and social rights through deconstruction of inequalities”. Abstract #30864

Por

 

Jacob (J.) Lumier

 

Autor de Ensayos Sociológicos con trabajos difundidos en la Web de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura – OEI y junto a la página del Ministerio de Educación de Brasil (Domínio Público).

 

Websitio Produção Leituras do Século XX

http://www.leiturasjlumierautor.pro.br

 

Río de Janeiro / RJ, Brasil, Agosto 2014

 

 

La sociología, los DDHH y La deconstrucción de las desigualdades

Jacob (J.) Lumier

 

 

Epígrafe

 

Karl Marx dijo una vez — en los tiempos del capitalismo embrionario, salvaje y con todo aún no domado, aún demasiado iletrado como para descifrar lo escrito en la pared— que los trabajadores no pueden liberarse sin liberar al resto de la sociedad. Ahora, en los tiempos del capitalismo triunfante, se podría decir que, sin prestar ya atención a los escritos de ninguna pared (ni a las paredes mismas, si a eso vamos), el resto de la sociedad humana no puede ser liberado de su miedo ambiente y de su impotencia a menos que su parte más pobre sea liberada de su penuria. [Bauman, La sociedad individualizada].

 

 

 

Presentación

 

En presencia del desafío de satisfacer la demanda actual por una sociología con provecho en la deconstrucción de las desigualdades, entendidas estas últimas como obstáculos a la universalización de los derechos humanos y sociales, este documento destaca la necesidad de superar la tendencia utilitarista en estudios sobre la estratificación social en entornos capitalistas.

Desarrolla una comprensión sociológica en torno a la constatación de que los focos de los derechos humanos son las libertades humanas esenciales [i], comprendidas por ellas mismas y, debido a este hecho, son más de lo que serían las variables lógicas. Por esta vía, articula el punto de vista del pluralismo efectivo de la realidad social con los conjuntos prácticos abiertos a la creación colectiva, cuya variabilidad ultrapasa la reproducción de los paradigmas del sistema.

De este punto de partida, el autor tiene en vista explicitar como la sociología pudiera contribuir para los Derechos Humanos con la deconstrucción de las desigualdades; elabora sobre la crítica a las proyecciones de una jerarquía de posiciones, sean estas basadas en autoridad y prestigio, o centradas en la busca de ventaja diferencial.

Sostiene el reconocimiento de que, una vez situados en la sociabilidad como aspectos de la vida espontánea del Derecho – por tanto incluidos en el ambiente micro-sociológico que reproduce el equilibrio parcial entre las prerrogativas de unos y las obligaciones de otros –, juntamente con las demás manifestaciones da consciencia  (tales como la lenguaje y la intervención del conocimiento), los Derechos Humanos toman parte de las fuerzas productivas en sentido lato y, de esta forma, desempeñan un papel constitutivo en los  propios marcos sociales.

En ámbito específico de la teoría sociológica, se profundiza la descubierta por Henri Lefebvre (1901 – 1991) de la ruptura de la reciprocidad que ligaba los intereses particulares y el interés general en el espacio público.

 

***

 

Sumário

Epígrafe 9

Presentación 10

Desigualdades, Crecimiento y Deconstrucción. 15

Para allá de la tendencia utilitarista 15

La crítica al enfoque economicista por la ventaja diferencial 17

Reificación y función de representación en el psiquismo de la estructura de clases  19

El saber economicista y el psiquismo de la clase burguesa 19

Unilateralización y generalización de las necesidades 21

El deseo de pose 22

La sabiduría de frialdad 25

La insuficiencia de la tendencia utilitarista y la Deconstrucción 26

La Opulencia versus la Pobreza 29

La deconstrucción de las desigualdades 30

El Control Capitalista 32

La Confusión de las Aspiraciones 32

Las desigualdades de Referencia 32

Las desigualdades neoliberales 33

Contribución social de los sectores más opulentos 34

Pluralismo social y Sentimiento colectivo 36

Las desigualdades sociales como obstáculos 37

La percepción de los derechos en contexto de desigualdades 37

La Mirada micro-sociológica 39

La micro-sociología en el procesamiento de las desigualdades sociales 41

La micro-sociología en la formación social 42

Pluralismo social efectivo 43

Derechos Humanos y Solidaridad 53

La posibilidad de la estructura 54

Grupo y Estructura 55

Pluridimensionalidad de la Realidad Social 57

Deconstrucción y Recuperación de las Aspiraciones 58

El problema sociológico de los valores 60

Valores e Ideales 62

La sociología de la vida moral: Lo Deseable 64

Lo Deseable 65

Conclusión 67

Perfil del autor Jacob (J.) Lumier 71

Notas de Fim 73

 

 Desigualdades, Crecimiento y Deconstrucción.

Si en razón de la especialización de las funciones se nota que la división del trabajo en las sociedades industriales segrega desigualdades, lo mismo no se pudiera decir para la diferenciación de tres clases afirmadas en el espacio público y en las ideas. El esquema de que hay una clase del trabajo, otros con la pose y los desfavorecidos con la necesidad en estado puro es un esquema que sobrepasa las determinaciones económicas de las relaciones de producción, ni debiera ser tratada como un reflejo. Antes de esto, revela-se un esquema cuya base es la psicología colectiva, específicamente, el psiquismo de la estructura de clases.

Para allá de la tendencia utilitarista

En los estudios sobre las desigualdades se hace notar tendencia orientada a la sociología de las organizaciones económicas en la que se concentra la atención en las cualidades reificadas como “capital cultural”, “capital humano” (incluyendo el “capital intelectual”), y “capital social”. Existe la opinión de que, en el entorno capitalista, la sociología debe verificar la causa motriz de las desigualdades y describir el funcionamiento del sistema que los utiliza para el desarrollo.

Trata-se de tendencia utilitarista que sirve a la enseñanza de administración con  aplicación en pesquisas circunscritas a los ambientes de los agrupamientos de localidad, cuyo servicio en escala global es todavía dudoso por no disponer de metodología crítica para esquivar la reificación de los papeles y posiciones socias. Sin embargo, a pesar de su afinidad con el estado de cosas del actual modelo productivista, la tendencia utilitarista tuvo el mérito de haber puesto en relieve la categoría economicista de ventaja diferencial, como criterio en la descripción del sistema de desigualdades en estratos económicos y sociales, aplicable a todas las cosas que cuentan puntos en un curriculum vitae o en portfolios.

Como sabe el fuerte ascenso del neoliberalismo después de los años noventa implicó mayor empeño en ventaja diferencial, que sobrepasó los muros del mundo corporativo y adquirió contorno de ideología económica [ii], con impacto negativo en las pesquisas sobre desigualdades y estratificación social en ambiente capitalista. Negativo en razón de que la ventaja diferencial está muy lejos de lo que se verifica como determinismos sociales y, como cualquier mistificación, contradice la explicación en sociología, se agarra en las mentalidades como el fetiche del precio – en sentido de la teoría del fetichismo de la mercadoría como personificación del capital, descubierta en sociología económica por Karl Marx.

De esta forma, la ventaja diferencial es puesta contra la solidariedad en las relaciones con los otros, y genera condicionamiento para las relaciones de distanciamiento en detrimento de la aproximación.

En consecuencia, la simple descripción de la distribución y busca de ventaja diferencial en los estudios de estratificación en ambiente capitalista revela-se insuficiente delante de la  actual demanda por una sociología con provecho para deconstruir las desigualdades como obstáculos a la universalización de los Derechos Humanos y Sociales.

No se trata únicamente una cuestión de servicio. Sobrepasar la insuficiencia de la tendencia utilitarista implica reconocer que el tratamiento sociológico positivo no está limitado a la representación de las desigualdades como reflejo de las ineluctables relaciones de producción en régimen capitalista. Por el contrario, la base de las desigualdades es verificada en psicología colectiva, más específicamente en el psiquismo de la estructura de clases.

La crítica al enfoque economicista por la ventaja diferencial

Desde el punto de vista economicista enfocado en la ventaja diferencial[iii], el término “desigualdades sociales” viene cargado de pre-significaciones económicas para disfrazar la hegemonía del capitalismo financiero organizado y hacer creer en la “economía de mercado” [iv] que ya no prevalece en el mundo estandarizado.

De esta forma, describe-se únicamente el desempeño del control capitalista financiero, con la proyectada dinámica de las desigualdades sociales siendo fomentada en facto por las jerarquías industriales y financieras, tomadas (a) como agencias pero no de supuesta concurrencia que, en realidad, no pasa del incentivo material segregado por las políticas económicas para la controlada distribución lucrativa de los productos,  (incentivo para las actividades empresariales o programas de competitividad); (b) pero sí agencias reproductoras del  Siempre Igual de la producción en masa [v].

De ahí, al envés de crítica a la hegemonía burguesa por el capitalismo financiero organizado y dirigista, con su mundo estandarizado, el análisis enfocado en la ventaja diferencial llega  a la “conclusión” previamente establecida de que el sistema de las organizaciones empresariales incluye la dinámica de las desigualdades en estratificación por niveles de rendimiento como factor positivo del desarrollo.

Trata-se de reducción por el utilitarismo normativo [vi] en que el marco de referencia global del capitalismo con su mundo estandarizado ven a ser substituido por un de sus fetiches, esto es, la “ventaja diferencial”. De esta forma, nada más hace que reencontrar la ilusión de los neo-liberales al proclamar su delirio pro mercaderización [vii] de las relaciones humanas (tornándolas factores del lucro) de que “no existe la sociedad, sino únicamente el mercado[viii].

 

Reificación y función de representación en el psiquismo de la estructura de clases [ix]

 

Veja a obra La Sociología, los Derechos Humanos y la Deconstrucción de las Desigualdades: Estudio crítico sobre la estratificación social en entornos capitalistas. Tecle aqui


 

Notas

[i] Universal Declaration of Human Rights – Preamble.

[ii] Vea el influente libro “Competitive Advantage“, del economista Michael E. Porter, adelante.

[iii] La aplicación de la categoría de la ventaja diferencial tiene base en el libro del influente especialista Porter, Michael E: Competitive Advantage: Creating and sustaining superior performance, New York, Free Press; London, Collier Macmillan, 1985; Versión portuguesa: Vantagem Competitiva: Criando e sustentando um desempenho superior, Rio de Janeiro, Campus, 1990.

[iv] Habiendo perdido la connotación liberal, el termino mercado se limita a designar un aspecto del orden monetaria y especulativa regulada y protegida por el Estado e incorporada en el sistema de las bancas centrales, aunque preserve la circulación controlada de mercaderías, en la que el valor de cambio dá lugar al precio inflacionario.

[v] Cf. Adorno, T. W. (1903 – 1969): “Prismas: la Critica de la Cultura y la Sociedad”, traducción de Manuel Sacristán, Barcelona, Ariel, 1962, 292 pp. (Original en Alemán: Prismen. Kulturkritik und Gesellschaft. Berlin, Frankfurt A.M. 1955).

[vi] En la medida en que ha puesto en pauta la cuestión de los criterios de valor de una norma relacionada a su utilidad como imagen de felicidad para el mayor número, el utilitarismo doctrinario y normativo de Jeremy Bentham (1748-1832) y John Stuart Mill (1806 – 1873), que gozaba excepcional prestigio en los medios progresistas de la época, suscitó como saben reacciones en varios medios intelectuales, especialmente entre los sociólogos diligentes como Émile Durkheim (1858 – 1917), que en su conocida obra datada de 1893 intitulada “De la division du travail social”, allí contestó acertadamente el eudemonismo, como señaló Gurvitch. Esencial su recusa de la “utilidad” como criterio último de las acciones humanas y como base mensurable de análisis de las cuestiones políticas, sociales y económicas.

De la misma manera, al repeler sea cual sea la tentativa en establecer un absoluto para la vida moral con imposición a los hechos sociales, se ha tornado igualmente indispensable al notable sociólogo repeler como eudemonismo la pretensión utilitarista en reducir el valor de una norma únicamente a su utilidad como criterio de felicidad para el mayor número.

Oposición sociológica tanto más consecuente cuanto se sabe que el utilitarismo liberal está lejos de ser una propuesta inconsistente. La idea de que una de las funciones de la política es promocionar el bien-estar humano encuentra en lo mismo una justificación teórica adecuada (la democracia puede ser vista como una especie de Utilitarismo aplicado, en la medida en que, siendo el gobierno de la mayoría, defenderá los intereses del mayor número).

[vii] La mercaderización es un concepto con largo empleo en la crítica de la sociedad. En este trabajo es utilizado para designar el control capitalista en ámbito de la psicología colectiva, como mercaderización de las relaciones humanas, pero deben tener cuenta que hay una tendencia para la mercaderización de la sociedad, como es observado en el siguiente texto: (…) “El valor de uso es transformado en valor de cambio cuando sólo puede realizarse pasando por su tamiz, por su lógica. El valor de cambio no es sólo el valor de un intercambio sino la conversión del valor de uso en valor de cambio. Esto significa que sólo puedo satisfacer mis necesidades y deseos si se encuentran en el mercado, en el esquema de la oferta y la demanda. Si no hay encuentro, no hay satisfacción. La “sociedad de mercado” no es una sociedad “con” mercado, sino una sociedad cuyos enteros modos de funcionar (político, cultural, religioso, etc.) pasan por los parámetros mercantiles. La mercaderización de la sociedad es la universalización de la excepción mercantil (la excepción por la cual la oferta y la demanda no se corresponden sino bajo una asimetrización por la que uno u otro polo sale perdiendo).” (…) Cf: Jorge Iacobsohn: “El marketing como ideología”. Internet, Revista “Bajo Control” (25/11/2010) http://bajocontrol.over-blog.es/article-el-marketing-como-ideologia-61689499.html (verificado en 2 de Abril 2013).

 

[viii] Ese lema neoliberal releva de la siguiente proposición de Margaret Thatcher (1925 – 2013): “There is no such thing as society (…).” Cf. The Downing Street Years, Harper Collins, London 1993, p. 626.

[ix] Mi exposición más detallada de este punto está en “Karl Marx e a Sociologia do Conocimento – 2ª edição ampliadahttp://www.bubok.es/libros/221823/Karl-Marx-e-a-Sociologia-do-Conocimento–2-edicao-ampliada

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