Informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos

 

 11 de abril de 2016

 

 En el presente informe el Alto Comisionado se concentra en ejemplos de prácticas que optimizan el potencial de transformación de la sociedad civil. A este respecto, señala cinco elementos esenciales: un sólido marco jurídico en consonancia con las normas internacionales que salvaguarde las libertades públicas y el acceso efectivo a la justicia; un entorno político favorable a la labor de la sociedad civil; el acceso a la información; cauces para la participación de la sociedad civil en los procesos de adopción de decisiones; y apoyo y recursos a largo plazo para la sociedad civil.

 

  1. Introducción

En su resolución 27/31, el Consejo de Derechos Humanos, reconociendo la importancia crucial de recabar la participación activa de la sociedad civil, a todos los niveles, en el fomento de la buena gobernanza, en particular mediante la transparencia y la rendición de cuentas, lo que es indispensable para la construcción de sociedades pacíficas, prósperas y democráticas, solicitó al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos que hiciese una recopilación de recomendaciones prácticas para la creación y el mantenimiento de un entorno seguro y propicio para la sociedad civil tomando como base las buenas prácticas y las lecciones aprendidas.

 

A tal efecto, el 28 de abril de 2015 la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) envió notas verbales a Estados Miembros, instituciones nacionales de derechos humanos, organizaciones de la sociedad civil y organizaciones internacionales y regionales, a lo que siguió un recordatorio el 8 de julio de 2015. Se recibió un total de 89 respuestas, que ponían de manifiesto la importancia atribuida a las cuestiones de que trataba la resolución 27/31.

 

El presente informe se hace eco de la información procedente de todas las regiones, sobre la base de las contribuciones recibidas de Estados Miembros, instituciones nacionales de derechos humanos y diversos agentes de la sociedad civil, entre los que cabe mencionar redes internacionales y regionales, medios académicos, organizaciones confesionales, las Naciones Unidas y entidades regionales.

 

En el contexto de un espacio menguante de la sociedad civil a nivel mundial, es importante compartir prácticas que pongan de relieve los beneficios de crear y mantener un entorno propicio para la sociedad civil. En el presente informe el Alto Comisionado se concentra en ejemplos de prácticas dinámicas que optimizan el potencial de transformación de la sociedad civil[i]. El Alto Comisionado señala cinco elementos que son esenciales al respecto: un sólido marco jurídico en consonancia con las normas internacionales y un firme sistema nacional de protección de los derechos humanos que proteja las libertades públicas y el acceso efectivo a la justicia; un entorno político favorable para la labor de la sociedad civil; el acceso a la información; cauces para la participación de la sociedad civil en los procesos de formulación de políticas y de adopción de decisiones; y apoyo y recursos a largo plazo para la sociedad civil.

 

La concesión de espacio a la sociedad civil no es facultativa. El derecho internacional de los derechos humanos impone a los Estados la obligación de respetar los derechos y libertades que son indispensables para que la sociedad civil se desarrolle y funcione, incluidos los derechos a la libertad de opinión y expresión, de reunión pacífica y de asociación, así como el derecho a participar en los asuntos públicos. El derecho internacional también protege las vidas, la libertad, la integridad física y la intimidad de los agentes de la sociedad civil frente a la injerencia arbitraria del Estado.

 

Aun cuando el derecho no lo exigiera, hay razones imperiosas para proteger el espacio de la sociedad civil. Los cauces efectivos para la participación cívica contribuyen a la cohesión social y sirven para que las personas, incluidas las minorías y quienes viven al margen de la sociedad, puedan hacer oír su voz. Además, la sociedad civil desempeña un papel crucial a los efectos de facilitar la participación en la vida pública y puede permitir que las personas contribuyan a la formulación de políticas e incluso a la adopción de decisiones. También hay argumentos convincentes de carácter empresarial y económico en favor de una sólida sociedad civil. Ciertamente el sector empresarial y la sociedad civil tienen un interés común en un entorno que respete los derechos a la libertad de expresión y asociación, sea pluralista y no discriminatorio, defienda el estado de derecho y promueva la transparencia y el acceso a la información.

 

El hecho de permitir que se escuchen diferentes voces, incluso cuando expresan críticas u opiniones impopulares, resulta clave para que rindan cuentas los encargados de adoptar decisiones y para que se garantice que se revisan las políticas, se aprenden lecciones y se efectúan mejoras. Los países en que el espacio de la sociedad civil está protegido obtienen importantes dividendos en cuanto a estabilidad a largo plazo.

 

La participación de una sociedad civil dinámica en el sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas es indispensable para la protección y la promoción efectivas de esos derechos. Los agentes de la sociedad civil señalan las deficiencias de protección y de otra índole en la arquitectura internacional, alertan a la comunidad internacional de crisis inminentes y promueven el establecimiento de normas y mecanismos nuevos. Su participación enriquece las respuestas del sistema al vincularlas a lo que está ocurriendo a nivel de los países.

 

Con todo, la sociedad civil es atacada en numerosos lugares y con una creciente variedad de armas. Los Estados que pretenden restringir el espacio de la sociedad civil siguen encontrando medios creativos para hacer presión sobre esta última, para lo cual limitan las libertades a través de leyes o recurren a métodos represivos y violentos para silenciar las opiniones que consideran críticas. Esos enfoques se reproducen fácilmente y cada vez más en todas las regiones. La sociedad civil también se enfrenta a amenazas de otros agentes, como los grupos armados no estatales. Hay también un creciente número de denuncias de actos de intimidación y de amenazas perpetrados por el sector privado contra agentes de la sociedad civil, incluidos los activistas que se ocupan del medio ambiente y de los derechos de la tierra. En muchos países, las mujeres que desempeñan la función de agentes de la sociedad civil se enfrentan a reacciones adversas desproporcionadas, basadas en estereotipos discriminatorios y dimanantes de agentes estatales y no estatales que intentan deslegitimizar su labor y aislarlas de sus comunidades.

 

La estrategia temática global del ACNUDH titulada “La ampliación del espacio democrático” constituye el marco para reforzar la labor que se realiza con la sociedad civil, respaldando las actividades encaminadas a ampliar y proteger el espacio de esa sociedad. El ACNUDH hace efectiva esa prioridad a través de más de 500 actividades en la sede y de sus presencias sobre el terreno.

 

El compromiso de la sociedad civil puede considerarse un punto de partida: si hay espacio para que la sociedad civil se comprometa, hay más posibilidades de que se protejan mejor todos los derechos. En caso contrario, el cierre del espacio de la sociedad civil y las amenazas y represalias contra sus activistas constituyen señales de alerta temprana de inestabilidad. A lo largo del tiempo, las políticas que deslegitimizan, aíslan y reprimen a las personas que propugnan enfoques diferentes o reivindican legítimamente sus derechos pueden exacerbar las frustraciones y dar lugar a inestabilidad o incluso a conflictos. (…)

 

Notas

[i] Las medidas para restringir la actividad de la sociedad civil se describen con detalle en diversos informes presentados por expertos independientes de las Naciones Unidas al Consejo de Derechos Humanos y en los informes del Secretario General sobre represalias contra personas y grupos de personas por cooperar con las Naciones Unidas.

 

Reproduzido por Jacob (J.) Lumier – (Movimento Internacional dos Direitos Humanos)

 

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