El derecho internacional de los derechos humanos

El movimiento internacional de los derechos humanos se fortaleció con la aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948. Redactada como “un ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse”, en la Declaración, por primera vez en la historia de la humanidad, se establecen claramente los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales básicos de los que todos los seres humanos deben gozar. A lo largo de los años lo establecido en la Declaración ha sido ampliamente aceptado como las normas fundamentales de derechos humanos que todos deben respetar y proteger. La Declaración Universal, junto con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y sus dos protocolos facultativos, y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, forman la llamada “Carta Internacional de Derechos Humanos”. 

Una serie de tratados internacionales de derechos humanos y otros instrumentos adoptados desde 1945 han conferido una base jurídica a los derechos humanos inherentes y han desarrollado el conjunto de derechos humanos internacionales. En el plano regional se han adoptado otros instrumentos que reflejan las preocupaciones específicas en materia de derechos humanos de la respectiva región, y en los que se establecen determinados mecanismos de protección. La mayoría de los Estados también ha adoptado constituciones y otras leyes que protegen formalmente los derechos humanos fundamentales. Si bien los tratados internacionales y el derecho consuetudinario forman la columna vertebral del derecho internacional de derechos humanos, otros instrumentos, como declaraciones, directrices y principios adoptados en el plano internacional contribuyen a su comprensión, aplicación y desarrollo. El respeto por los derechos humanos requiere el establecimiento del estado de derecho en el plano nacional e internacional.

El derecho internacional de los derechos humanos establece las obligaciones que los Estados deben respetar. Al pasar a ser partes en los tratados internacionales, los Estados asumen las obligaciones y los deberes, en virtud del derecho internacional, de respetar, proteger y realizar los derechos humanos. La obligación de respetarlos significa que los Estados deben abstenerse de interferir en el disfrute de los derechos humanos, o de limitarlos. L a obligación de protegerlos exige que los Estados impidan los abusos de los derechos humanos contra individuos y grupos. La obligación de realizarlos significa que los Estados deben adoptar medidas positivas para facilitar el disfrute de los derechos humanos básicos.

A través de la ratificación de los tratados internacionales de derechos humanos, los gobiernos se comprometen a adoptar medidas y leyes internas compatibles con las obligaciones y deberes dimanantes de los tratados. En caso de que los procedimientos judiciales nacionales no aborden los abusos contra los derechos humanos, existen mecanismos y procedimientos en el plano regional e internacional para presentar denuncias o comunicaciones individuales, que ayudan a garantizar que las normas internacionales de derechos humanos sean efectivamente respetadas, aplicadas y acatadas en el plano local.

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Liderar al Sur sin chocar con el Norte

DESARROLLO:
Liderar al Sur sin chocar con el Norte

Artigo publicado em Terra Viva por Indranil Banerjie

Divulgado aqui integralmente por Jacob (J.) Lumier

NUEVA DELHI (IPS) A pesar del discurso de fortalecer la solidaridad Sur-Sur, los líderes del grupo IBSA (India, Brasil y Sudáfrica), reunidos en esta ciudad, subrayaron la continua importancia del Norte para su futuro económico.

Aun cuando fueron feroces al criticar a los países ricos por la actual crisis financiera y exigir una mayor participación en las instituciones mundiales, los jefes del gobierno del IBSA dijeron querer complementar y no reemplazar el diálogo con el Norte.

“La cooperación Sur-Sur no puede reemplazar los compromisos con los países industrializados, sino que es sólo un complemento a la cooperación Norte-Sur”, señalaron el 15 de octubre, en un comunicado al término de la cumbre, el primer ministro de India, Manmohan Singh, y los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, y Kgalema Petrus Motlanthe, de Sudáfrica.


Este al parecer punto menor resume tanto el dilema como las aspiraciones del IBSA: los tres países, como países en desarrollo, critican las políticas del Norte, pero no obstante desean pelear en la misma liga que los ricos.


En la reunión del 15 de octubre reiteraron su llamado a reformar los organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas, el Grupo de los Ocho (G-8) países más poderosos y los mecanismos financieros mundiales.


Según algunos participantes de la cumbre, su exigencia de una mayor participación en los mecanismos dominados por el Norte refleja su creciente autoconfianza y creencia de que pueden jugar un mayor papel en los asuntos mundiales.


Este mensaje fue evidente en las declaraciones de cierre del primer ministro Singh, en el que afirmó que las naciones del IBSA “juegan un papel clave para asegurar un crecimiento mundial equitativo y contribuir a la estabilidad internacional”.


“Nuestra voz sobre cómo manejar la crisis en una forma que no perjudique nuestras prioridades de desarrollo debe ser oída en los consejos internacionales”, añadió.


La palabra clave en la cumbre fue inclusión, no oposición. “Necesitamos más que nunca antes un renovado esfuerzo para reformar las instituciones de gobernanza internacional, sea en las Naciones Unidas o en el G-8. Necesitamos trabajar deliberadamente hacia la conclusión de la Ronda de Doha de conversaciones comerciales en una forma que se promueva el desarrollo y el crecimiento inclusivo”, subrayó Singh.


La idea de que las naciones del IBSA pueden llevar algo a la mesa económica mundial fue subrayada por Kgalema Motlanthe, quien el mes pasado reemplazó a Thabo Mbeki en la presidencia sudafricana, en forma interina.


“Los pilares de la estabilidad yacen potencialmente en el Sur”, afirmó.


Los líderes del IBSA decidieron instruir a sus ministros de finanzas y gobernadores de los bancos centrales para celebrar una reunión en la que se conforme un mecanismo de coordinación destinado a resolver la actual crisis financiera internacional.


“IBSA está singularmente ubicado para cooperar en estas áreas tan importantes. Confío en que nuestra cumbre hoy tenga resultados productivos en todos estos asuntos importantes”, dijo Singh.


Sin embargo, como en casi todos los encuentros internacionales, fueron los discursos lo que impactó en los titulares. El más aplaudido de todos fue Lula da Silva, quien señaló que “la irresponsabilidad de los especuladores transformó el mundo en un gigantesco casino”.


Su pregunta retórica “¿Por qué debemos convertirnos en víctimas de una crisis financiera creada por los países ricos?”, impactó en la hasta entonces opaca reunión.


El mandatario brasileño exigió la creación de una nueva “arquitectura financiera internacional”, y señaló que el IBSA era el camino adelante.


Lula subrayó el hecho de que los países en desarrollo no son inmunes a las crisis precipitadas en el Norte.


Los líderes del IBSA, entonces, subrayaron la necesidad de una nueva iniciativa internacional para realizar reformas en el sistema financiero mundial.


“La nueva iniciativa debe tomar en cuenta el hecho de que la ética también se debe aplicar a la economía, que la crisis no es superada con medidas paliativas y que las soluciones deben ser globales, garantizando la plena participación de los países en desarrollo”, señalaron los mandatarios en la declaración.

“La reforma debe ser realizada de tal manera que incorpore sistemas más fuertes de consulta multinacional y supervisión como parte integral. Este nuevo sistema debe estar diseñado de la forma más inclusiva posible, y tiene que ser transparente”, añadieron.


Asimismo, aclararon no querer frustrar la ronda de negociaciones internacionales auspiciadas por la Organización Mundial del Comercio (OMC), a pesar de los problemas que tienen con los países del Norte.


Sin embargo, exigieron a las naciones industrializadas en la OMC que “demuestren más flexibilidad para atender las preocupaciones de desarrollo, para que los miembros puedan alcanzar en forma colectiva un resultado positivo y orientado al desarrollo de la Ronda de Doha”.


En otras palabras, no rechazaron la Ronda de Doha ni los mecanismos económicos mundiales creados por el Norte, sino que llamaron a una mayor flexibilidad de los países ricos y a una mayor aceptación de los puntos de vista del Sur para resolver los temas internacionales.


El IBSA no sólo se concentró en temas económicos. La declaración conjunta también incluyó asuntos como Afganistán, Sudán, Zimbabwe, Iraq, Líbano, el proceso de paz en Medio Oriente y el cambio climático.


Pero si hubo un mensaje dominante en la cumbre del IBSA, fue que estos tres países quieren liderar la causa del Sur, pero sin una confrontación con el Norte. (FIN)

Liderar al Sur sin chocar con el Norte

DESARROLLO:
Liderar al Sur sin chocar con el Norte

Artigo publicado em Terra Viva por Indranil Banerjie

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NUEVA DELHI (IPS) A pesar del discurso de fortalecer la solidaridad Sur-Sur, los líderes del grupo IBSA (India, Brasil y Sudáfrica), reunidos en esta ciudad, subrayaron la continua importancia del Norte para su futuro económico.

Aun cuando fueron feroces al criticar a los países ricos por la actual crisis financiera y exigir una mayor participación en las instituciones mundiales, los jefes del gobierno del IBSA dijeron querer complementar y no reemplazar el diálogo con el Norte.

“La cooperación Sur-Sur no puede reemplazar los compromisos con los países industrializados, sino que es sólo un complemento a la cooperación Norte-Sur”, señalaron el 15 de octubre, en un comunicado al término de la cumbre, el primer ministro de India, Manmohan Singh, y los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, y Kgalema Petrus Motlanthe, de Sudáfrica.


Este al parecer punto menor resume tanto el dilema como las aspiraciones del IBSA: los tres países, como países en desarrollo, critican las políticas del Norte, pero no obstante desean pelear en la misma liga que los ricos.


En la reunión del 15 de octubre reiteraron su llamado a reformar los organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas, el Grupo de los Ocho (G-8) países más poderosos y los mecanismos financieros mundiales.


Según algunos participantes de la cumbre, su exigencia de una mayor participación en los mecanismos dominados por el Norte refleja su creciente autoconfianza y creencia de que pueden jugar un mayor papel en los asuntos mundiales.


Este mensaje fue evidente en las declaraciones de cierre del primer ministro Singh, en el que afirmó que las naciones del IBSA “juegan un papel clave para asegurar un crecimiento mundial equitativo y contribuir a la estabilidad internacional”.


“Nuestra voz sobre cómo manejar la crisis en una forma que no perjudique nuestras prioridades de desarrollo debe ser oída en los consejos internacionales”, añadió.


La palabra clave en la cumbre fue inclusión, no oposición. “Necesitamos más que nunca antes un renovado esfuerzo para reformar las instituciones de gobernanza internacional, sea en las Naciones Unidas o en el G-8. Necesitamos trabajar deliberadamente hacia la conclusión de la Ronda de Doha de conversaciones comerciales en una forma que se promueva el desarrollo y el crecimiento inclusivo”, subrayó Singh.


La idea de que las naciones del IBSA pueden llevar algo a la mesa económica mundial fue subrayada por Kgalema Motlanthe, quien el mes pasado reemplazó a Thabo Mbeki en la presidencia sudafricana, en forma interina.


“Los pilares de la estabilidad yacen potencialmente en el Sur”, afirmó.


Los líderes del IBSA decidieron instruir a sus ministros de finanzas y gobernadores de los bancos centrales para celebrar una reunión en la que se conforme un mecanismo de coordinación destinado a resolver la actual crisis financiera internacional.


“IBSA está singularmente ubicado para cooperar en estas áreas tan importantes. Confío en que nuestra cumbre hoy tenga resultados productivos en todos estos asuntos importantes”, dijo Singh.


Sin embargo, como en casi todos los encuentros internacionales, fueron los discursos lo que impactó en los titulares. El más aplaudido de todos fue Lula da Silva, quien señaló que “la irresponsabilidad de los especuladores transformó el mundo en un gigantesco casino”.


Su pregunta retórica “¿Por qué debemos convertirnos en víctimas de una crisis financiera creada por los países ricos?”, impactó en la hasta entonces opaca reunión.


El mandatario brasileño exigió la creación de una nueva “arquitectura financiera internacional”, y señaló que el IBSA era el camino adelante.


Lula subrayó el hecho de que los países en desarrollo no son inmunes a las crisis precipitadas en el Norte.


Los líderes del IBSA, entonces, subrayaron la necesidad de una nueva iniciativa internacional para realizar reformas en el sistema financiero mundial.


“La nueva iniciativa debe tomar en cuenta el hecho de que la ética también se debe aplicar a la economía, que la crisis no es superada con medidas paliativas y que las soluciones deben ser globales, garantizando la plena participación de los países en desarrollo”, señalaron los mandatarios en la declaración.


“La reforma debe ser realizada de tal manera que incorpore sistemas más fuertes de consulta multinacional y supervisión como parte integral. Este nuevo sistema debe estar diseñado de la forma más inclusiva posible, y tiene que ser transparente”, añadieron.


Asimismo, aclararon no querer frustrar la ronda de negociaciones internacionales auspiciadas por la Organización Mundial del Comercio (OMC), a pesar de los problemas que tienen con los países del Norte.


Sin embargo, exigieron a las naciones industrializadas en la OMC que “demuestren más flexibilidad para atender las preocupaciones de desarrollo, para que los miembros puedan alcanzar en forma colectiva un resultado positivo y orientado al desarrollo de la Ronda de Doha”.


En otras palabras, no rechazaron la Ronda de Doha ni los mecanismos económicos mundiales creados por el Norte, sino que llamaron a una mayor flexibilidad de los países ricos y a una mayor aceptación de los puntos de vista del Sur para resolver los temas internacionales.


El IBSA no sólo se concentró en temas económicos. La declaración conjunta también incluyó asuntos como Afganistán, Sudán, Zimbabwe, Iraq, Líbano, el proceso de paz en Medio Oriente y el cambio climático.


Pero si hubo un mensaje dominante en la cumbre del IBSA, fue que estos tres países quieren liderar la causa del Sur, pero sin una confrontación con el Norte. (FIN)