El derecho internacional de los derechos humanos

El movimiento internacional de los derechos humanos se fortaleció con la aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948. Redactada como “un ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse”, en la Declaración, por primera vez en la historia de la humanidad, se establecen claramente los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales básicos de los que todos los seres humanos deben gozar. A lo largo de los años lo establecido en la Declaración ha sido ampliamente aceptado como las normas fundamentales de derechos humanos que todos deben respetar y proteger. La Declaración Universal, junto con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y sus dos protocolos facultativos, y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, forman la llamada “Carta Internacional de Derechos Humanos”. 

Una serie de tratados internacionales de derechos humanos y otros instrumentos adoptados desde 1945 han conferido una base jurídica a los derechos humanos inherentes y han desarrollado el conjunto de derechos humanos internacionales. En el plano regional se han adoptado otros instrumentos que reflejan las preocupaciones específicas en materia de derechos humanos de la respectiva región, y en los que se establecen determinados mecanismos de protección. La mayoría de los Estados también ha adoptado constituciones y otras leyes que protegen formalmente los derechos humanos fundamentales. Si bien los tratados internacionales y el derecho consuetudinario forman la columna vertebral del derecho internacional de derechos humanos, otros instrumentos, como declaraciones, directrices y principios adoptados en el plano internacional contribuyen a su comprensión, aplicación y desarrollo. El respeto por los derechos humanos requiere el establecimiento del estado de derecho en el plano nacional e internacional.

El derecho internacional de los derechos humanos establece las obligaciones que los Estados deben respetar. Al pasar a ser partes en los tratados internacionales, los Estados asumen las obligaciones y los deberes, en virtud del derecho internacional, de respetar, proteger y realizar los derechos humanos. La obligación de respetarlos significa que los Estados deben abstenerse de interferir en el disfrute de los derechos humanos, o de limitarlos. L a obligación de protegerlos exige que los Estados impidan los abusos de los derechos humanos contra individuos y grupos. La obligación de realizarlos significa que los Estados deben adoptar medidas positivas para facilitar el disfrute de los derechos humanos básicos.

A través de la ratificación de los tratados internacionales de derechos humanos, los gobiernos se comprometen a adoptar medidas y leyes internas compatibles con las obligaciones y deberes dimanantes de los tratados. En caso de que los procedimientos judiciales nacionales no aborden los abusos contra los derechos humanos, existen mecanismos y procedimientos en el plano regional e internacional para presentar denuncias o comunicaciones individuales, que ayudan a garantizar que las normas internacionales de derechos humanos sean efectivamente respetadas, aplicadas y acatadas en el plano local.

Más información

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Enseño interdisciplinar de los derechos humanos.

 

Sociólogos sin Fronteras Rio de Janeiro – SSF/RIO quiere marcar su participación en el día internacional de los derechos humanos de 2015 con una reflexión, y con la lectura del texto introductorio del taller de Sociología Y Derechos Humanos que promueve como actividad pedagógica. https://ssfrjbrforum.wordpress.com/

Video com exposição por Jacob (J.) Lumier

El sociológico y el Jurídico en el enseño de los derechos humanos – Versión apostilla

 

El carácter social histórico de los derechos humanos es incontestable y debe ser llevado en cuenta. No es posible dejar de lado el hecho de la correlación de los derechos humanos con los cuadros sociales.

 

Sumário

Presentación. 3

Tópico Primero. 5

Ítem 01- Una expansión crítica de los derechos humanos. 5

Ítem 02- Los obstáculos reales. 6

Ítem 03 – Observaciones críticas sobre el enfoque jurídico. 6

3.1) El aspecto de la diplomacia. 8

3.2) Tema global 8

3.3) Consciencia da la libertad. 10

Las sociedades democráticas. 11

El compromiso y la actitud solidaria de las sociedades democráticas. 11

El problema de los valores. 12

La Experiencia Moral en la libertad efectiva. 13

La elevación libertadora. 14

El problema de la libertad intelectual 16

El psicologismo individualista es equivocado. 18

El punto de vista crítico sociológico. 19

El primer obstáculo es la mentalidad dirigida hacía el mercado. 20

Segundo obstáculo: la mentalidad de los privilegios. 20

Tercero obstáculo: la representación ideológica. 21

La falsa orientación sobre la cuestión del papel del Estado. 21

Conclusión. 22

Notas. 24

 

 

Presentación

 

 

El enseño de los derechos humanos trae forzosamente una dimensión más amplia respecto del planteamiento técnico jurídico. Frecuentemente, es la mentalidad normativa que tiene foco en eses asuntos, de suerte que únicamente los procedimientos y las conductas tienen destaque.

En consecuencia, las relaciones activas de alejamiento tienen privilegio, ya que, en aquella mentalidad, prevalece la moralidad imperativa, sea fundada sobre la tradición o sobre el deber, contra la moralidad finalista o la de aspiración.

No es sin razón, por lo tanto, que los estudios jurídicos sobre derechos humanos ponen de relieve las inúmeras colisiones de derechos, puesto que no bastaría anunciar un derecho para que el deber de protección actúe.

Es decir, validan solamente los derechos que están positivados en los tribunales, como es de su competencia, pero de esa forma desprecian la aplicación directa de los pactos y de las constituciones en programas sociales.

El cuadro de referencia de los estudios jurídicos es puesto con la afirmación de la convivencia de derechos, la constatación de que los derechos de un individuo conviven con los derechos de otros.

Acontece que, en esa constatación, no se trata de un hecho social en el sentido empírico del termo, puesto que la convivencia de derechos es un resultado y no un dato básico, acontece únicamente bajo condición. Es la colocación en perspectiva de la actividad de ponderación, característica de los tribunales, que es tenida por indispensable para que sea posible la dicha convivencia de derechos, la cual se revela, pues, un hecho normativo, ideal a ser protegido por los tribunales.

Sin embargo, el carácter social histórico de los derechos humanos es incontestable y debe ser llevado en cuenta. No es posible dejar de lado el hecho de la correlación de los derechos humanos con los cuadros sociales.

El enseño de los derechos humanos es frecuentemente practicado como disciplina jurídica que tiene su marco en el histórico de las constituciones, con sus aberturas para reconocer la primacía de las tratados y pactos internacionales. Muchas veces olvidan que los derechos alcanzan efectividad en los cuadros sociales, y que eso hace precipitar la negación del pensamiento conceptual.

El presente texto, por su vez, como subsidiario de lectura y análisis, asume esa negación, y busca poner en relieve la correlación con los cuadros sociales. Su punto de partida es justamente el problema de la distancia entre las proclamaciones de los derechos y la situación concreta. De ahí la relevancia de la sociología para el enseño de los derechos humanos, de que nos ocupamos en ese escrito.

 

***

Tópico Primero

 

Ítem 01– Una expansión crítica de los derechos humanos

 

Como saben los sociólogos, la afirmación constitucional de los derechos humanos lleva los Estados a reforzar su compromiso con la creación de programas sociales que, con su especificidad, fomentan igualmente las protecciones, en ese caso protegen contra la inseguridad, la desigualdad y la pobreza.

En ese marco, se valoriza la conocida propagación de reformas constitucionales que, en los años noventa, aconteció en una larga centena de países, con incorporaciones de los derechos humanos. Admite que eso ha sido un formidable esfuerzo colectivo a demonstrar por si sólo la innegable tendencia para la universalización de eses derechos.

En esas incorporaciones constitucionales admiten tratarse de una expansión crítica que hubo creado un plano autónomo, igualmente crítico, alrededor de la globalización de la economía, la cual, por su vez, acarreó pobreza, desestabilización de las formas de vida, inmigración y decadencia del medio ambiente.

Ciertamente, ese hecho de propagación de las reformas significó innegable refutación del posicionamiento contrario a los derechos humanos como sistema de frenos y contrapesos eficaces delante de la globalización.

 

Ítem 02– Los obstáculos reales

 

Sin embargo, desde el punto de vista crítico sociológico, en lugar de centrar la reflexión sobre los temas ideológicos, tales como el papel del Estado nacional o la participación en los partidos políticos, por ejemplo, hay que notar los temas colectivos reales, incluso las relaciones con otros, con los grupos, las clases, las sociedades globales.

No debe olvidar que la realización de los derechos humanos es viable en razón de la sociabilidad humana y de su característica fusión parcial entre las prerrogativas de unos y las obligaciones de otros.

Eses temas colectivos reales deben ser puestos en relieve, ya que traen consigo los obstáculos reales a la universalización de los derechos humanos, tales como las desigualdades sociales, la degradación del medio ambiente, los desastres ambientales (guerras, eventos naturales y de salud pública) y la necesidad de saneamiento (sanitation).

Además, los temas colectivos reales acentúan la referencia de los elementos de la sociedad democrática, la cual emerge con fuerza desde la perspectiva de profundización de la educación en derechos humanos y ciudadanía.

 

Ítem 03 – Observaciones críticas sobre el enfoque jurídico

 

Para realizar los derechos humanos, decían, no bastaría solamente que los mismos sean inseridos en los textos internacionales y en la mayoría de las constituciones de los países occidentales, sino que sería fundamental la acción protectora del Estado mediante las protecciones jurídicas y la actuación de los tribunales.

En consecuencia, la positivación de las diversas declaraciones de derechos ha sido valorizada como un proceso evolutivo que aún acontece.

Los estudios jurídicos reconocen que la sociedad de los derechos humanos debe ser una sociedad inclusiva, pero en su metodología no ponen en obra la mirada inclusiva, no avanzan más allá del plano ético normativo que les es característico.

Para los juristas, el mundo de los derechos humanos es el de las inúmeras colisiones de derechos, puesto que no bastaría anunciar un derecho para que el deber de protección actúe. Es decir, validan solamente los derechos que están positivados en los tribunales, como es de su competencia, pero de esa forma desprecian la aplicación directa de los pactos y de las constituciones en programas sociales.

El cuadro de referencia de los estudios jurídicos es puesto con la afirmación de la convivencia de derechos, la constatación de que los derechos de un individuo conviven con los derechos de otros.

En esa constatación, no se trata de un hecho social en el sentido empírico del termo, puesto que la convivencia de derechos es un resultado y no un dato básico, acontece únicamente bajo condición.

Es la colocación en perspectiva de la actividad de ponderación, característica de los tribunales, que es tenida por indispensable para que sea posible la dicha convivencia de derechos. Un hecho normativo, ideal a ser protegido por los tribunales.

Tal es el sentido de los estudios jurídicos: encuadrar los derechos humanos en el ideal a ser protegido por los tribunales, como es la convivencia de derechos.

 

3.1) El aspecto de la diplomacia

La cosa de los estudios jurídicos llega a un patamar diferenciado cuando se toma en cuenta la diplomacia de los derechos humanos. El esquema de análisis e interpretación es semejante, pero la escala mucho amplia introduce modificaciones en referencia de la actividad de ponderación. Es que surge el problema de los derechos humanos como tema global, por lo que es favorecida la aplicación directa de los pactos y de las constituciones en programas sociales.

 

3.2) Tema global

 

Por fuerza del alto nivel de su elaboración, frecuentemente representan la diplomacia de los derechos humanos con un protagonismo ético jurídico, difundido, especialmente, en los canales oficiales de la comunidad internacional, como las respectivas fundaciones, institutos, consejos y fórums, por ejemplo.

Toman por supuesto que el enfoque ético de la diplomacia, basado en su actuación efectiva en los mecanismos del sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas, debería tornar refractario a las manifestaciones de resistencia contra los surtos ideológicos anti-históricos, y que la virtud de ese autocontrol restringiría el impulso para la intervención pública del diplomate contra las provocaciones en períodos electorales.

Sin embargo, deben considerar la reconocida constatación de que la diplomacia adquirió repercusión al elaborar los derechos humanos como tema global, resumido en la proposición de que solamente la garantía efectiva de los derechos humanos de la populación confiere legitimidad plena a los gobernantes no plano mundial, conquista tenida como fruto da histórica Conferencia de Viena (1993). La diplomacia seria orientada por esa busca de garantía efectiva, como articulación de las elites dirigentes de los Estados miembros, su compromiso histórico, pautado en la elaboración de los valores indispensables al derecho internacional de los derechos humanos.

La Declaración de los Derechos Humanos (The Universal Declaration of Human Rights-UDHR, 1948) ha significado una contestación jurídica delante el hecho de que el derecho de todo el ser humano a la hospitalidad universal muestra-se negado en la práctica pela existencia de refugiados, apátridas, dislocados, campos de concentración y por el genocidio. En la secuencia, el derecho a tener derecho hice valer la necesidad de una tutela universal, homologadora del punto de vista de la humanidad (Hannah Arendt). De acuerdo con los estudiosos, la delimitación de la razón de estado, de esa forma puesta en perspectiva, estaría, por tanto, en el horizonte de la diplomacia de los derechos humanos.

 

3.3) Consciencia da la libertad

 

El cuadro social de la acción diplomática activada con la referida Declaración (UDHR) anticipó, en la realidad, el adviento del respectivo tema global – o de él es correlato. Recuerda que la UDHR 1948 resultó de la percepción política de que las atrocidades del totalitarismo significaran una ruptura inédita con la tradicional orientación ética ara un bueno gobierno. Mejor: por se tratar de una ruptura inédita con toda la ética, la sola percepción política comienza a ser ultrapasada; limitada que es la misma al conocimiento de los obstáculos a la realización del ideal de la sociedad.

De ese punto de vista realista, la UDHR 1948 revela-se el marco más elevado de la manifestación de consciencia de la libertad: una acción concertada conduciendo a la integración, como el cambio estructural que trae consigo, incluso, la tomada de consciencia social de la diplomacia de los derechos humanos, su busca del cuadro social para revitalizar la elaboración de los valores, a la luz de la mencionada constatación de que solamente la garantía efectiva de los derechos humanos de la populación confiere legitimidad plena a los gobernantes en el plano mundial. En ese sentido, el movimiento de los derechos humanos es un fenómeno social global, el cuadro que suscita y hace mover la respectiva acción diplomática.

 

Las sociedades democráticas

 

Antes de que cualquier premisa de pensamiento ideológico y del Estado, es indispensable tener el foco en la complejidad de la experiencia humana, para abrazar la causa de los derechos humanos expresados en los tres actos fundamentales de las Naciones Unidas siguientes : (1) – Declaración Universal de los Derechos Humanos / Universal Declaration of Human Rights, adoptada en 1948; (2) – Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos /  International Covenant on Civil and Political Rights – ICCPR, 1966; 3 – Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales / International Covenant on Economic, Social, and Cultural Rights- ICESCR, también 1966.

 

El compromiso y la actitud solidaria de las sociedades democráticas

 

La crítica exagerada de que los DDHH perpetúan el individualismo o la moral individualista deja a un lado las diferencias específicas y trata de proyectar una identificación errónea de los DDHH con la ideología neoliberal. Entretanto, tal diferencia existe, y se la puede resumir en la siguiente observación: el hecho de que las personas tengan interés propio cuando participan en las relaciones sociales no significa la busca del lucro, no significa que están allá para ganar más dinero. Ese interés expresa su aspiración al bien estar y puede ser el deseo de realizar obras, participar y ampliar sus conocimientos y experiencias.

La moralidad individualista no es un mal en sí mismo. Tampoco el hecho de que los DDHH fortalecen al individuo como foco de aspiraciones a los valores no significa una imposición del individualismo como pilar de algún proyecto de hegemonía cultural, algún existencialismo, socialismo no colectivista, y mucho menos para el neoliberalismo. Aunque pueden allí descubrir orientaciones filosóficas, no hay ninguna doctrina de antemano que encuadre estratégicamente la Declaración Universal de los Derechos Humanos en un proyecto de hegemonía. Sólo existe el compromiso y la actitud solidaria de las sociedades democráticas en promover, asegurar, reparar los derechos humanos proclamados por las Naciones Unidas, siguiente: “La Asamblea General proclama la presente Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción [xi].

 

El problema de los valores

(En una lectura sociológica)

 

Sin embargo, resta el hecho de que, al fortalecer el individuo como aspiración a los valores, los DDHH ponen en perspectiva una o varias morales individualistas y, por esa vía, sería compatible o incluso favorecería a algún existencialismo, socialismo no colectivista, neoliberalismo. Podría ser así, tal vez, si los valores proclamados no hubiesen sido reconocidos de modo justo en función de la libertad humana eficaz.

Este punto es irreductible, y se sobrepone a toda la representación de que los DDHH puedan servir de antemano a una orientación de hegemonía cultural. Es suficiente prestar atención al Preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos / Universal Declaration of Human Rights, cuyo párrafo segundo, pone en foco las libertades esenciales [[i]], que se afirman de ellas propias en la experiencia humana y en la base de todos los valores reconocidos en los DDHH tomados en conjunto, a saber: la libertad de hablar y creer y la libertad de no temer y querer (freedom of speech and belief and freedom from fear and want).

En este sentido de libertad consciente, hay que tener en cuenta que, antes de cualquier orientación metamoral (Kant, Hegel, Spinoza, Durkheim) [[ii]], el problema de los valores en las obras de la civilización se incluyen como “escalones que dirigen la elevación libertadora”.

 

La Experiencia Moral en la libertad efectiva

 

Desde el punto de vista sociológico, el conocimiento de los criterios morales se torna concreto como reflexión posterior sobre el acto moral directamente vivido, implicando los valores vislumbrados en el calor de la acción misma.

Además de no encuadrarse en ninguna doctrina previa, esa acción moral creadora de sus propios criterios está en directa oposición a cualquier filosofía de la historia, y a su creencia en el progreso automático, señalando que la especificidad de la experiencia moral así efectuada se verifica exactamente como el reconocimiento, acción participativa en los distintos grados del esfuerzo (como intento de realización) o, en una frase, ” es la voluntad con los ojos abiertos en las tinieblas” [[iii]].

 

 

 

La elevación libertadora

 

En la lectura sociológica, la base de la experiencia moral específica es la teoría de la intuición de la voluntad guiada por sus propias luces, a la que se puede llegar por medio de la concepción dinámica de toda la moralidad efectiva, en tres niveles (escalones), siguientes:

(a) – como la superación continua de lo adquirido; (B) – como la re-creación permanente de los Nosotros y de Otros; (C) – como moralidad de acción y de aspiración participando en la libertad creadora por el propio esfuerzo incesante de los Nosotros [[iv]] .

Concepción dinámica esta resumida en la fórmula de Henri Bergson (1859 – 1941), según la cual, “para que la conciencia se distinguiera de lo ya hecho y se aplicase a lo que se está a hacer sería necesario que, retornándose y retorciéndose sobre sí misma, la facultad de ver constituyera una sola unidad con el acto de querer”. En la acción libre, al lanzarse uno hacia adelante, se tiene la conciencia de los motivos y de los móviles en vía de se tornaren ambos idénticos [[v]].

Esa teoría de la intuición de la voluntad es no solamente la base de la especificidad de la experiencia moral, sino que esta misma especificidad es la libertad consciente. Es decir, así como hay diferentes espesores de la duración y variadas intensidades de la libertad, hay igualmente diferentes grados de voluntad consciente, la cual se hace cada vez más libre en la medida en que: (a) – va más allá de la elección entre las alternativas, por ejercicio de la decisión; (B) – supera la propia decisión voluntaria, mediante el ejercicio de la voluntad propiamente creadora.

De esa forma, la moral de la creación, que uno puede tirar de Bergson, encuentra fundamento para proseguir su realización en los diferentes escalones (paliers) en profundidad de la realidad social. Es la libertad situada en el meollo de la vida humana consciente [[vi]].

Para comprender mejor el problema de los valores, tomados como escalones que dirigen la elevación libertadora, deben tener en cuenta que, siendo el deseo una tendencia (para la realización) expresa en las obras de  civilización, la voluntad a su vez no es más do que la misma tendencia acompañada de la consciencia: el deseo y la voluntad no se pueden poner en oposición uno a la otra, como en las filosofías metamorales, eso en razón de que ellos no son más do que gradaciones del mismo proceso de realización,  hay entre ellos una gradación de los niveles intermediarios.

 

 

El problema de la libertad intelectual

 

Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye la libertad de sostener opiniones sin interferencia y de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas por cualquiera de los medios y sin consideración de fronteras. / Everyone has the right to freedom of opinion and expression; this right includes freedom to hold opinions without interference and to seek, receive and impart information and ideas through any media and regardless of frontiers. (Art.19  UDHR)  [[vii]] .

► Tratase de la libertad de expresión en su sentido más efectivo, como libertad intelectual –  para recordar el concepto desdogmatizador de Spinoza [Baruch Spinoza, 1632 – 1677] –, libertad ejercida con anterioridad histórica a los mass media y no con dependencia de ellos. Es decir, la libertad de expresión orientada para el efectivismo como elemento de las libertades, como el carácter humano de las libertades [1].  De hecho, el efectivismo difiere donde es afirmada la concepción dinámica de la experiencia moral, como ya se sabe.

De esa forma, en paralelo con la anteriormente referida teoría de la intuición de la voluntad, hay que recordar Spinoza que, pensador de la libertad intelectual, revela interés para el sociólogo [viii]. Puede uno decir que el iusnaturalismo con Spinoza avanzó en la anticipación de las libertades esenciales, las que se afirman de ellas propias antes de toda la proyección y representación, a las cuales todo el humano llega en y por su experiencia.

Al concebir que la libertad intelectual es absoluta y no puede ser refrenada ni restringida desde el exterior, el filósofo anticipó la ética racional que Max Weber muy apreció. Por otras palabras, solamente la moralidad racional weberiana, investida del correspondiente tipo prudente y sabio, dispone de las condiciones indispensables para contener la progresión absoluta de la libertad intelectual espinosista, por delante de un soberano que, en el jusnaturalismo, no puede prevalecer contra ella, ni definirle sus ambientes.

Por su vez, superar el iusnaturalismo implica comprender las funciones intelectuales, a fin de situar adecuadamente la libertad humana efectiva.

De hecho, la referencia  de las funciones intelectuales está bien marcada en la sociología del conocimiento, que pone de manifiesto la diferenciación entre, por un lado, el plano de los estados mentales – incluso las representaciones y la memoria, así como las opiniones colectivas [[ix]] – y, por otro lado, la intervención de los actos mentales, sean colectivos sean individuales. Tiene cabimiento notar que, en el suelo de esa diferenciación, los actos son: (a) las experiencias más o menos inmediatas (cuyos casos límites son las intuiciones intelectuales, que hacen participar directamente en lo real) y (b) los juicios.

Noten que ambos, experiencias intuitivas y juicios, son manifestaciones las más intensas de la conciencia, bien entendida como conciencia abierta a la influencia del ambiente [x]. De esa forma, los actos mentales se observan en la implicación mutua entre las experiencias de participar en el real y los juicios de esa manera tornados cognitivos, en relación de los cuales nótense las actitudes, como disposiciones para reaccionar en común, que concentran los focos primarios de la conciencia abierta [[xi]]. La libertad implicada en los actos individuales y colectivos que estructuran / desestructuran la realidad social es la libertad humana – no metamoral, ni realización terrestre de un mundo espiritual – de que la libertad intelectual es un aspecto, y se afirma como elección, decisión, creación.

 

El psicologismo individualista es equivocado

 

El psicologismo individualista es equivocado al preconizar que, en el nivel psicológico de la realidad social, cualquier interés está concentrado en la psicología interpersonal, en detrimento de la psicología colectiva propiamente dicha. Tratase de un individualismo equivocado que desprecia las funciones intelectuales y voluntarias, como una orientación limitada al aspecto exclusivamente emotivo y, en esto, al aspecto de la preferencia y de la repugnancia, dejando erróneamente de lado el aspecto más significativo de la aspiración.

En teoría sociológica se sabe que (a) – toda la conciencia es no sólo una tensión virtual del cerrado hacia lo abierto, sino que es aún una tensión entre las múltiples sensaciones y su integración en las totalidades; (B) – por su vez, al hacer ver que las sensaciones particulares no son más que abstracciones intelectuales de totalidades aprehendidas intuitivamente, la teoría psicológica de la forma o Gestalttheorie demuestra la imposibilidad en la reducción de la conciencia a las sensaciones dispersas – reducción impropia esa que, ya observara Gurvitch [xii] , hubiera reforzado la concepción de la conciencia individual cerrada en Emile Durkheim (1858 – 1917).

 

 

El punto de vista crítico sociológico.

 

Aunque integrados en el dominio jurídico interno de los Estados Miembros de las Naciones Unidas, los derechos humanos proceden de estas últimas, como bloques de sociedades globales, y, por esa razón, constituyen factor de apaciguamiento de los grupos y de reconocimiento de las poblaciones civiles. Además, se muestran históricamente arraigados en las intermediaciones de las sociedades democráticas y no hay manera de utilizarlos para fines distintos de su universalización.

 

Del punto de vista crítico sociológico, por su vez, hay que señalar algunos obstáculos. Hay por lo menos tres mentalidades desfavorables en el enseño de los derechos humanos.

 

El primer obstáculo es la mentalidad dirigida hacía el mercado.

En ella, toma cuerpo el utilitarismo doctrinario y el atomismo social, ambos implicados en una visión ideal hecha únicamente de individuos para la realización de fines primariamente individuales.

En esa mentalidad mercaderista, no habría tal cosa como una sociedad, sino únicamente el mercado y, por extensión al futuro, nada habrá del derecho internacional a la solidaridad.

 

Segundo obstáculo: la mentalidad de los privilegios.

Como saben, en el contexto de las desigualdades sociales, muchas personas tienen una idea equivocada de que, si los otros están a lograr los derechos, van ellas a perder lo que creen ser derechos, pero que en verdad son sus privilegios.

De ahí la relevancia de la crítica psicosociológica.

Es decir, deben poner en foco de la crítica las imágenes despreciativas de otros, especialmente aquellas que permanecen disimuladas en las jerarquías sociales económicas, donde prevalece la distribución compulsiva de la ventaja competitiva.

Tercero obstáculo: la representación ideológica.

Varios publicistas desacreditan la posibilidad de universalización de los derechos humanos, con la respectiva reducción de las violaciones en escala global.

En razón de ese escepticismo, sostienen equivocadamente que la actuación estatal en la promoción, garantía y reparación de los derechos humanos, debería servir a los conceptos del pensamiento ideológico del grupo del gobierno, puesto que es tenido por el más fuerte y capaz de mantener la unidad en la sociedad.

La falsa orientación sobre la cuestión del papel del Estado

A su vez, el intento exagerado para reducir el desafío de la universalización de los derechos humanos a la cuestión ideológica del papel del Estado Nacional, tiene poco aprovechamiento cuando se trata de comportamiento y conciencia colectiva. En verdad, al despreciaren el potencial de las nuevas formas de participación social planteadas por las TICs , varios publicistas desacreditan la posibilidad de universalización de los derechos humanos (con la reducción de las violaciones en escala global) y, en razón de ese escepticismo, sostienen equivocadamente que la actuación estatal en la promoción, garantía y reparación de los derechos humanos, al desarrollarse como solamente más una de las políticas públicas establecidas,  debería servir a los dictámenes del pensamiento ideológico del grupo del gobierno.

Tratase en este caso una falsa orientación que no es más que una mistificación de las teorías de hegemonía. Aunque integrados en el dominio jurídico interno de los Estados Miembros de las Naciones Unidas, los derechos humanos proceden de estas últimas, como bloques de sociedades globales, y, por esa razón, constituyen factor de apaciguamiento de los grupos y de reconocimiento de las poblaciones civiles. Además, se muestran históricamente arraigados en las intermediaciones de las sociedades democráticas y no hay manera de utilizarlos para fines distintos de su universalización. En la hipótesis contraria se perderá la libertad intelectual y de expresión que es crítica para ellos.

Al revalorizar las actividades de la sociedad democrática que contemplan el psiquismo colectivo, como la mencionada libertad intelectual y de expresión (incluso las acciones pedagógicas), hay que poner de relieve la diferencia de los derechos humanos y la especificidad transversal de sus temas, que no deben confundir a los temas ideológicos, puesto que los temas de derechos humanos no sirven de trampolín para los proyectos de poder y hegemonía.

Dirigido a la cooperación con el mencionado programa mundial para la educación en derechos humanos, hay que compartir la comprensión de que, como un procedimiento eficaz en la universalización, la educación en esta área contribuye a combinar los programas y políticas de derechos humanos, por una parte, y por otra, las acciones pedagógicas.

 

Conclusión

Finalmente, para concluir, quero poner en destaque que el punto de vista crítico sociológico está en medida de ofrecer una contribución válida para el enseño interdisciplinar de los derechos humanos.

Para admitir eso, basta considerar que los estudios jurídicos toman por referencia la mencionada convivencia de derechos, o sea la constatación de que los derechos de un individuo conviven con los derechos de otros. Sin embargo, atribuyen la razón de esa acomodación a la aludida actividad de ponderación, tenida como característica de los tribunales.

La contribución del sociólogo, por su vez, es que comprende la convivencia de derechos no en función de la jerarquía judicial, sino que en razón de la sociabilidad humana, especialmente su peculiar fusión parcial entre las prerrogativas de unos y las obligaciones de otros, y que ese hecho social precede la citada actividad de ponderación, como especial de los tribunales.

 

 

 

Notas

[1] Desde el punto de vista sociológico, la libertad es más do que la variable lógica que altera las proposiciones teoréticas, sino que es libertad humana por intervenir en los determinismos sociales y precipitar el estallido de los equilibrios que viabilizan los cambios estructurales. De ahí su efectivismo.

[i] La expresión libertades humanas esenciales ha sido introducida por el presidente Franklin D. Roosevelt: FDR Four Freedoms Speech 1941: The Annual Message to Congress. January 6, 1941.

[ii]  En las meta-morales tradicionales de Platón, Aristóteles, Spinoza, Hegel, se nota que, supra-temporal y absoluto, un mundo espiritual se realiza en el mundo temporal.  Cuanto a Durkheim, él comparte la creencia efectiva, específica a los adeptos de la ciencia de los costumbres y a los sociólogos de la vida moral, afirmando la posibilidad deseada de utilizar la sociología de la vida moral como base de una doctrina moral, en este caso, una moral teorética de fundamento sociológico que al mismo tiempo conocía y estatuía, creando de esa manera una vía para una nueva metamoral, en que la sociología se colocaría en lugar de la filosofía.

[iii]  Marcando la presencia del sociólogo en los antecedentes de la UDHR, esa lectura de la filosofía social de Bergson ha sido oficialmente propuesta por Georges Gurvitch desde New York (EUA) en 1941, y ha sido republicada en su obra “A Vocação Actual da  Sociologia” – vol.II: “antecedentes y perspectivas”, (Cf. Tradución en lengua portuguesa de la 3ª edición francesa de 1968, por Orlando Daniel, Lisboa, Cosmos, 1986, 567 pp. [1ª edición en francés: Paris, PUF, 1957] p.234, sq.)

[iv]  En ese sentido, en ese apelo a la actuación de los Nosotros como cuadros de referencia, la concepción dinámica de toda la moralidad ultrapasa el individuo y las moralidades exclusivamente individualistas.

[v]  Ese análisis acoplado a la reflexión sobre las libertades humanas esenciales, destacadas en el Preámbulo de la UDHR, toma por base “L’Èvolution Crèatrice” y “Les Données Immédiates de la Conscience”, de Bergson. El provecho de esa lectura apunta para una concepción dinámica de toda la moralidad efectiva como presente nos DDHH.

La filosofía social de Bergson en la referencia de una teoría de la libertad en “Les Données Immédiates de la Conscience” es ofrecida como demonstración de la vanidad del determinismo y del indeterminismo clásicos que, orientados para ‘el ya hecho’ y no para ‘el acto que se hace’, ignoran que la libertad no es más do que un matiz de la acción, y que es vivida en la propia acción” (Cf. Gurvitch: “A Vocação Actual da Sociologia, vol.II”, p.242, op cit.).

En esa teoría, el arbitrario, como la propia opción, es el grado más bajo de la voluntad.  Para escapar a la necesidad de escoger entre las alternativas impostas por la inteligencia (conocedora del progreso) sujetando la libertad de acción en la acción, Bergson sugiere que los grados superiores de la voluntad, que libertan de la sujeción a las alternativas, deben ser verificados en el retorno a la espontaneidad pura, designada como impulso, que se encuentra acá de la consciencia, se arriesgando, con esa formulación, a identificar la libertad con el infraconsciente.

Sin embargo, Bergson ya admite que la libertad comporta grados, los cuales todavía solo pueden manifestar-se en “duraciones cualitativas diversificadas” – eses grados intermediarios de la duración y de la libertad, imprescindibles tanto para la existencia humana cuanto para las diferentes ciencias, ya que, sin esas gradaciones, tanto la existencia cuanto las ciencias restan condenadas a no poder ir más allá del tiempo espacializado y cuantificado, propio al dominio exteriorizado del mecanismo newtoniano.

Nota Gurvitch que es en razón de esa teoría de la libertad se ejerciendo contra las imposiciones de la inteligencia que “Bergson describe los diferentes grados de la duración y de la libertad correspondientes al vital, al psicológico, al social y al espiritual (ver “Matière et Mémoire”, bien como “La Èvolution Crèatrice”).

En esa descripción, la libertad plena, comprendiendo la actividad propiamente creadora, ligase a la vida espiritual; en seguida, viene la vida consciente, que es psicológica y social, la cual conduce a la vida espiritual y es tenida como el reservatorio de la libertad, es decir, una libertad mucho más intensa do que la simples espontaneidad vital. Tal es la serie, notando que será en consonancia con esa gradación de la libertad que se verifica la gradación de los tiempos (“espesura de la duración”).

[vi] Ibid. ibidem. Sabe que el desvío místico de Bergson se debe al no ter él encontrado en su análisis de la libertad consciente el problema de los valores en obras de civilización, “eses escalones que dirigen la elevación libertadora” (Gurvitch).

[vii] El derecho de saber (derecho a la educación, al conocimiento) es un requisito para la libertad de pensamiento y de consciencia; la libertad de pensamiento y la libertad de expresión surgen como las condiciones necesarias para la libertad de acceso a la información.

[viii] Vea el Capítulo veinte de su TRACTATUS THEOLOGICO-POLITICUS.

[ix] Las opiniones colectivas surgen siempre vacilantes e inciertas, a iludieren las chamadas pesquisas de opinión.

[x] As teorias de consciência aberta às influências do ambiente ligam-se notadamente à descoberta da dialetização do simples, desenvolvida em epistemologia por Gastón Bachelard (1884-1962), cujo aproveitamento como Gestalten sociais ou ambiências em atitudes coletivas nota-se, especialmente, na sociologia dialética dos níveis ou patamares em profundidade da realidade social, desenvolvida por Gurvitch.

[xi] Los actos mentales – incluso las intuiciones intelectuales y los juicios cognitivos – surgen como las manifestaciones las más intensas del consciente que se transcienden ellas mismas en la pose, en el conocimiento  y en la participación en los contenidos reales, experimentados estos últimos, afirmados y moldados como no enteramente aprehendidos (incógnitas), como heterogéneos, obstáculos que suscitan a los actos mismos, a las intuiciones intelectuales y a los juicios ; a las  preferencias y a las repugnancias en línea con los valores, la simpatía, el amor, el odio; en fin,  heterogéneos a las opciones (escoja entre alternativas), a las decisiones y a las creaciones.

[xii] Gurvitch, Georges (1894-1965): “A Vocação Actual da Sociologia – vol.II: antecedentes y perspectivas”, (Cf. Tradución en lengua portuguesa de la 3ª edición francesa de 1968, por Orlando Daniel, Lisboa, Cosmos, 1986, 567 pp. [1ª edición en francés: Paris, PUF, 1957].

Direitos humanos, Participação e Tecnologias (TICs)

Sumário

Participação e Tecnologias (TICs). 1

Sociedades de redes de informação. 1

Comportamento e Estrutura. 1

A falsa crença. 1

A Experiência pluralista coletiva. 1

A tendência para compartilhar. 1

A educação em direitos humanos. 1

Conclusões. 1

 

Participação e Tecnologias (TICs)

Na era das tecnologias de informação e comunicação (tics) a teoria sociológica não tem maneira de preservar-se abstrata.

 

A ideia de Max Weber (1864 – 1920) direcionada para pôr em obra uma metodologia das ciências sociais tendo em conta somente as fontes documentais clássicas da história das civilizações, como os relatos de época e a investigação historiográfica, padece de anacronismo ante o impressionante desenvolvimento das técnicas de comunicação, quando, em um abrir e fechas de olhos, passamos através de diferentes tempos e escalas de tempos inerentes às civilizações, às nações, tipos de sociedade e grupos variados.

Isto não quer dizer que a teoria sociológica reduziu seu âmbito de aplicação. Pelo contrário, os novos caminhos estão no horizonte, e se os sociólogos mais formais como Max Weber concederam pouco mais que uma mirada abstrata aos níveis significativos da realidade social, deixando escapar a experiência concreta dos símbolos sociais em sua vinculação às mentalidades coletivas, hoje em dia o sociólogo já não pode se dar esse luxo.

Sociedades de redes de informação

A era das tecnologias da informação faz ver que os problemas sociológicos já não se equacionarão sem levar em conta o fato básico de que não há comunicação social por fora do psiquismo coletivo [[i]]. Em consequência, devem reconhecer que, com independência relativa das estruturas econômicas, as mudanças de comportamento fazem surgir novas hierarquias sociais. Em posse de essa compreensão, por sua vez, podem visualizar a justa procedência da chamada sociedade de redes de informação, a luz de que Internet não é somente ou simplesmente uma tecnologia, mas é o meio de comunicação que constitui a forma organizativa de nossas sociedades.

O compartilhamento, como paradigma social, rompe a falsa crença de que a mudança de comportamento não tem alcance na mudança de estrutura da sociedade.

 

Defender a ação pública pelos direitos humanos, mas, ao mesmo tempo, sustentar o ceticismo e apostar pela ineficácia das mudanças de comportamento, em oposição falaz ao enfoque psicossociológico dos desafios à universalização desses direitos, é claramente um equívoco. Tal ceticismo é gratuito e não procede, da mesma maneira em que tampouco procede a suposição de que as mudanças de estrutura econômica devem ser enfrentadas previamente como condição para a diminuição das violações dos direitos humanos.

Os ideólogos sustentam indevidamente uma representação do Estado nacional e não o ponto de vista universalista e sem fronteiras dos direitos humanos. O fato de que o Estado deve operar as ações pró direitos humanos não implica adotar uma ideologia do Estado-nação neste domínio. Isto se mostra restritivo para a universalização dos direitos humanos (para a diminuição das violações).

Tudo indica que é improcedente adotar um conceito de cidadania a partir da representação de um suposto espírito republicano em lugar de desenvolver tal conceito a partir das elaborações presentes nos pactos internacionais dos direitos humanos, em especial a Convenção Internacional de Direitos Civis e Políticos (International Covenant on Civil and Political Rights – ICCPR, 1966). Sem observar esses pactos internacionais, o exercício do direito à participação nos assuntos públicos se converte equivocadamente em uma dimensão abstrata, em lugar de uma expectativa social concreta.

A participação não deve ser utilizada como um tema ideológico para uma crítica externa à democracia, em lugar de reconhecer que se está participando na democracia e na sociedade democrática. A mentalidade dos direitos humanos se alimenta na reflexão sobre a base dos textos das principais convenções internacionais de direitos humanos e deve ser parte dos esforços para promover e em especial proteger ou garantir e indenizar os direitos humanos (ainda que, a partir dessa reflexão, se possa reformar a chamada “teoria da democracia” nas classes de ciência política).

Abraçar a causa dos direitos humanos é libertar-se alguém da ideologia e superar a consciência mistificada que a caracteriza. Essa orientação conduz a uma visão menos estatal e mais social do direito a participar nos assuntos públicos, como participação na sociedade democrática e como exercício da liberdade de expressão.

A falsa crença

Pode notar que é falsa a crença de que as mudanças de comportamento seriam desprovidas de alcance na estrutura da sociedade. Para isso, basta levar em conta a análise do psiquismo da estrutura de classes, a partir da seguinte abordagem: em uma sociedade que se reproduz com base nas desigualdades, e os intermediários podem conquistar e guardar seus privilégios, a fetichização da mercadoria reage sobre aquele de quem saiu, e causa impacto sobre a mediação entre os interesses privados e o interesse geral, reage sobre o Estado. De tal sorte que, no Estado assim impactado, não somente é segregado o lugar no qual as classes se representam com sua parcialidade, mas ele mesmo funciona pela unilateralização, de tal sorte que a mediação entre os interesses privados e o interesse geral dá lugar a uma totalidade seccionada.

Em favor de essa análise, cujo foco não é unicamente a fetichização econômica, mas o Estado impactado, nota-se a observação de que será na Crítica da Filosofia Hegeliana do Estado [[ii]] que Karl Marx examinará os três aspectos da individualidade humana não seccionada, as três dimensões

do psiquismo da estrutura de classes, a saber: a necessidade, o trabalho, a posse – estabelecendo assim o precedente legitimador para a análise em foco.

A partir de esse esquema tridimensional, nota-se que a coincidência entre o psiquismo de classe e a consciência de classe somente terá sentido em uma teoria que dê privilégio para uma teoria de classe especial, como na obra do jovem Lukacs [[iii]], que, em lugar de realizar a filosofia para superá-la conforme o pensamento de Marx, restitui à mesma um papel inquietante.

 

Pelo contrário, é o Estado impactado que garante a cobertura para que a função de representação aconteça, e isso é um dado do psiquismo coletivo da sociedade e das classes em conjunto, um fato conjuntural.

 

No prolongamento da totalidade seccionada, por sua vez, a coerência hierárquica da estrutura de classes, consequentemente desprovida de sua efetividade, se mostra contingente. Os procedimentos efetivos de intermediação atualizados em quadros sociais (cadres sociales) tais como as próprias classes sociais e as sociedades globais se revelam, todavia, mais incertos em face daquela ruptura / assimetria entre os interesses privados e o interesse geral, e se tornam descontínuos, multiformes, a oscilar desde a complementaridade dialética, implicação mútua, ambiguidade, ambivalência, até a polarização [[iv]].

A Experiência pluralista coletiva

Sem embargo, a assimetria ou ruptura da reciprocidade não é sua completa supressão, não reduz a realidade social a uma coleção de indivíduos sem ligação funcional no conjunto.

Em decorrência, nota-se o equívoco formalista em supor desde logo a atomização das relações sociais. Antes disso, se trata do movimento combinado de desestruturação e estruturação, cuja expressão é a tomada de consciência das relações incertas e flutuantes com os outros grupos e com a sociedade global.

Mas não é tudo. Os posicionamentos pluralistas formalistas no plano das técnicas políticas desconhecem essa experiência pluralista coletiva observada e descrita na dinâmica característica dos elementos microssociais. Por desconhecê-la, os formalistas assimilam, equivocadamente, o sistema de freios e contrapesos a uma teoria social da coação, e o reduzem indevidamente à proposição formalista de que houvera sempre resistência ao exercício das posições de mando.

Pelo contrário, tendo seu foco na dinâmica característica dos quadros microssociais (os Nós-outros e as relações com outrem) o presente trabalho de sociologia não pode ser confundido às técnicas políticas ou jurídico-políticas e passa longe de qualquer redução doutrinária e dogmática do pluralismo social efetivo ao único plano da circulação dos grupos de interesse, muito ao gosto dos neoliberais com sua proposição típica de que não existe sociedade somente o mercado.

Se verá que, finalmente, mesmo na situação muito valorizada por notáveis estudiosos da história social, como Eric Hobsbawn, quando as relações com os outros são distribuídas hierarquicamente e servem de ponto de referência a uma estrutura social (relações com o Estado, relações com a classe burguesa, etc.), a síntese não suplanta o momento de combinação variável. A multiplicidade dos tempos sociais é irredutível [[v]]. Tal é a efetuação da experiência pluralista, via de universalização dos direitos humanos e sociais.

A tendência para compartilhar

Ao contrário dos que, indevidamente, sustentam uma representação de Estado nacional, e deixam de lado o ponto de vista universalista e sem fronteiras dos direitos humanos, sabe-se que o impacto das TICs e a diferenciação de uma mentalidade da tecnologia suscitam novas formas de participação na sociedade democrática, a saber: o paradigma do compartilhamento.

Combinado ao advento da sociedade em redes de informação, com sua virtualidade real [[vi]], o paradigma do compartilhamento é um novo fato sociológico de grande alcance que causou debate estimulante.

Assim é porque favorece romper a velha crença do pensamento crítico histórico, já que o paradigma do compartilhamento derruba a preconcepção de que as mudanças de comportamento seriam desprovidas de alcance enão teriam efeito transformador na estrutura da sociedade.

Quer dizer, muito mais do que meras correntes inócuas, tidas como reflexos de um hipostasiado determinismo econômico, o paradigma do compartilhamento precipita as mudanças de comportamento que fazem surgir novas hierarquias sociais.

Note que o foco do modelo do compartilhamento foram as redes P2P de computadores (de dois em dois, ou simplesmente, ponto a ponto, do inglês peer-to-peer ‘de igual para igual’), onde cada um dos pontos ou nódulos da rede funciona tanto como ‘cliente’ quanto ‘servidor’, permitindo compartilhar os serviços e os dados, sem a necessidade de um servidor central. Podem utilizá-los para compartilhar música, vídeo, imagens, enfim qualquer coisa com dados digitais.

Nesse modelo de rede, tomados de dois em dois, os computadores são os provedores de recursos e igualmente os consumidores, em diferença do modelo ‘cliente’ / ‘servidor’, onde o servidor alimenta toda a rede e os clientes somente consomem. É um modelo bem conhecido por compartilhar arquivos. Nada obstante, as redes P2P são utilizadas para outras áreas, como o armazenamento, e estão distribuídos nos meios acadêmicos e científicos e telecomunicações, por exemplo [[vii]].

Hoje em dia, o intercâmbio de informação se generalizou com os websites de redes sociais e, mais além, em muitos cooperativismos, incluídas as reuniões para comunicar presencialmente artigos literários e escritos de opinião, aprofundando a prática da liberdade intelectual e de expressão que marcaram a história social. Neste sentido, será válido conjecturar que a mentalidade dos direitos humanos transite no paradigma do compartilhamento [[viii]].

Historicamente, as obras de civilização pressupõem o costume da troca. Em sociologia se sabe que, na matriz original da vida social, se desenvolvem de modo complexo as permutas não-competitivas, o dom (dádiva), como a prática da troca de presentes, conhecida como “dou para você dar” (‘do ut des’, matriz do procedimento da reciprocidade).

Neste sentido, a disposição para compartilhar é a atitude básica da sociabilidade, como fusão parcial das prerrogativas de uns e das obrigações de outros – uma atitude coletiva presente em todas as sociedades e formas de vida humana, em sentido amplo.

A aplicação do termo paradigma do compartilhamento, por sua vez, conta um marco de referência muito específico, que não deve confundir ao referido procedimento de intermediação pela reciprocidade de perspectiva.

Se trata de um conjunto de condutas e práticas que se viu reforçado com o impacto das TICs. O fato desse reforço se traduz em uma configuração de valores combinados nas redes de informação, como nova forma de participação em uma sociedade democrática, um paradigma de amplo proveito para a educação em direitos humanos.

Certamente, podem dizer que uma mentalidade de direitos humanos neste avançado século XXI será desenvolvida como uma aplicação específica do paradigma do compartilhamento.

A educação em direitos humanos

As linhas do Programa Mundial para a Educação em Direitos Humanos (World Programme for Human Rights Education – WPHRE), que é impulsionado pelo Escritório do Alto Comissário para os Direitos Humanos das Nações Unidas – OHCHR (pela fórmula em inglês), define como sabem os dois campos de aplicação seguintes:

(a) as estratégias de ação para fortalecer a implementação da educação em direitos humanos nos sistemas de ensino primário e secundário, e na formação superior;

(b) as estratégias de ação para fortalecer a formação em direitos humanos para os professores e educadores, funcionários públicos, policiais e militares.

O WPHRE busca promover o diálogo, a cooperação, as redes de intercâmbio de informação entre os pertinentes seguimentos da sociedade civil. Admite que a educação em direitos humanos pode melhorar mediante uma série de ações destinadas a conectar os direitos humanos e as partes interessadas em educação.

Na educação superior, os grupos profissionais e as revistas podem ser institucionalizados a fim de fomentar os intercâmbios científicos sustentados. Boletins, Websites e outras plataformas eletrônicas, tais como grupos de discussão online podem animar os educadores a compartilhar formação e experiência.

Certamente, para manter a prevalência de uma mentalidade de permuta, se fala não somente da imagem de gente à mesa que partilha sua refeição. O compartilhamento é a prática social sistêmica por excelência y, por essa razão, muito exigida na construção dos direitos humanos, que se reforça na medida em que os procedimentos, os métodos, os parâmetros são partilhados e harmonizados em conjuntos.

Note, para reforçar o que estou argumentando, a recente declaração da Alta Comissária para os Direitos Humanos das Nações Unidas na 26ª reunião anual dos presidentes dos organismos dos pactos e tratados internacionais de direitos humanos (bodies created under the international human rights treaties).

Nessa reunião, com oportunidade, Sua Excelência Doutora Navi Pillay assinalou muito corretamente que “ (…) há alguns anos, ninguém falava dos órgãos de tratados como um sistema. Cada organismo de tratado se desenvolvia em relativo isolamento um dos outros, cada vez mais a expensas de uma proteção efetiva e conjunta dos titulares de direitos…isto está mudando”.

Destacou que os organismos de tratados foram colocados no mapa como um sistema, e que o termo “sistema de organismos de tratados” (treaty body system) está referido 19 vezes na resolução sobre o fortalecimento dos organismos de tratados (resolução A/RES/68/268 da Assembleia Geral). “Esta é uma grande conquista para um conjunto de mecanismos que, não faz muito tempo, fora percebido – e frequentemente percebido em si – como uma coleção de entidades individuais e separadas”. (…)

Por fim, quero reafirmar como meritória a referência muito pertinente e esclarecedora ao fato de que “a Assembleia Geral reconheceu as capacidades jurídicas diferentes dos Estados com respeito aos organismos de tratados”, notando, ademais, que a recente declaração referida  destacou com isso um exemplo exitoso da influência dos presidentes desses organismos (…)

(Cf. 26th annual meeting of Chairpersons of human rights treaty bodies, 23 June 2014 –  http://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=14756&LangID=E ).

 

***

 

Conclusões

Na medida em que o direito de saber é um requisito para a liberdade de pensamento e de consciência, assim como a liberdade de pensamento e a liberdade de expressão formam as condições necessárias para a liberdade de acesso à informação, pode dizer que a educação em direitos humanos se desenvolve basicamente em liberdade de expressão e reunião.

Uma vez desmontada a falsa crença de que os câmbios de comportamento seriam desprovidos de alcance na estrutura da sociedade, se pode verificar que é realmente exagerado o intento de reduzir o desafio da universalização dos direitos humanos à questão ideológica sobre o papel do Estado Nacional.

Universalizar os direitos humanos implica não somente reconhecer a autonomia relativa dos simbolismos sociais, inclusive as mudanças de comportamento e a efetividade do psiquismo coletivo, mas também, por via desses escalões, implica igualmente promover a eficácia de uma mentalidade dos direitos humanos articulada ao paradigma do compartilhamento, acima referido, quaisquer que sejam os parâmetros da aplicação dos direitos humanos e quaisquer que sejam as legislações e os Estados que as adotam.

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Notas

[i] Por suposto que essas ponderações sobre a alta relevância do psiquismo coletivo na era das TICs não exclui o fato de que a era da automatização e máquinas eletrônicas favorece a primazia lógica do conhecimento técnico, em um grau tão acentuado que todas as demais manifestações do conhecimento são influídas ao ponto de tecnificar-se tanto quanto lhes seja possível. As ciências humanas são severamente comprometidas com as gigantescas organizações de sondagem de opinião pública, estudos de mercado, etc. as quais somente se limitam à mecanização e tecnificação das relações humanas e dos problemas reais suscitados pela vida mental e a vida social atuais, com o objetivo de subordiná-las aos esquemas prefixados, muito ao gosto dos defensores da lógica simbólica, que, espelhados em Wittgenstein tenificam o saber. Lembra que esse notável filósofo formalista da ciência estabeleceu uma combinatória prévia com mais de trinta símbolos de uma “sintaxis lógica”, tida por indispensável para aceder às proposições e começar a ler sua obra [cf Wittgenstein, Ludwig (1889 -1951): « Tractatus Logico-Philosophicus », version française P. Klossowski, Introdução Bertrand Russel, Paris, Gallimard, 1961, 177 págs. 1ªed. em Alemão: 1921].

[ii] A obra que, para diferenciar da “Introducción o Prólogo…” de la “Contribución a la crítica de la economía política”, alguns autores chamam “Crítica da Filosofia do Estado de Hegel” e outros “Crítica da Filosofia do Direito de Hegel” foi redigida em 1843 e contém a discussão cerrada, por Marx, dos parágrafos 261 a 313 da Philosophie du Droit de Hegel (1821) que compõe a seção “Estado”. Veja Archives Internet marxistes: Critique of Hegel’s Philosophy of Right: http://www.marxists.org/archive/marx/works/1843/critique-hpr/index.htm

[iii] Cf. Lukacs, Georg (1885 – 1971): ‘Histoire et Conscience de Clase’, traducción y prefacio Kostas Axelos, Paris, ed. De Minuit, 1960, 382 pp, 1ª edición en Alemán: Berlim, Malik, 1923, págs.93/95.

[iv] Deve ter conta que a teoria sociológica é explicativa (multiplicidade e relatividade dos determinos sociais) e não se articula com função nômica, não é operativa nem aplicável do mesmo modo que as teorias jurídicas, não é uma teoria estabelecedora da ordem institucional. Quando, em sociologia dialética, alguém fala de um fato ter um lugar diz ter inserção em um conjunto prático. Desse ponto de vista, seria equivocado concluir do fato da ruptura de reciprocidade no espaço público que a atomização social passara a prevalecer. A realidade social não é um lugar no sentido topográfico desse termo ( a base morfológica é somente um escalão da realidade), mas, penetrada pela subjetividade coletiva, compreende, na multiplicidade dos seus tempos, um fluxo de

atos coletivos que não se deixam objetivar nas obras de civilização, as quais, por sua vez,sustentam as estruturas. Desta forma, a ruptura da reciprocidade não é sua completa supressão, não é a ruptura de um “lugar”, não reduz a realidade social a uma coleção de indivíuos sem ligação funcional no conjunto.

[v] Gurvitch, G. (1894-1965): “Dialectique et Sociologie”, Paris, Flammarion, 1962, 312 pp., col. Science.

[vi] Em 2001, já encontramos a boa formulação de virtualidade real, observada na afirmação de que Internet nada mais faz que processar a virtualidade e transformá-la em nossa realidade: “La especificidad de Internet  es que constituye la base material y tecnológica de la sociedad red, es la infraestructura tecnológica y el medio organizativo que

permite el desarrollo de una serie de nuevas formas de relación social que no tienen su origen  en Internet, que son fruto de una serie de cambios históricos pero que no podrían desarrollarse sin Internet. Esa sociedad red es la sociedad que yo analizo como una sociedad cuya estructura social está construida en torno a redes de información a partir de la tecnología de información microelectrónica estructurada en Internet. Pero Internet en ese sentido no es simplemente una tecnología; es el medio de comunicación que constituye la forma organizativa de nuestras sociedades, es el equivalente a lo que fue la factoría. Internet es el corazón de un nuevo paradigma socio-técnico que constituye en realidad la base material de nuestras vidas y de nuestras formas de relación, de trabajo y de comunicación. Lo que hace Internet es procesar la virtualidad y transformarla en nuestra realidad, constituyendo la sociedad red, que es la sociedad en que vivimos”. Ver: Castells,Manuel:“Internet y la Sociedad Red”, in: ”la factoría – revista cuadrimestral“, Febrero-Septiembre 2001, nº14-15“ http://www.lafactoriaweb.com (verificado em 19.04.2006).

[vii] Computadores e servidores de Web compartilhados e interconectados através de Internet são utilizados na computação em nuvem (cloud computing). O armazenamento de dados se leva a cabo nos serviços que se podem aceder desde qualquer parte do mundo, em qualquer momento e sem necessidade de instalar software ou armazenar os dados. O acesso aos programas, serviços e arquivos remotos é feito através de Internet – daí a alusão à nuvem.

lix Hoje em dia, exercem como sabe a economia compartilhada, que, às vezes, é chamada como rede de economia de igual para igual, peer-to-peer, economia colaborativa, consumo colaborativo. É um sistema sócio-econômico em torno à distribuição dos recursos humanos e físicos. Inclui a criação compartilhada, produção, distribuição, comércio e consumo de bens e serviços por parte das diferentes pessoas e organizações. Esses sistemas podem adotar uma variedade de formas, frequentemente tomando vantagem da tecnologia de informação para empoderar os indivíduos, as corporações, as organizações não lucrativas, o governo, com informação que permite a distribuição, o intercâmbio e a reutilização do excesso de capacidade nos bens e serviços. A hipótese comun considera que o compartilhamento da informação sobre os bens tende a fazer aumentar o valor desses bens para os negócios, para os indivíduos, para a comunidade (há muitos livros sobre esse tema).

 

***

Fim