Direitos Humanos e Compartilhamento

Preliminares del libro “Sociología y Derechos Humanos: Introducción

http://www.bubok.es/libros/235144/Sociologia-y-Derechos-Humanos-Introduccion

Sociología y Derechos Humanos

El presente artículo es una forma de cooperación junto a los actuales esfuerzos de la sociedad democrática en participar del programa mundial para la educación en derechos humanos [[i]]. Su objetivo es esbozar algunas líneas de reflexión sobre los contenidos de sociología y derechos humanos para desarrollo en un taller sociológico y curso formativo.

Tiene el mismo aplicación para situar la cuestión de la diferencia en frente de los temas ideológicos, a la cual examina bajo varios aspectos: (a) en torno al problema del individualismo en el siglo XX, en relación al cual algunos publicistas erróneamente apuntan la presunta ligación de los derechos humanos, en razón de esos últimos inicialmente centraren su foco en el individuo; y (b) en referencia con el impacto de las técnicas de información y comunicación (las TICs), que no sólo potencializan la indispensable libertad de expresión, pero ponen en relieve la difusión de los derechos humanos y sus violaciones.

Obviamente, el método utilizado aquí es una aplicación de la sociología, y consiste en situar la materia en el marco de la realidad social e histórica. Sin embargo, esta orientación no significa privilegiar la conocida clasificación de las tres generaciones de derechos humanos, preferida por muchos sociólogos, en detrimento de su enfoque multidimensional.

 

El elemento de la solidaridad internacional

 

De lo contrario. Desde el punto de vista del pluralismo efectivo de la realidad social, con sus escalas, sus cuadros sociales y sus procedimientos dialécticos, el aspecto multidimensional de los derechos humanos en su interpenetración, afirmándose unos por los otros, no podría permanecer en según plano, sobre todo porque hay en eso el elemento de la solidaridad internacional, puesto en foco por la tercera generación de los derechos humanos, que, abarcando los derechos que van más allá del ámbito civil y social, alberga el amplio espectro de los derechos grupales y colectivos, los cuales, en medio de otros, apuntan a la consecución de un nivel de vida adecuado.

Entre los tópicos debatidos aquí, se observó que la era de las tecnologías de la información y comunicación (TICs) favorece la tendencia para la retomada del utilitarismo como doctrina de recorte moral, y que este hecho debe ser tenido en cuenta en el estudio de los derechos humanos desde el punto de vista sociológico, ya que allí, igualmente a los adeptos actuales del atomismo, prevalece la visión de la sociedad únicamente de individuos para la realización de fines que son primariamente los fines individuales, lo que lleva a hablar de que “no hay tal cosa como una sociedad”, y por extensión nada del derecho internacional a la solidaridad [[ii]].

 

Carácter indispensable del WPHRE

 

Carácter indispensable de un programa educativo como el Programa Mundial para la Educación en Derechos Humanos / World Programme for Human Rights Education (WPHRE) de cara al impacto pro utilitarismo doctrinal resultante de las TICs.

 

De ahí, de ese impacto pro utilitarismo doctrinal resultante de las TICs, uno puede ver claramente el carácter indispensable de un programa educativo como el Programa Mundial para la Educación en Derechos Humanos / World Programme for Human Rights Education [[iii]], que fomenta la tomada de consciencia y promueve junto al periodismo y a los medios de comunicación su vinculación a los derechos humanos. Tanto más exigida cuanto las formas de participación social en el contexto de una era de tecnologías de información y comunicación pasa por una cultura del compartir [[iv]].

Sin embargo, en la medida en que el utilitarismo doctrinal y el atomismo social pueden servir como cobertura y justificación de las posiciones pro mercaderizacción de las relaciones sociales [[v]], la cual es claramente perjudicial a la universalización de los derechos humanos, revelase una situación igualmente desfavorable a los titulares de derechos y a la percepción de los comportamientos y representaciones generatrices de violaciones, incluso las imágenes despreciativas de otros [[vi]].

Como saben, en el contexto de las desigualdades sociales, muchas personas tienen una idea equivocada de que, si los otros están a lograr los derechos, van ellas a perder lo que creen ser derechos, pero que en verdad revelan privilegios. De ahí la relevancia de la crítica psicosociológica, más indispensable cuanto las imágenes despectivas permanecen disimuladas o disfrazadas en las jerarquías sociales donde prevalece la distribución compulsiva de ventaja competitiva [[vii]].

 

El derecho de saber

 

Sea como sea, en la medida en que el derecho de saber es un requisito para la libertad de pensamiento y de conciencia, así como la libertad de pensamiento y la libertad de expresión forman las condiciones necesarias para la libertad de acceso a la información, pueden decir que la educación en derechos humanos se desarrolla básicamente en la libertad de expresión y reunión.

 

La falsa alternativa de la moral y de la política

Por último, el tópico donde a menudo se debate la ‘’cuestión de saber si los derechos humanos son de matiz moral o tienen coloración político ideológica es un plano complejo que también tiene su lugar en este artículo, pero con unas pocas líneas, ya que esta alternativa de la moral o la política deja de existir, una vez admitido que la acción en que los organismos del Estado están participando y están promoviendo es la acción pública, cuyo marco de referencia es la sociedad democrática y no el aparato del Estado [[viii]] .

Esto significa que, en lugar de los temas ideológicos (el papel del Estado nacional, la participación en los partidos políticos, por ejemplo), los temas colectivos reales (las relaciones con los otros, incluso las relaciones con los grupos, las clases, las sociedades globales) deben ser puestos en releve, ya que son esos últimos y no los primeros que traen consigo los obstáculos reales a la universalización de los derechos humanos, tales como las desigualdades sociales, la degradación del medio ambiente, los desastres ambientales (guer- ras, eventos naturales y de salud pública) y la necesidad de saneamiento (sanitation).

Por su vez, esa referencia a los elementos de la sociedad democrática emerge con fuerza desde la perspectiva de profundización de la educación en derechos humanos, que, además de los sistemas de enseñanza del primero, segundo y tercer grado, es orientada a la capacitación de maestros, funcionarios públicos, incluidos los militares, así como periodistas y profesionales de los medios de comunicación.

A la vista de esa dimensión transversal correctamente diseñada en el mencionado Programa Mundial para la Educación en Derechos Humanos / World Programme for Human Rights Education, ya poden comprender que, como consecuencia de ello, el factor que imprime el contenido de los derechos humanos no es primordialmente un elenco de medidas con la misma manera (recursos técnicos y articulación de intereses ) de las que se aplican generalmente a poner en obra, por ejemplo, una estrategia diferenciada de acción económica para el desarrollo, aunque este tenga metas que respecten y valoren la población civil de bajos ingresos, como es ampliamente deseable. Pero el factor que imprime el contenido de los derechos humanos plantea como primordial la tomada de conciencia de los obstáculos efectivos a la universalización. De ahí la relevancia de la sociología, y de la psicología colectiva que ella trae, en esa práctica pedagógica.

 

La falsa orientación de la cuestión del papel del Estado

A su vez, el intento exagerado para reducir el desafío de la universalización de los derechos humanos a la cuestión ideológica del papel del Estado tiene poco aprovechamiento, cuando se trata de comportamiento y conciencia colectiva. En verdad, al despreciaren el potencial de las nuevas formas de participación social planteadas por las TICs , varios publicistas desacreditan la posibilidad de universalización de los derechos humanos (con la reducción de las violaciones en escala global) y, en razón de ese escepticismo, sostienen equivocadamente que la actuación estatal en la promoción, garantía y reparación de los derechos humanos, al desarrollarse como solamente más una de las políticas públicas establecidas, debería servir a los dictámenes del pensamiento ideológico de turno.

Tratase en este caso una falsa orientación que no es más que una mistificación de las teorías de hegemonía. Aunque integrados en el dominio jurídico interno de los Estados Miembros de las Naciones Unidas, los derechos humanos proceden de estas últimas, como bloques de sociedades globales, y, por esa razón, constituyen factor de apaciguamiento de los grupos y de reconocimiento de las poblaciones civiles. Además, se muestran históricamente arraigados en las intermediaciones de las sociedades democráticas y no hay manera de utilizarlos para fines distintos de su universalización. De lo contrario se perderá la libertad intelectual y de expresión que es crítica para ellos.

En este artículo, al revalorizar las actividades de la sociedad democrática que contemplan el psiquismo colectivo, como la mencionada libertad intelectual y de expresión (incluso las acciones pedagógicas), se pone de relieve la diferencia de los derechos humanos y la especificidad transversal de sus temas, que no deben confundir a los temas ideológicos, puesto que los temas de DDHH no sirven de trampolín para los proyectos de poder y hegemonía.

Dirigido a la cooperación con el mencionado programa mundial para la educación en derechos humanos, se comparte la comprensión de que, como un procedimiento eficaz en la universalización, la educación en esta área contribuye a combinar los programas y políticas de derechos humanos, por una parte, y por otra, las acciones pedagógicas.

 

***

 Notas de Fim

 

[i] El programa mundial para la educación en derechos humanos es fomentado por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas – World Programme for Human Rights Education (2005- on going).

http://www.ohchr.org/EN/Issues/Education/Training/Pages/Programme.aspx

[ii] La comprensión del problema de los valores e ideales que se saca de la orientación durkheimiana está basada en la oposición al utilitarismo doctrinario, de tal suerte que la teoría sociológica se define contra cualquier posicionamiento eudemonista (eudaemonism) en esa materia. La recusa de la “utilidad” o especialmente de lo “que es utilitario” como criterio último de las acciones humanas y como base mensurable de análisis de las cuestiones políticas, sociales y económicas hacía parte del compromiso de Durkheim en defender la especificidad de la realidad social y, por esta vía, repeler cualesquiera tentativa que pretendiese establecer un absoluto para la vida moral con imposición a los hechos sociales. De ahí su orientación por la cual las principales obras de civilización como la religión, la moralidad, el derecho, el arte sean sistemas de valores culturales cuya validad objetiva consiste en su referencia al nivel (escalón, “palier”) de realidad social más profundo de los ideales.

[iii] http://www.ohchr.org/EN/Issues/Education/Training/WPHRE/ThirdPhase/Pages/ThirdPhaseIndex.aspx

[iv] El foco de la cultura del compartir son las redes P2P de computadores (Peer-to-peer, del inglés, par-a-par o simplemente punto-a-punto) donde cada uno de los puntos o nodos de la red funciona como es sabido tanto como “cliente” cuanto como servidor, permitiendo compartir servicios y datos sin la necesidad de un servidor central. Puede ser usada para compartir música, videos, imágenes, datos, en fin cualquier cosa con formato digital. En ese modelo de red, tomados a los pares, los computadores son proveedores y consumidores de recurso, diferentemente del modelo cliente / servidor, donde el servidor alimenta toda la red y los clientes solamente consumen. Es muy conocida por el compartir de los ficheros.

Sin embargo, las redes P2P son utilizadas para otras áreas, tales como el almacenamiento, distribuidos en los medios académicos y científicos y telecomunicaciones, por ejemplo. Hoy en día, el compartir de informaciones se generalizó con las redes sociales en la internet y para allá de ella, en cooperativismos variados, incluso para comunicar presencialmente los artículos y los escritos literarios y de opinión, profundando las prácticas de la libertad de expresión.

[v] La mercaderizacción es un concepto con largo empleo en la crítica de la sociedad. En este trabajo es utilizado para designar el control capitalista en ámbito de la psicología colectiva, como mercaderizacción de las relaciones humanas, pero deben tener cuenta que hay una tendencia para la mercaderizacción de la sociedad: “La mercaderizacción de la sociedad es la universalización de la excepción mercantil (la excepción por la cual la oferta y la demanda no se corresponden sino bajo una “asimetrización” por la que uno u otro polo sale perdiendo).” (…) Cf: Jorge Iacobson: “El marketing como ideología”. Internet, Revista “Bajo Control” (25/11/2010) http://bajocontrol.over-blog.es/article-el-marketing-como-ideologia-61689499.html (verificado en 2 de Abril 2013).

[vi] Muchas veces las imágenes despreciativas de los otros se ligan a la mentalidad conformada, sumisa al que está prestablecido, llevando a una falsa comprensión de las relaciones humanas, de tal suerte que, al envés de percibidos como integrantes de un Nosotros, los otros son reducidos al imaginario psicologista. De ahí la poca relevancia atribuida a las experiencias efectivas que el grupo acumuló. Además, muchos descartan como negable, juntamente con la sintaxis existente, el histórico (acervo) de las prácticas del grupo, incluso sus modelos y procedimientos anteriormente desarrollados en la organización productiva (en vigor en la sintaxis existente). Por tanto, se aplican aquí las observaciones redescubiertas en la formula atribuida al filósofo de la Roma antigua Cícero (106 AC – 43 AC), de que, al comentarla, el notable sociólogo C. Wright Mills hace ver el imaginario psicologista, por su vez descripto como interacción más o menos lúdica de tres personas (Cf. C.Wright e Gerth, Hans: Caráter e estrutura social: a psicologia das instituições sociais, tradução Zwinglio Dias, Rio de Janeiro, Editora Civilização Brasileira, 1973, 508 págs). Es decir, en la mentalidad conformada, que es resignada a la imposición de las conductas prestablecidas, las relaciones humanas son vistas por el filtro del imaginario psicologista y pueden ser resumidas en un juego individualista y “social atomista” en que tres imágenes personales recobren la realidad social, a saber: la persona que uno “piensa” o se representa que es, la que los otros piensan que él es, aquella que él juzga o supone que los otros piensan que él sea. Todo el dominio de la psicología individualista se resume en ese imaginario interpersonal desgarrado, con las siguientes características: (a) es un imaginario hecho de evaluaciones arbitradas en las preferencias subjetivas o veleidades proyectadas sobre los otros; (b) es hecho de autoevaluaciones que únicamente reflecten el carácter prestablecido de las reglamentaciones y de las conductas jerarquizadas de los aparatos organizados. Teorizado o non, tratase de un imaginario frecuentemente supervalorado en las técnicas utilizadas en los entrenamientos corporativos, incluso los psicodramas y los socio-dramas (originalmente concebidos en la sociometría de J.L. Moreno, 1889 – 1974). Indiferente a la realidad social que oculta de si, en ese imaginario psicologista, la consciencia se mantiene más o menos cerrada sobre si, con tendencia a la introspección, lanza imágenes al exterior de donde las recibe, de tal suerte que esa perpetua interacción de autoimágenes entre individuos atomizados gira como una condenación, esto es, directamente centrada en la ansiedad de la naturaleza humana, acá de toda la aspiración colectiva.

[vii] La tendencia utilitarista de la sociología de la administración tuvo el mérito de haber puesto en relieve la categoría economicista de ventaja competitiva como criterio en la descripción del sistema de desigualdades en estratos económicos y sociales, aplicable a todas las cosas que cuentan puntos en un curriculum vitae y en portfolios.

[viii] En la historia moderna, cuando uno habla de sociedad democrática hace recordar las ciudades libres, que precipitaran el fin de la Edad Media y han dado fuerza a la sociedad industrial, estudiada esa última por Saint-Simon (Claude Henri de Saint-Simon, 1760 – 1825), el fundador de la sociología. El bloque histórico de las ciudades, con su sociabilidad característica, y más ampliamente los conjuntos de los agrupamientos de localidades (ayuntamientos, comarcas, comunas, etc.), tales como articulados o pactados en las varias instancias de la historia de las instituciones parlamentares, forman en realidad social la sociedad democrática.

Advertisements

Direitos Humanos e Internet

APC salue la résolution du Conseil des droits de l’homme en matière de droits humains et de l’internet

Reproduzido na íntegra por Jacob (J.) LumierÍcone+legenda SSF_RIOpeq

 

L’Association pour le progrès des communications (APC) salue l’adoption au Conseil des droits de l’homme des Nations Unies d’une résolution portant sur la promotion, la protection et l’exercice des droits humains sur l’internet (A/HRC/26/L.24). Cette résolution, adoptée au terme d’un consensus par 82 États membres de l’ONU, affirme que les droits dont jouissent les personnes hors ligne doivent également être protégés en ligne.

Il s’agit d’une résolution significative en ce sens qu’elle reconnait l’impact de l’internet sur de nombreux droits humains, comme le droit à l‘éducation, le droit à la vie privée, la liberté d’expression et le droit à l’assemblée et à l’association pacifiques. La résolution aborde également des questions telles que l’accès à l’information, la culture numérique, l’interopérabilité et l’innovation. Elle reconnait également le caractère mondial et ouvert de l’internet.

Nous nous réjouissons du lien étroit que le Conseil établit entre l’internet et le développement quand il se réfère à l’internet comme un « moteur qui favorise le développement » et une « force dynamique génératrice de développement économique, social et culturel ». La résolution identifie également l’accès universel comme objectif pour les politiques nationales.

Nous saluons également la formulation en tant qu’objectifs complémentaires des enjeux de la sécurité et des droits humains dans la résolution. Elle engage les États à traiter les questions de sécurité sur l’internet dans le respect de leurs obligations internationales dans le domaine des droits humains et affirme les obligations des États d’agir au moyen d’institutions nationales démocratiques et transparentes, fondées sur la légalité. Ces conditions sont jugées indispensables pour garantir la liberté et la sécurité sur l’internet, afin que celui-ci puisse rester une force de développement économique, social et culturel.

La résolution engage les États à « envisager de formuler, dans le cadre de processus transparents faisant intervenir de multiples parties prenantes, et d’adopter des politiques publiques nationales relatives à l’internet dont l’objectif fondamental soit l’accès universel et la jouissance des droits humains ». C’est la première fois que le Conseil aborde directement la question de la gouvernance de l’internet en faisant référence à la Réunion mondiale multipartite sur l’avenir de la gouvernance de l’internet (NetMundial), laquelle a reconnu la nécessité de faire un lien entreles droits humains et la gouvernance de l’internet.

APC apporte son soutien aux processus multipartites transparents et démocratiques à tous les niveaux de l‘élaboration de politiques relatives à l’internet, et pas uniquement à niveau national. En tant que tel, nous nous réjouissons de voir cette référence au NetMundial. Certains gouvernements rejettent systématiquement toute référence au NetMundial lors des débats aux Nations Unies, en raison notamment de son caractère multipartite. Nous tenons à féliciter le Conseil d’avoir modifié cette tendance. Nous regrettons cependant le retrait du terme « multipartite » de la résolution, ainsi que le retrait de la référence à l’adoption de politiques nationales qui affirment le caractère mondial et interopérable de l’internet.

La résolution aurait également pu montrer davantage de fermeté dans certains domaines. Elle indique par exemple que l’accès universel est un objectif mais sans préciser le besoin pour un accès de qualité et à prix abordable, des éléments pourtant fondamentaux et qui font cruellement défaut à la majorité de la population mondiale. La résolution se réfère également à la « fracture numérique », à l’importance de la culture numérique et au droit à l‘éducation, mais elle aurait pu aller plus loin et encourager les États à adopter des politiques qui offrent un accès internet aux populations marginalisées, aux femmes et aux personnes ayant un handicap. La résolution aurait également pu mentionner la question de la langue dans la promotion de l’accès au savoir et à la culture, et le besoin de mesures d’accompagnement spécifiques de la part du Conseil.

APC déplore tout discours de haine, mais nous avons été préoccupés d’observer les tentatives de la Chine et d’autres pays d’affaiblir la résolution en se référant au discours de haine. Le texte proposé mentionnait entre autres le « profilage négatif », qui n’entre pas dans la définition de la loi internationale sur le discours de haine. Cet amendement a fait l’objet d’un vote final mais n’a pas été adopté. Le texte de compromis souligne quant à lui l’importance de dissuader tout discours de haine qui serve à inciter à la discrimination ou la violence sur l’internet par la promotion de la tolérance et du dialogue.

Nous félicitons le Conseil de la place accordée à la tolérance et au dialogue pour répondre à la haine, la discrimination et la violence en ligne. Les communautés qui souffrent de la violence et de la discrimination en ligne sont le plus souvent écartées de la mise en place de mécanismes de prévention et de réponse pour la protection de leurs droits.

APC espère que les États suivront des processus inclusifs pour élaborer des politiques publiques nationales relatives à l’internet en matière de protection, de promotion et de défense des droits humains en ligne. Nous ferons appel à la résolution dans notre étude sur l’impact de l’internet sur les droits économiques, culturels et sociaux. Nous encourageons également les procédures spéciales et le Conseil des droits de l’homme lui-même à poursuivre l’examen de l’impact de l’internet et des nouvelles technologies sur les droits humains.

Sociología y Educación en Derechos Humanos

Ícone+legenda SSF_RIOpeq

El documento que ora SSF/RIO divulga aquí es representativo de algunas líneas de reflexión desarrolladas por Sociologists without Borders / Sociólogos sin Fronteras. Pone en relieve la articulación entre la investigación sociológica y la actividad pedagógica como expresión del compromiso intelectual y práctico con la promoción y defensa de los derechos humanos, que inspira nuestro envolvimiento al servicio de esa causa en SSF / RIO.

***

 

Sociología y Educación en Derechos Humanos

Este artículo analiza los usos y limitaciones del esquema clasificatorio que prevalece en el campo de los derechos humanos -un marco operativo tripartito que delinea la primera generación de los derechos civiles y políticos que garanticen la libertad, la segunda generación de los derechos económicos y sociales que promueven la igualdad, y el grupo de tercera generación con los derechos culturales que apoyan la solidaridad. Cuando se aplica estrictamente, el marco corre el riesgo de reificar las tres categorías, exagerando el impacto de la Ilustración europea sobre normas contemporáneas, sin percibir a los contextos históricos en los que las peticiones de derechos emergen. Aunque útil para fines analíticos y pedagógicos, el paradigma existente no logra captar todo el espectro de violaciones de los derechos humanos y las soluciones en el mundo contemporáneo. Más precisamente, no tiene en cuenta las intersecciones entre los diferentes tipos de derechos. Para el fin de renovación del paradigma, este artículo avanza los principios de holismo, la globalización, y el historicismo como herramientas para educadores en derechos humanos.

Fonte:Mark Frezzo/Sociology and Human Rights Education: Beyond the Three Generations?/  Societies Without Borders-Human Rights and the Social Sciences (EISSN 1872-1915), 9 September 2011. Vol. 6, No. 2, pp. 3-22 (20)

© Sociologists Without Borders/Sociologos Sin Fronteras, 2011 [Versão pdf – Acervo de SSF/RIO]

***

 

Sociology and Human Rights Education: Beyond the Three Generations?

Mark Frezzo

University of Mississippi

Societies Without Borders 6:2 (2011) 3-22-Received June 2011 Accepted August 2011

 

 

Abstract

This article examines the uses and limitations of the prevailing classificatory schema in the field of human rights—a tripartite framework that delineates first-generation civil and political rights ensuring liberty, second-generation economic and social rights promoting equality, and third-generation group and cultural rights supporting solidarity. When applied strictly, the framework runs the risk of reifying the three categories, exaggerating the impact of the European Enlightenment on contemporary norms, and overlooking the historical contexts in which rights-claims emerge. Though useful for analytic and pedagogical purposes, the existing paradigm fails to capture the full spectrum of human rights violations and solutions in the contemporary world. More precisely, it fails to account for the intersections among different types of rights. To the end of renovating the paradigm, this article advances the principles of holism, globalism, and historicism as tools for human rights educators.

 

Keywords

Human Rights Education, Rights Bundling, UN, NGOs

 

It is commonplace to divide human rights into three categories: civil and political rights (including individual protections, the right to assembly, the freedom of speech, the freedom of religion, and voting rights); economic and social rights (including protections from the fluctuations of the market, along with the rights to a fair wage, unemployment insurance, and social security); and group and cultural rights (including the rights to maintain traditional customs, inhabit the lands and use the waterways of a group’s ancestors, and receive an education in a minority language). Since the late 1970s, scholars, policymakers, and activists—especially in the US and elsewhere in the global North—have tended to employ the three-generations paradigm in interpreting the declarations and campaigns of the United Nations Organization (UN) and such NGOs as Amnesty International (AI) and Human Rights Watch (HRW). For their part, in serving as producers and disseminators of knowledge about human rights, the UN, AI, HRW, and other organizations have predicated their human rights education programs on the three-generations paradigm. (For the UN’s program, see http://www.un.org/en/rights/; for AI’s program, see http:// www.amnesty.org/en/human-rights/human-rights-by-topic/;for HRW’s pro- gram, see http://www.hrw.org/en/our-work/.)

In the process, these organizations have exerted a profound influence on the public reception of such canonical texts as the 1948 Universal Declaration of Human Rights (UDHR), the 1966 Inter-national Covenant on Civil and Political Rights (ICCPR), and the 1966 International Covenant on Economic, Social, and Cultural Rights (ICESCR) – the three components of the putative International Bill of Human Rights (IBHR) (United Nations Organization 1948, 1966a, 1966b). Phrased differently, the three-generations paradigm – though formalized by Karel Vasak, then Secretary-General of the International Institute of Human Rights in Strasbourg, three decades after the promulgation of the UDHR and more than a decade after the promulgation of the ICCPR and the ICESCR – has shaped both the scholarly exegesis and the popularization of the three of documents (Vasak 1977). Following Vasak’s precedent, theorists and practitioners of human rights have routinely assumed that a precur- sor of the three-generations paradigm found its tentative expression in the UDHR and its definitive elaboration in the ICCPR and the ICESCR. Though plausible, this assumption has obstructed many scholars, organizations, and educators from taking stock of the new forms of human rights thinking emanating from mass mobilizations in the global South.

Notwithstanding its analytic and pedagogical utility, the three- generations approach – when applied strictly – makes it difficult to capture the full range of human rights abuses and remedies in the ‘real world.’ Thus, in defining poverty, social inequalities (based on race, class, gender, sexual orientation, and national origin), and environ- mental destruction as violations that cut across the three categories, sociologists imply that the solutions – to be found, presumably, in the form of government policies that promote poverty alleviation (or alternative development), greater social equality, compensation for historical injustices, and environmental restoration – must be holistic or totalizing. In acknowledging the indivisibility of human rights both at the theoretical and the practical levels – sociologists have proposed ‘rights bundles’ or packages of organically connected rights that transcend the conventional categories (Blau and Moncada 2005: 51-64).

To the end of demonstrating the advantages of a more holistic, global, and historically sensitive approach to human rights, this article defends three rights bundles (or collections of social entitlements): ‘longevity’ (consisting of the rights to food, housing, healthcare, and a clean ecosystem); the ‘full development of the person’ (consisting of the rights to a nurturing milieu, an education, occupational training, leisure activities, and identity choices), and ‘peace’ (consisting of protections from interstate warfare, civil strife, crimes against humanity, and the structural violence stemming from racism, classism, sexism, homophobia, and xenophobia) (Frezzo 2011). It is the author’s hope that human rights educators – whether employed by universities, affiliated with NGOs, or engaged in community organizing – will not only adopt these rights bundles, but also cultivate the habit of devising new rights bundles to meet the needs of their constituencies. It is in the act of inventing, honing, and defending rights bundles that students and community members come to understand the remarkable malleability and efficacy of the discourse of human rights.

This article is divided into five sections. The first section explores the recent surge of interest in human rights among social scientists – a significant but largely unanticipated development in the academy. The second section examines the theoretical problems associated with the three-generations paradigm, while the third section addresses the historical problems surrounding the paradigm. Extrapolating the insights of scholars who have emphasized the indivisibility of human rights and the consequent need for rights bundling, the fourth section elaborates an immanent critique of the three- generations paradigm. Drawing on a renovated version of the paradigm, the conclusion offers a new reading of the IBHR, and then traces the ramifications of this reading for human rights education.

Versión integral accesible en Internet:  Societies Without Borders

 

Educação e saúde na história de América Latina

Reproduzo aqui o esclarecedor artigo do nosso amigo Alfredo Sirkis que imprime um trato refinado ao problema histórico revolucionário da conquista de educação e saúde na história de América Latina.

Duas revoluções, dois destinos.

 Artigo extraído do blog de Alfredo Sirkis
(publicado em 4/3 no Estadão)

Os recentes incidentes envolvendo a visita da blogueira cubana Yoani Sanches, hostilizada por turbas agressivas de “solidariedade com Cuba” foram também uma  oportunidade perdida para debater o argumento de que a ditadura “de esquerda” seria o inevitável preço a pagar pelos grandes “avanços sociais”.

É comum escutarmos que as restrições à liberdade de expressão e de imprensa, a ausência de eleições livres, de pluralismo político ou de alternância, a mais de meio século da revolução cubana,  se justificam pelas suas conquistas na educação e na saúde e pela ausência de fome e miséria absoluta na ilha. O argumento jamais se sustentou na comparação com outra revolução que a precedeu em onze anos: a da Costa Rica, de 1948,  que obteve notáveis avanços em educação e saúde e garantiu um padrão de vida muito mais elevado, sem o sacrifício das liberdades, do pluralismo, do respeito aos direitos humanos e de um judiciário independente.
 Hoje a maioria de sua população é de classe média,  seu salário mínimo é 15 vezes maior que o de Cuba, seu PIB e a sua renda per capita são os mais altos da região. Há três vezes menos suicídios que em Cuba. Costa Rica tem políticas ambientais e ecoturismo de referência internacional e ambiciona tornar-se o primeiro país do mundo carbono neutro.
  A revolução de 1948, liderada por Don Pepe Figueres, derrubou o regime oligárquico do presidente Teodoro Picado e do seu mentor político Rafael Calderón Guardia que fraudavam sistematicamente as eleições como na nossa velha república. Foi desencadeada em reação a um “autogolpe” –queimaram as listas com os resultados eleitorais privando da vitória o candidato progressista Otilio Ulate e assassinaram um dos líderes oposicionistas,  Carlos Luiz Valverde.
Detalhe curioso:  o pequeno partido comunista local, o PVP, apoiava ativamente o regime oligárquico. A desmobilização de suas milícias em troca da garantia aos direitos sindicais e da sua legalidade,  acertadas numa dramática negociação entre Figueres e seu secretário geral,  Manuel Mora, na floresta de  Ochamongo, foi decisiva para a relativamente incruenta vitória da revolução após 40 dias de combates. A junta revolucionária, liderada por Pepe Figueres,  nacionalizou os bancos para democratizar o crédito –até então exclusividade da burguesia compradora (importadora)–  permitindo desenvolver a agricultura e indústria.
 Investiu obsessivamente na educação,  instituiu a autonomia do judiciário. Dissolveu seu próprio exército revolucionário, depois de uma tentativa de golpe do então ministro da defesa Edgard Cardona, inconformado com o tratamento leniente dado por Pepe Figueres aos comunistas.  Isso não  o impediu de derrotar, com o povo em armas,  uma invasão do ditador Anastasio “Tacho” Somoza (o pai), da Nicarágua,  onde se haviam exilado Picado e Calderón. Ao final de dezoito meses,  Figueres entregou o governo a Otilio Ulate, legitimamente eleito nas eleições “meladas” do ano anterior, apesar de notórias divergências entre ambos.
 Voltou a sua fazenda Lucha sin Fin onde ficou até 1953 quando disputou democraticamente e foi eleito presidente. Cercada de ditaduras por todos os lados até anos recentes Costa Rica jamais deixou de promover eleições livres a cada quatro anos.
  Poderia ter sido assim em Cuba onze anos mais tarde?  Pepe apoiou Fidel com dinheiro e armas. Foram amigos mas romperam quando Fidel aliou-se ao bloco soviético.
O contexto da guerra fria –em 1948 nos primórdios, em  60 no  apogeu–   com uma quase imediata hostilidade norte-americana à revolução cubana fizeram a diferença,  bem como,  a personalidade de Fidel. Entre os líderes das duas revoluções ressaltam  diferenças de idade, origem social e experiência de vida: Pepe, filho de um modesto médico catalão, era pequeno fazendeiro,  tinha 42 anos ao liderar sua revolução. Conhecia bem os EUA onde estudara. Sua primeira esposa, Henrieta Boggs,  era americana. Ele sabia explorar com habilidade as contradições internas em Washington e nunca quis se aliar à URSS  embora tenha nacionalizado a United Fruit o flagelo das repúblicas bananeiras.
 Fidel, filho de um grande latifundiário de origem galega, era universitário quando chefiou o assalto ao quartel de Moncada. Depois,  conheceu apenas a prisão, o exílio e Sierra Maestra.  Pepe era de ouvir, negociar e pactuar.  Fidel nasceu para mandar e ser obedecido.
 Com pouco sangue e sem paredón a  revolução de 1948 não figura no panteão histórico-jornalístico. É praticamente desconhecida ao contrário das revoluções trágicas ou das derrotas heroicas dos mártires, não importa o quão patéticos ou desavisados. Uma revolução com final feliz,   um país que a 65 anos “caiu numa democracia”  para nela permanecer, até hoje,  um  líder revolucionário que resolve abrir mão do poder para depois disputar eleições livres, em 1953 e 1970,  são decididamente, indignos do rol de eventos e personagens históricos de primeira linha…
Pepe, que gostava de definir-se como “socialista utópico”,  nunca cultivou Patria o Muerte ou outro necrófilo brado retumbante do gênero. Seus compatriotas, los ticos –os costarriquenhos–  pacíficos e cosmopolitas,  são com toda probabilidade mais felizes. No entanto,  a felicidade –gota de orvalho numa pétala de flor– pelos vistos não é um indicador relevante no fazer História do nosso tempo.
 Essa pacata democracia sexagenária, ainda que em terra de tantos vulcões, não evoca o menor romantismo, não vale sequer uma camiseta ou boina negra com estrelinha vermelha.  Mas constitui intenso objeto de desejo na “geração Y”, de Yoani, dos filhos daquela outra revolução, a tão exaltada em prosa e verso.
***
Mais informação na Wikipédia, verbete Costa Rica