Pobreza y derechos humanos

Experto de la ONU en pobreza y derechos humanos visita Chile en un momento coyuntural

GINEBRA / SANTIAGO (13 de marzo de 2015) – El Relator Especial de las Naciones Unidas Philip Alston realizará una visita oficial a Chile del 16 al 24 de marzo de 2015 para evaluar las causas y consecuencias estructurales de la pobreza y las desigualdades en el país. Chile tiene el nivel más alto de desigualdad en materia de ingresos entre los 34 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

“Chile se encuentra en una coyuntura crucial”, dijo el experto independiente designado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para monitorear e informar sobre situaciones de extrema pobreza y derechos humanos en todo el mundo. “Desde la transición a la democracia, el país ha logrado importantes avances en la reducción de la pobreza y las desigualdades, pero aún persisten grandes desafíos”.

“Las desigualdades en una sociedad no surgen de la noche a la mañana. Ellas reflejan la elección conscientes de políticas públicas y, si se toman decisiones equivocadas, el resultado puede perpetuar un sistema de distribución desigual del poder”, señaló el Sr. Alston. “Creo que existe la voluntad política necesaria para mejorar la difícil situación de las personas que viven en la pobreza en Chile y espero que se tomen medidas al respecto”.

Durante su visita de nueve días, el experto irá a Santiago, Valparaíso y Temuco, donde se reunirá y dialogará con el Gobierno, representantes de organizaciones internacionales y no gubernamentales, académicos, organizaciones sindicales y personas que viven en extrema pobreza.

“Espero entablar el diálogo con el Gobierno chileno y conocer sus esfuerzos para lograr una sociedad más equitativa mediante la legislación, el sistema tributario y el gasto social”, expresó.

El 24 de marzo de 2015, a las 12:00 pm, el Relator Especial  ofrecerá una conferencia de prensa en la Sala Celso Furtado de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), para presentar sus observaciones preliminares sobre la visita. Sus conclusiones y recomendaciones serán presentadas en un informe al Consejo de Derechos Humanos de la ONU en junio de 2016.

FIN

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CELAC: Experto de la ONU pide ayuda urgente para las economías regionales más débiles

GINEBRA (27 de enero de 2015) – El experto independiente de Naciones Unidas Alfred de Zayas instó hoy a los mandatarios de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) a concordar esfuerzos para apoyar a las economías más frágiles de la región.

En vísperas de la tercera cumbre de la CELAC, que tendrá lugar en Costa Rica el  28 y el 29 de enero, el señor de Zayas pidió a los jefes de Estado y de Gobierno regionales que adopten “medidas urgentes para ayudar a las economías más débiles, a liberar los países de deudas externas y de presiones comerciales, económicas y financieras que siempre tienen un impacto negativo en el goce de los derechos humanos.”

“La unidad dentro de la diversidad es necesaria para enfrentar los retos del mundo actual, en particular el cambio climático, las múltiples crisis financieras, el terrorismo, y el delito internacional”, dijo el primer Experto Independiente designado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para la promoción de un orden internacional democrático y equitativo.

La tercera cumbre de la CELAC estará enfocada en la lucha contra la pobreza, la inclusión social, la transparencia y la rendición de cuentas. Los mandatarios regionales también analizarán el tema de la seguridad, la lucha contra el narcotráfico y el respeto a los derechos humanos de todos los pueblos de la región.

“Como mecanismo de concertación regional, la CELAC debe también ampliar las áreas de cooperación con acuerdos concretos en esferas clave para la población como la educación y la salud,” señaló el Experto Independiente.

Zona de Paz

Tras la segunda cumbre de la CELAC, que se llevó a cabo en La Habana el  28 y el 29 de enero de 2014, el Experto Independiente acogió con beneplácito la proclamación de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.*

“Durante los últimos años esta región de América Latina se ha consolidado, paso a paso, como Zona de Paz, reafirmándose la defensa de la paz como el principio cardinal de las negociaciones para la solución de conflictos”, observó  el señor de Zayas. “La Declaración de la CELAC constituye un ejemplo a seguir para las otras regiones del mundo.”

El experto en derechos humanos recalcó que la región de la CELAC se mantiene como “la zona de mayor estabilidad en el mundo.”

“El orden internacional necesita ampliar las zonas de paz y adoptar medidas concretas en el plano regional y universal, a fin de garantizar la paz en el mundo, de conformidad con el compromiso adoptado por todos los Estados miembros en la Carta de la ONU”, dijo el Sr. de Zayas.

El Experto Independiente reiteró su llamado a “la adopción de una Declaración de Naciones Unidas sobre el Derecho Humano a la Paz, labor que se discute en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra.”

(*) CELAC / Zona de Paz: “Un paso clave contra la globalización del militarismo” – Experto de la ONU: http://www.ohchr.org/SP/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=14215&LangID=S

FIN

Las causas políticas del crecimiento de las desigualdades

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 25 de diciembre de 2014.

 

Reproduzido por Jacob (J.) Lumier

(Título original:”Por qué crecen las desigualdades de renta?“)

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Hay muchísimas teorías que intentan explicar por qué desde los años ochenta las desigualdades en la mayoría de países a los dos lados del Atlántico Norte han ido creciendo, alcanzando su máxima expresión durante los años de la Gran Recesión, es decir, a partir de 2007. Es importante señalar que, aun cuando las desigualdades de renta han alcanzado unos niveles sin precedentes durante estos años, dicho crecimiento se fue acentuando desde los años ochenta.

Por desgracia, gran parte de los analistas del crecimiento de las desigualdades se han centrado en causas económicas – tales como la globalización de la actividad económica o la introducción de nuevas tecnologías – sin dar suficiente importancia a las causas políticas, que han sido las determinantes. Y entre ellas, el conflicto entre las instituciones que promueven y defienden los intereses del capital, y aquellas que defienden los intereses del mundo del trabajo, es central. No se puede entender la distribución de las rentas de un país sin entender el conflicto entre el primero y el segundo.

Y el hecho de que ello sea así se debe precisamente a que las mayores fuentes de rentas en cualquier país proceden o de la propiedad del capital o de las que derivan del trabajo. De ahí que cuando analizamos la distribución de las rentas sea importante conocer sus fuentes.

El grupo de personas, en cualquier sociedad, que deriva la mayoría de sus rentas de la propiedad del capital (lo que antes se llamaba la clase capitalista, término que ahora no se utiliza por considerarse “anticuado”) es muy pequeño. No más de un 1% de la sociedad. De ahí que el movimiento Occupy Wall Street de EEUU (que se inspiró en el movimiento del 15-M de España) se refiriera a este grupo como el 1%, expresión que ha venido a sustituir al término anterior. En realidad, este 1% incluye no solo a los grandes propietarios del capital, sino a los gestores de ese capital (como por ejemplo, los banqueros).

¿Por qué el crecimiento de las desigualdades se inicia a partir de los años ochenta?

Si miramos los datos de EEUU, podemos ver que el 1% con mayores rentas del país pasó de tener el 8% de todas las rentas en el año 1979, a un 17% en el año 2007. ¿Por qué tuvo lugar este crecimiento tan notable? ¿Por qué no pasó antes? La respuesta a estas preguntas son respuestas políticas centradas en el conflicto entre el mundo del capital y el del trabajo. En EEUU, como en la mayoría de países de la Europa Occidental, el mundo del trabajo fue adquiriendo mayor fuerza y poder después de la II Guerra Mundial y, como consecuencia, las rentas derivadas del trabajo aumentaron hasta llegar a representar casi el 75% de todas las rentas. Ello determinó una respuesta del mundo del capital para intentar revertir esta situación. La elección del Presidente Reagan en EEUU y de la Sra. Thatcher en el Reino Unido fue el inicio de esta respuesta, aplicándose políticas públicas – conocidas como neoliberales – que tenían como objetivo aumentar las rentas del capital a costa de las rentas del trabajo. ¡Y lo consiguieron! En el año 2012, las rentas del capital habían aumentado hasta representar el 48% de las rentas totales, mientras que las del trabajo bajaron a un 52%. Lo que ahora se presentan como causas del crecimiento de las desigualdades – tales como la globalización y los cambios tecnológicos – son, en realidad, síntomas y no causas de este enorme cambio en las relaciones de fuerza entre capital y trabajo. El hecho de que haya países muy globalizados – como los países escandinavos – que continúan teniendo salarios elevados y un extenso Estado del Bienestar, muestra que el punto clave no es la globalización per se, sino cómo se hace, lo cual depende de la relación de fuerzas en cada país en la relación entre capital y trabajo. Tanto la movilidad del capital como el movimiento de trabajadores y/o de puestos de trabajo son variables políticas que pueden (si hay voluntad política) influenciarse. Creer que nada se puede hacer frente a factores exógenos como la globalización es caer en un determinismo económico que, llevado a sus extremos, conlleva a la eliminación de la democracia, hecho que es más que sorprendente que haya sido aceptado por fuerzas que históricamente se consideraron como los instrumentos del mundo del trabajo. El cambio de la Constitución española, en su artículo 135, es un ejemplo de ese determinismo económico.

El capital crece a costa del mundo del trabajo

Soy consciente de que cuando indico que el crecimiento de las rentas del capital se ha hecho a costa de las rentas del trabajo, estoy abriendo una ventana a vilipendios y respuestas hostiles (procedentes en su mayoría de instituciones, como FEDEA, financiadas por el mundo del capital). Los datos, sin embargo, hablan por sí mismos. Veámoslos en EEUU, donde hay más datos sobre estos eventos.

Desde los años ochenta, las rentas del capital han ido subiendo, y las del trabajo han ido bajando. Y ello no ha sido por mera casualidad. Si el lector mira cómo ha ido evolucionando la productividad laboral (medida por el producto producido en una hora trabajada) verá que durante el periodo de los años cuarenta a los años sesenta, dicha productividad aumentaba un 3% por año (como promedio), el mismo porcentaje que aumentaban los salario (medido por el salario por hora), lo cual explica la casi constancia en la distribución de las rentas. Como bien dice Alejandro Reuss en la revista Dollars and Sense (Nov/Dic 2011), durante esta época la tarta aumentaba al mismo ritmo que aumentaban los salarios, con lo cual el porcentaje que los salarios representaban del total de las rentas quedaba igual.

Pero si analizamos la evolución de la productividad a partir de los años ochenta vemos que la productividad laboral creció un 2% por año, pero el salario por hora creció solo un 1%. El gap (la distancia) entre lo que el trabajador producía y lo que se le pagaba aumentó, de manera que la distribución de la riqueza producida se realizaba a favor del capitalista (perdón por utilizar un término tan anticuado para definir al que tiene la propiedad de la empresa) a costa del trabajador, que recibía una compensación menor. Y ahí está la raíz del crecimiento de las desigualdades, de la cual nadie habla.

Y si por ello no fuera suficiente, la enorme expansión de la banca (en parte resultado del enorme endeudamiento de la clase trabajadora, derivado del descenso salarial), que ha alcanzado unos niveles claramente hipertróficos (el tamaño del sector bancario en España es 3 veces superior – en términos proporcionales – al existente en EEUU), ha disparado todavía más el crecimiento de las rentas del capital, tanto de los propietarios (los accionistas) como de sus gestores (los banqueros).

Conclusión

De ahí se deriva la enorme importancia de que se acentúe la urgencia de revertir el equilibrio de fuerzas a favor del mundo del trabajo, a costa del mundo del capital (hegemonizado hoy por el capital financiero). Y esto es lo que hicimos Juan Torres y yo en el documento que preparamos para Podemos. Los problemas económicos que hoy existen en España y en Europa se deben al excesivo e hipertrofiado poder e influencia que tales poderes financieros y económicos tienen sobre la gran mayoría de medios de información y persuasión (incluyendo FEDEA), y sobre sus instituciones políticas. Como bien diría mi maestro Gunnar Myrdal, todos los problemas económicos son básicamente problemas políticos. Así de claro.

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La Haut-Commissaire aux droits de l’homme visite le Maroc du 26 au 29 mai 2014

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GENEVE/RABAT (26 mai 2014) – La Haut-Commissaire des Nations Unies aux droits de l’homme Navi Pillay effectuera sa première visite officielle au Maroc en sa qualité de plus haute représentante aux droits de l’homme des Nations Unies, du 26 au 29 mai 2014, à l’invitation de Sa Majesté le Roi Mohamed VI.

A Rabat, Mme Pillay rencontrera Sa Majesté le Roi Mohammed VI, le Premier Ministre, les ministres des affaires étrangères et de la coopération, de la justice et des libertés, de l’Intérieur ainsi que le délégué interministériel aux droits de l’homme. Elle rencontrera également les présidents des deux chambres du Parlement, un certain nombre de femmes juges, l’institution nationale des droits de l’homme, le Conseil économique, social et environnemental, des représentants de la société civile, le Coordonnateur résident des Nations Unies et son équipe ainsi que des membres de la communauté internationale.

A la fin de sa visite, le jeudi 29 mai à 9h00 (heure locale), la Haut-Commissaire tiendra une conférence de presse à l’Hôtel Sofitel de Rabat. La conférence de presse sera ouverte uniquement aux journalistes avec une carte de presse valide.

FIN
Check the Universal Human Rights Index: http://uhri.ohchr.org/en

A Tecnificação e o imaginário psicologista do individualismo

 

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A Tecnificação e o imaginário psicologista do individualismo

Por

Jacob (J.) Lumier

 

Há na literatura sociológica uma noção extensiva de tecnificação aplicada para designar o aprofundamento na utilização das técnicas mecanizadas no mundo do trabalho.

Desta forma, agrupam-se sob o termo tecnificação várias alterações com características diferentes, seguintes:

(a) – as mudanças que incidem sobre a força de trabalho, assinalando o surgimento de inúmeras especializações e funções anteriormente inexistentes, surgidas com as novas exigências de qualificação profissional que superam os parâmetros antes validados pelo fordismo/toyotismo, requisitando trabalhadores flexíveis em sua formação e atuação nas empresas, procurando-se valorizar o desenvolvimento de competências técnicas, culturais e sociais;

(b) – as mudanças que incidem sobre os atributos técnicos para o desenvolvimento dos processos produtivos, notando que os segmentos industriais ou de serviços passam a necessitar trabalhadores capacitados para exercer funções diversificadas no ambiente laboral com agilidade no domínio das tecnologias de ponta, destreza para manusear máquinas e equipamentos sofisticados;

(c) – as que incidem sobre a capacidade intelectual para dominar os procedimentos de gerenciamento desenvolvidos pelos novos programas de qualidade e melhoramento dos processos de produção.

Em realidade, o que interessa mais de perto ao sociólogo como profissional atuante sobre a tensão do plano organizado e do espontaneismo social é a crítica à tecnificação dos “controles” ou propriamente regulamentações sociais (estatuídas ou não). Isto é, frequentemente a tecnificação do saber no mundo da produção decorre da intervenção dos novos programas de melhoramento sobre os procedimentos de coordenação e gerenciamento.

Neste sentido, embora pressupondo a subordinação às máquinas que acompanha a introdução, o desenvolvimento pelo fordismo e o taylorismo, e o aprofundamento das técnicas mecanizadas nas fábricas (inclusive com o concurso de tecnologias eletrônicas), a tecnificação em sentido estrito é diferenciada como certa maneira de manipular o conhecimento socialmente efetivo: é a tecnificação do saber como “controle” ou regulamentação social – Ver meu artigo O Saber como ControleSocialteclando aqui.

 

Ou seja, a tecnificação dos controles que atinge as relações humanas nas organizações, sobretudo visa desmontar as sintaxes existentes para impor os esquemas previamente definidos.

Portanto, o que o sociólogo põe em questão é a primazia lógica na concepção e no modo de intervenção dos programas de melhoramento. O que conta não é o conteúdo desses programas em seus propósitos ideológicos, não são as representações de modelos organizacionais idealizados que os inspiram sob a forma de presumidas teorias administrativas.

Há, nos mesmos, um desejo de manipular o conhecimento já aplicado nas sintaxes em vigor social, em uso nas ambiências onde as práticas gerenciais se desenvolveram e foram assimiladas no histórico dos planejamentos (como acervo de procedimentos).

Daí, nos programas de melhoramento, por sua vez, a relevância das pesquisas ou dos levantamentos de informações como ferramentas para a tecnificação do saber e a consequente imposição de esquemas prévios, no molde dos formulários que intervêm sobre a compreensão das funções (atribuições, tarefas, hierarquias), exigindo do grupo a submissão aos mapeamentos previamente definidos e muitas vezes estranhos aos vocabulários operativos em uso.

O que caracteriza esses programas é que são aplicados não só como intervenções exógenas e de cima para baixo, mas é o fato de que os mesmos deixam de lado a possibilidade de vincular suas intervenções ao desenvolvimento espontâneo das expectativas.

Como sabe o sociólogo, a possibilidade de integrar um programa de melhoramento ao desenvolvimento espontâneo é assegurada graças ao fato comprovado em sociologia de que as expectativas ligam-se ao esforço coletivo antes de se ligarem aos papéis sociais, no caso, ligam-se ao histórico dos planejamentos .

Ao desprezarem esse conhecimento sociológico, os tecnocratas aplicadores dos programas de melhoramento procedem à imposição de esquemas prévios.

►Mas não é tudo. Em sociologia os posicionamentos criticados devem ser tratados igualmente como fatos sociais. Desta sorte, se os programas de melhoramento impositivos desfavorecem a sociabilidade humana, têm caráter tecnocrático e aplicam esquemas previamente concebidos (tirados que sejam de alguma “teoria de administração”) é porque em tais aplicações encontra-se projetada a mentalidade (burocrática) subjacente às condutas preestabelecidas, impostas nos regulamentos e hierarquias estatuídas dos aparelhos organizados.

Nessa mentalidade conformada ao que é preestabelecido tem-se uma falsa compreensão das relações humanas e, ao invés de percebidos como integrantes de um Nosotros, os outros são reduzidos ao imaginário psicologista. Daí a pouca relevância atribuída às experiências efetivas que o grupo acumulou, deixando-se como negligenciáveis juntamente com a sintaxe existente o mencionado histórico (acervo) de suas práticas, de seus modelos e seus procedimentos anteriormente desenvolvidos na organização produtiva (em vigor na sintaxe existente).

Portanto, aplicam-se aqui as observações tiradas da fórmula filosófica atribuída a Cícero que o notável sociólogo C. Wright Mills comenta diferenciando um imaginário psicologista, por sua vez descrito como interação mais ou menos lúdica de três pessoas (Cf. C.Wright e Gerth, Hans: Caráter e estrutura social: a psicologia das instituições sociais, tradução Zwinglio Dias, Rio de Janeiro, Editora Civilização Brasileira, 1973, 508 págs).

Quer dizer, na mentalidade conformada, que se resigna à imposição das condutas preestabelecidas, as relações humanas são vistas pelo filtro de tal imaginário psicologista e podem ser resumidas em um jogo individualista e atomizante em que três imagens pessoais recobrem a realidade social, a saber: a “pessoa” que alguém “pensa” ou se representa que é, a que os outros “pensam” que ele é, a que julga ou supõe que os outros “pensam” que ele seja. Todo o domínio da psicologia individualista se resume neste imaginário interpessoal feito de avaliações arbitradas nas preferências subjetivas ou veleidades projetadas sobre os outros e, igualmente, feito de auto-avaliações que apenas refletem o caráter preestabelecido das regulamentações e das condutas hierarquizadas dos aparelhos.

Teorizado ou não, trata-se de um imaginário frequentemente supervalorizado nas técnicas utilizadas nos treinamentos corporativos, incluindo os psicodramas ou sociodramas (concebidos na sociometria de J. L. Moreno).

Indiferente à realidade social que esconde de si, nesse imaginário psicologista a consciência mantém-se mais ou menos fechada sobre si, com tendência à introspecção, lança imagens ao exterior de onde as recebe, de tal sorte que essa perpétua interação de auto-imagens entre indivíduos atomizados gira como uma condenação, isto é, diretamente centrada na ansiedade da natureza humana, aquém de toda a aspiração coletiva.

  1. – Retornando à orientação do sociólogo e valorizando o conhecimento de que as expectativas ligam-se ao esforço coletivo antes de se ligarem aos papéis sociais, cabe repetir que o aproveitamento dohistórico dos planejamentos adquire então alta relevância. Tanto mais que, no sentido abrangente deste termo, como sintaxe social, são incluídos os mapas das coordenações setoriais, os mapas estratégicos dos departamentos, as formulações de missões e objetivos da empresa, enfim todos os instrumentos de controle operativo das funções nos mais diversos níveis de uma organização produtiva.

O sociólogo se opõe à tecnificação do saber repelindo o caráter prévio e a-priori concebidos dos esquemas aplicados naqueles programas impositivos de melhoramento. Portanto, são esquemas elaborados à revelia e a contrapelo da realidade social existente (que, disso consciente ou não, a tecnocracia deseja manipular). Tal é o estranhamento da pertença à sua realidade social daí decorrente, a perda de percepção dos temas coletivos reais (Nosotros, grupos, classes, sociedades) tornada a ambiência coletiva não só indiferente, mas insignificante, ensejando daí igualmente uma situação nociva à vida social e às relações humanas que o sociólogo busca evitar, sanear e ultrapassar em vista de esquivar-se à sempre possível reificação da realidade social.

►Com efeito, Berger e Luckmann nos mostram que os universos simbólicos são passíveis de cristalização segundo processos de “objetivação, sedimentação e acumulação do conhecimento”. Levam a um mundo de produtos teóricos que, todavia, não perde suas raízes no mundo humano, de tal sorte que os universos simbólicos se definem como produtos sociais que têm uma história.

Desse modo, se quisermos entender o significado dos produtos teóricos temos de entender a história da sua produção, em termos de objetivação, sedimentação e acumulação do conhecimento. Isto é viável se tiver em conta que, em face da cristalização dos simbolos, a “função nômica” do próprio universo simbólico põe cada coisa em seu lugar certo, permitindo ao indivíduo retornar à realidade da vida cotidiana.

Nas objetivações em que as teorias são observadas com a função nômica pergunta-se até que ponto uma ordem institucional ou alguma parte dela é apreendida como uma faticidade não-humana, sendo essa a questão da reificação da realidade social.

Trata-se de saber se em uma situação com hierarquia organizacional e condutas cristalizadas o homem ainda conserva a noção de que, embora objetivado, o mundo social foi feito pelos homens e, portanto, pode ser refeito por eles. É a reificação como grau extremo do processo de objetivação, extremo esse no qual o mundo objetivado perde a inteligibilidade e se fixa como uma faticidade inerte. Os significados humanos são tidos, então, em opacidade, como produtos da natureza das coisas.

Deve-se ter em conta que a reificação é possível no nível pré-teórico e no nível teórico da consciência: os sistemas teóricos complexos podem ser descritos como reificações, embora presumivelmente tenham suas raízes em reificações pré-teóricas – a reificação existe na consciência do homem da rua e não deve ser limitada às construções dos intelectuais. Tal a dialética interligando a sociologia do conhecimento e a psicologia coletiva.

Em relação ao aspecto moral, admite-se que seria um engano considerar a reificação como uma perversão de uma apreensão do mundo social originariamente não-reificada: a apreensão original do mundo social é consideravelmente reificada, tanto em nível formativo da linguagem quanto da realidade.

Em contrapartida, prosseguem Berger e Luckmann, a apreensão da própria reificação como modalidade da consciência depende de uma desreificação ao menos relativa da consciência, exigência sociológica esta que é um acontecimento comparativamente tardio.

Completando seu esquema de análise em intenção da intervenção do sociólogo, os autores mencionados notam que as instituições podem ser apreendidas em termos reificados quando se lhes outorga um status ontológico independente da atividade e da significação humanas. Quer dizer, através da reificação o mundo das instituições parece fundir-se com o mundo da natureza.

Da mesma maneira, os papéis sociais podem ser reificados e tornarem-se alheios ao reconhecimento, de tal sorte que o setor da autoconsciência que foi objetivado num papel é então também apreendido como uma fatalidade inevitável, podendo o indivíduo estranhado negar qualquer responsabilidade no círculo das suas relações (no sentido da identificação idiopática, afirmando a consciência do sujeito que identifica consigo próprio a Outrem ou a um Nosotros).

Quer dizer, a reificação dos papéis estreita a distância subjetiva que o indivíduo pode estabelecer entre si e o papel que desempenha. E os autores completam: a distância implicada em toda a objetivação se mantém, evidentemente, mas a distância subjetiva atingida vai se reduzindo até o ponto de desaparecer A conclusão é de que a análise da reificação serve de corretivo padrão para as tendências reificadoras do pensamento teórico em geral, e do pensamento sociológico em particular. Cf. Berger, Peter e Luckmann, Thomas: “A Construção Social da Realidade: tratado de sociologia do conhecimento”, trad. Floriano Fernandes, Rio de Janeiro, editora Vozes, 1978, 4ª edição, 247 págs. (1ª edição em Inglês, New York, 1966).

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