Derechos humanos: Diferencia y complementariedad entre el sociológico y el jurídico

 

El enseño de los derechos humanos: Diferencia y complementariedad entre el sociológico y el jurídico

 

Diferencia y complementariedad entre el punto de vista sociológico y Los estudios jurídicos en el enseño de los derechos humanos. (versión ampliada)

 

Por Jacob J. Lumier

 

 

Sumário

Los obstáculos reales. 4

Observaciones críticas sobre el enfoque jurídico.. 4

El aspecto de la diplomacia. 6

Tema global 6

Consciencia da la libertad.. 8

Las sociedades democráticas. 9

El compromiso y la actitud solidaria de las sociedades democráticas   9

El problema de los valores. 10

La Experiencia Moral en la libertad efectiva. 11

La elevación libertadora. 12

El problema de la libertad intelectual 14

El psicologismo individualista es equivocado.. 16

El punto de vista crítico sociológico.. 17

El primer obstáculo es la mentalidad dirigida hacía el mercado.  17

Segundo obstáculo: la mentalidad de los privilegios.. 18

Tercero obstáculo: la representación ideológica.. 18

La falsa orientación sobre la cuestión del papel del Estado   18

Conclusión.. 20

Notas. 21

 



Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye la libertad de sostener opiniones sin interferencia y de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas por cualquiera de los medios y sin consideración de fronteras.

 

Como saben los sociólogos, la afirmación constitucional de los derechos humanos lleva los Estados a reforzar su compromiso con la creación de programas sociales que, con su especificidad, fomentan igualmente las protecciones, en ese caso protegen contra la inseguridad, la desigualdad y la pobreza.

En ese marco, se valoriza la conocida propagación de reformas constitucionales que, en los años noventa, aconteció en una larga centena de países, con incorporaciones de los derechos humanos. Admite que eso ha sido un formidable esfuerzo colectivo a demonstrar por si sólo la innegable tendencia para la universalización de eses derechos.

En esas incorporaciones constitucionales admiten tratarse de una expansión crítica que hubo creado un plano autónomo, igualmente crítico, alrededor de la globalización de la economía, la cual, por su vez, acarreó pobreza, desestabilización de las formas de vida, inmigración y decadencia del medio ambiente.

Ciertamente, ese hecho de propagación de las reformas significó innegable refutación del posicionamiento contrario a los derechos humanos como sistema de frenos y contrapesos eficaces delante de la globalización.

 

Los obstáculos reales

Sin embargo, desde el punto de vista crítico sociológico, en lugar de centrar la reflexión sobre los temas ideológicos, tales como el papel del Estado nacional o la participación en los partidos políticos, por ejemplo, hay que notar los temas colectivos reales, incluso las relaciones con otros, con los grupos, las clases, las sociedades globales.

No debe olvidar que la realización de los derechos humanos es viable en razón de la sociabilidad humana y de su característica fusión parcial entre las prerrogativas de unos y las obligaciones de otros.

Eses temas colectivos reales deben ser puestos en relieve, ya que traen consigo los obstáculos reales a la universalización de los derechos humanos, tales como las desigualdades sociales, la degradación del medio ambiente, los desastres ambientales (guerras, eventos naturales y de salud pública) y la necesidad de saneamiento (sanitation).

Además, los temas colectivos reales acentúan la referencia de los elementos de la sociedad democrática, la cual emerge con fuerza desde la perspectiva de profundización de la educación en derechos humanos y ciudadanía.

Observaciones críticas sobre el enfoque jurídico

Para realizar los derechos humanos, decían, no bastaría solamente que los mismos sean inseridos en los textos internacionales y en la mayoría de las constituciones de los países occidentales, sino que sería fundamental la acción protectora del Estado mediante las protecciones jurídicas y la actuación de los tribunales.

En consecuencia, la positivación de las diversas declaraciones de derechos ha sido valorizada como un proceso evolutivo que aún acontece.

Los estudios jurídicos reconocen que la sociedad de los derechos humanos debe ser una sociedad inclusiva, pero en su metodología no ponen en obra la mirada inclusiva, no avanzan más allá del plano ético normativo que les es característico.

Para los juristas, el mundo de los derechos humanos es el de las inúmeras colisiones de derechos, puesto que no bastaría anunciar un derecho para que el deber de protección actúe. Es decir, validan solamente los derechos que están positivados en los tribunales, como es de su competencia, pero de esa forma desprecian la aplicación directa de los pactos y de las constituciones en programas sociales.

El cuadro de referencia de los estudios jurídicos es puesto con la afirmación de la convivencia de derechos, la constatación de que los derechos de un individuo conviven con los derechos de otros.

En esa constatación, no se trata de un hecho social en el sentido empírico del termo, puesto que la convivencia de derechos es un resultado y no un dato básico, acontece únicamente bajo condición.

Es la colocación en perspectiva de la actividad de ponderación, característica de los tribunales, que es tenida por indispensable para que sea posible la dicha convivencia de derechos. Un hecho normativo, ideal a ser protegido por los tribunales.

Tal es el sentido de los estudios jurídicos: encuadrar los derechos humanos en el ideal a ser protegido por los tribunales, como es la convivencia de derechos.

 

El aspecto de la diplomacia

 

La cosa de los estudios jurídicos llega a un patamar diferenciado cuando se toma en cuenta la diplomacia de los derechos humanos. El esquema de análisis e interpretación es semejante, pero la escala mucho amplia introduce modificaciones en referencia de la actividad de ponderación. Es que surge el problema de los derechos humanos como tema global, por lo que es favorecida la aplicación directa de los pactos y de las constituciones en programas sociales.

 

Tema global

 

Por fuerza del alto nivel de su elaboración, frecuentemente representan la diplomacia de los derechos humanos con un protagonismo ético jurídico, difundido, especialmente, en los canales oficiales de la comunidad internacional, como las respectivas fundaciones, institutos, consejos y fórums, por ejemplo.

Toman por supuesto que el enfoque ético de la diplomacia, basado en su actuación efectiva en los mecanismos del sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas, debería tornar refractario a las manifestaciones de resistencia contra los surtos ideológicos anti-históricos, y que la virtud de ese autocontrol restringiría el impulso para la intervención pública del diplomate contra las provocaciones en períodos electorales.

Sin embargo, deben considerar la reconocida constatación de que la diplomacia adquirió repercusión al elaborar los derechos humanos como tema global, resumido en la proposición de que solamente la garantía efectiva de los derechos humanos de la populación confiere legitimidad plena a los gobernantes no plano mundial, conquista tenida como fruto da histórica Conferencia de Viena (1993). La diplomacia seria orientada por esa busca de garantía efectiva, como articulación de las elites dirigentes de los Estados miembros, su compromiso histórico, pautado en la elaboración de los valores indispensables al derecho internacional de los derechos humanos.

La Declaración de los Derechos Humanos (The Universal Declaration of Human Rights-UDHR, 1948) ha significado una contestación jurídica delante el hecho de que el derecho de todo el ser humano a la hospitalidad universal muestra-se negado en la práctica pela existencia de refugiados, apátridas, dislocados, campos de concentración y por el genocidio. En la secuencia, el derecho a tener derecho hice valer la necesidad de una tutela universal, homologadora del punto de vista de la humanidad (Hannah Arendt). De acuerdo con los estudiosos, la delimitación de la razón de estado, de esa forma puesta en perspectiva, estaría, por tanto, en el horizonte de la diplomacia de los derechos humanos.

 

Consciencia da la libertad

 

El cuadro social de la acción diplomática activada con la referida Declaración (UDHR) anticipó, en la realidad, el adviento del respectivo tema global – o de él es correlato. Recuerda que la UDHR 1948 resultó de la percepción política de que las atrocidades del totalitarismo significaran una ruptura inédita con la tradicional orientación ética ara un bueno gobierno. Mejor: por se tratar de una ruptura inédita con toda la ética, la sola percepción política comienza a ser ultrapasada; limitada que es la misma al conocimiento de los obstáculos a la realización del ideal de la sociedad.

De ese punto de vista realista, la UDHR 1948 revela-se el marco más elevado de la manifestación de consciencia de la libertad: una acción concertada conduciendo a la integración, como el cambio estructural que trae consigo, incluso, la tomada de consciencia social de la diplomacia de los derechos humanos, su busca del cuadro social para revitalizar la elaboración de los valores, a la luz de la mencionada constatación de que solamente la garantía efectiva de los derechos humanos de la populación confiere legitimidad plena a los gobernantes en el plano mundial. En ese sentido, el movimiento de los derechos humanos es un fenómeno social global, el cuadro que suscita y hace mover la respectiva acción diplomática.

 

Las sociedades democráticas

 

Antes de que cualquier premisa de pensamiento ideológico y del Estado, es indispensable tener el foco en la complejidad de la experiencia humana, para abrazar la causa de los derechos humanos expresados en los tres actos fundamentales de las Naciones Unidas siguientes : (1) – Declaración Universal de los Derechos Humanos / Universal Declaration of Human Rights, adoptada en 1948; (2) – Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos /  International Covenant on Civil and Political Rights – ICCPR, 1966; 3 – Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales / International Covenant on Economic, Social, and Cultural Rights- ICESCR, también 1966.

 

El compromiso y la actitud solidaria de las sociedades democráticas

 

La crítica exagerada de que los DDHH perpetúan el individualismo o la moral individualista deja a un lado las diferencias específicas y trata de proyectar una identificación errónea de los DDHH con la ideología neoliberal. Entretanto, tal diferencia existe, y se la puede resumir en la siguiente observación: el hecho de que las personas tengan interés propio cuando participan en las relaciones sociales no significa la busca del lucro, no significa que están allá para ganar más dinero. Ese interés expresa su aspiración al bien estar y puede ser el deseo de realizar obras, participar y ampliar sus conocimientos y experiencias.

La moralidad individualista no es un mal en sí mismo. Tampoco el hecho de que los DDHH fortalecen al individuo como foco de aspiraciones a los valores no significa una imposición del individualismo como pilar de algún proyecto de hegemonía cultural, algún existencialismo, socialismo no colectivista, y mucho menos para el neoliberalismo. Aunque pueden allí descubrir orientaciones filosóficas, no hay ninguna doctrina de antemano que encuadre estratégicamente la Declaración Universal de los Derechos Humanos en un proyecto de hegemonía. Sólo existe el compromiso y la actitud solidaria de las sociedades democráticas en promover, asegurar, reparar los derechos humanos proclamados por las Naciones Unidas, siguiente: “La Asamblea General proclama la presente Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción [xi].

 

El problema de los valores

(En una lectura sociológica)

 

Sin embargo, resta el hecho de que, al fortalecer el individuo como aspiración a los valores, los DDHH ponen en perspectiva una o varias morales individualistas y, por esa vía, sería compatible o incluso favorecería a algún existencialismo, socialismo no colectivista, neoliberalismo. Podría ser así, tal vez, si los valores proclamados no hubiesen sido reconocidos de modo justo en función de la libertad humana eficaz.

Este punto es irreductible, y se sobrepone a toda la representación de que los DDHH puedan servir de antemano a una orientación de hegemonía cultural. Es suficiente prestar atención al Preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos / Universal Declaration of Human Rights, cuyo párrafo segundo, pone en foco las libertades esenciales [[i]], que se afirman de ellas propias en la experiencia humana y en la base de todos los valores reconocidos en los DDHH tomados en conjunto, a saber: la libertad de hablar y creer y la libertad de no temer y querer (freedom of speech and belief and freedom from fear and want).

En este sentido de libertad consciente, hay que tener en cuenta que, antes de cualquier orientación metamoral (Kant, Hegel, Spinoza, Durkheim) [[ii]], el problema de los valores en las obras de la civilización se incluyen como “escalones que dirigen la elevación libertadora”.

 

La Experiencia Moral en la libertad efectiva

 

Desde el punto de vista sociológico, el conocimiento de los criterios morales se torna concreto como reflexión posterior sobre el acto moral directamente vivido, implicando los valores vislumbrados en el calor de la acción misma.

Además de no encuadrarse en ninguna doctrina previa, esa acción moral creadora de sus propios criterios está en directa oposición a cualquier filosofía de la historia, y a su creencia en el progreso automático, señalando que la especificidad de la experiencia moral así efectuada se verifica exactamente como el reconocimiento, acción participativa en los distintos grados del esfuerzo (como intento de realización) o, en una frase, ” es la voluntad con los ojos abiertos en las tinieblas” [[iii]].

 

La elevación libertadora

 

En la lectura sociológica, la base de la experiencia moral específica es la teoría de la intuición de la voluntad guiada por sus propias luces, a la que se puede llegar por medio de la concepción dinámica de toda la moralidad efectiva, en tres niveles (escalones), siguientes:

(a) – como la superación continua de lo adquirido; (B) – como la re-creación permanente de los Nosotros y de Otros; (C) – como moralidad de acción y de aspiración participando en la libertad creadora por el propio esfuerzo incesante de los Nosotros [[iv]] .

Concepción dinámica esta resumida en la fórmula de Henri Bergson (1859 – 1941), según la cual, “para que la conciencia se distinguiera de lo ya hecho y se aplicase a lo que se está a hacer sería necesario que, retornándose y retorciéndose sobre sí misma, la facultad de ver constituyera una sola unidad con el acto de querer”. En la acción libre, al lanzarse uno hacia adelante, se tiene la conciencia de los motivos y de los móviles en vía de se tornaren ambos idénticos [[v]].

Esa teoría de la intuición de la voluntad es no solamente la base de la especificidad de la experiencia moral, sino que esta misma especificidad es la libertad consciente. Es decir, así como hay diferentes espesores de la duración y variadas intensidades de la libertad, hay igualmente diferentes grados de voluntad consciente, la cual se hace cada vez más libre en la medida en que: (a) – va más allá de la elección entre las alternativas, por ejercicio de la decisión; (B) – supera la propia decisión voluntaria, mediante el ejercicio de la voluntad propiamente creadora.

De esa forma, la moral de la creación, que uno puede tirar de Bergson, encuentra fundamento para proseguir su realización en los diferentes escalones (paliers) en profundidad de la realidad social. Es la libertad situada en el meollo de la vida humana consciente [[vi]].

Para comprender mejor el problema de los valores, tomados como escalones que dirigen la elevación libertadora, deben tener en cuenta que, siendo el deseo una tendencia (para la realización) expresa en las obras de  civilización, la voluntad a su vez no es más do que la misma tendencia acompañada de la consciencia: el deseo y la voluntad no se pueden poner en oposición uno a la otra, como en las filosofías metamorales, eso en razón de que ellos no son más do que gradaciones del mismo proceso de realización,  hay entre ellos una gradación de los niveles intermediarios.

 

El problema de la libertad intelectual

 

Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye la libertad de sostener opiniones sin interferencia y de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas por cualquiera de los medios y sin consideración de fronteras. / Everyone has the right to freedom of opinion and expression; this right includes freedom to hold opinions without interference and to seek, receive and impart information and ideas through any media and regardless of frontiers. (Art.19  UDHR)  [[vii]] .

► Tratase de la libertad de expresión en su sentido más efectivo, como libertad intelectual –  para recordar el concepto desdogmatizador de Spinoza [Baruch Spinoza, 1632 – 1677] –, libertad ejercida con anterioridad histórica a los mass media y no con dependencia de ellos. Es decir, la libertad de expresión orientada para el efectivismo como elemento de las libertades, como el carácter humano de las libertades [1].  De hecho, el efectivismo difiere donde es afirmada la concepción dinámica de la experiencia moral, como ya se sabe.

De esa forma, en paralelo con la anteriormente referida teoría de la intuición de la voluntad, hay que recordar Spinoza que, pensador de la libertad intelectual, revela interés para el sociólogo [viii]. Puede uno decir que el iusnaturalismo con Spinoza avanzó en la anticipación de las libertades esenciales, las que se afirman de ellas propias antes de toda la proyección y representación, a las cuales todo el humano llega en y por su experiencia.

Al concebir que la libertad intelectual es absoluta y no puede ser refrenada ni restringida desde el exterior, el filósofo anticipó la ética racional que Max Weber muy apreció. Por otras palabras, solamente la moralidad racional weberiana, investida del correspondiente tipo prudente y sabio, dispone de las condiciones indispensables para contener la progresión absoluta de la libertad intelectual espinosista, por delante de un soberano que, en el jusnaturalismo, no puede prevalecer contra ella, ni definirle sus ambientes.

Por su vez, superar el iusnaturalismo implica comprender las funciones intelectuales, a fin de situar adecuadamente la libertad humana efectiva.

De hecho, la referencia  de las funciones intelectuales está bien marcada en la sociología del conocimiento, que pone de manifiesto la diferenciación entre, por un lado, el plano de los estados mentales – incluso las representaciones y la memoria, así como las opiniones colectivas [[ix]] – y, por otro lado, la intervención de los actos mentales, sean colectivos sean individuales. Tiene cabimiento notar que, en el suelo de esa diferenciación, los actos son: (a) las experiencias más o menos inmediatas (cuyos casos límites son las intuiciones intelectuales, que hacen participar directamente en lo real) y (b) los juicios.

Noten que ambos, experiencias intuitivas y juicios, son manifestaciones las más intensas de la conciencia, bien entendida como conciencia abierta a la influencia del ambiente [x]. De esa forma, los actos mentales se observan en la implicación mutua entre las experiencias de participar en el real y los juicios de esa manera tornados cognitivos, en relación de los cuales nótense las actitudes, como disposiciones para reaccionar en común, que concentran los focos primarios de la conciencia abierta [[xi]]. La libertad implicada en los actos individuales y colectivos que estructuran / desestructuran la realidad social es la libertad humana – no metamoral, ni realización terrestre de un mundo espiritual – de que la libertad intelectual es un aspecto, y se afirma como elección, decisión, creación.

 

El psicologismo individualista es equivocado

 

El psicologismo individualista es equivocado al preconizar que, en el nivel psicológico de la realidad social, cualquier interés está concentrado en la psicología interpersonal, en detrimento de la psicología colectiva propiamente dicha. Tratase de un individualismo equivocado que desprecia las funciones intelectuales y voluntarias, como una orientación limitada al aspecto exclusivamente emotivo y, en esto, al aspecto de la preferencia y de la repugnancia, dejando erróneamente de lado el aspecto más significativo de la aspiración.

En teoría sociológica se sabe que (a) – toda la conciencia es no sólo una tensión virtual del cerrado hacia lo abierto, sino que es aún una tensión entre las múltiples sensaciones y su integración en las totalidades; (B) – por su vez, al hacer ver que las sensaciones particulares no son más que abstracciones intelectuales de totalidades aprehendidas intuitivamente, la teoría psicológica de la forma o Gestalttheorie demuestra la imposibilidad en la reducción de la conciencia a las sensaciones dispersas – reducción impropia esa que, ya observara Gurvitch [xii] , hubiera reforzado la concepción de la conciencia individual cerrada en Emile Durkheim (1858 – 1917).

 

El punto de vista crítico sociológico.

 

Del punto de vista crítico sociológico, por su vez, hay que señalar algunos obstáculos. Hay por lo menos tres mentalidades desfavorables en el enseño de los derechos humanos.

 

El primer obstáculo es la mentalidad dirigida hacía el mercado.

En ella, toma cuerpo el utilitarismo doctrinario y el atomismo social, ambos implicados en una visión ideal hecha únicamente de individuos para la realización de fines primariamente individuales.

En esa mentalidad mercaderista, no habría tal cosa como una sociedad, sino únicamente el mercado y, por extensión al futuro, nada habrá del derecho internacional a la solidaridad.

 

Segundo obstáculo: la mentalidad de los privilegios.

Como saben, en el contexto de las desigualdades sociales, muchas personas tienen una idea equivocada de que, si los otros están a lograr los derechos, van ellas a perder lo que creen ser derechos, pero que en verdad son sus privilegios.

De ahí la relevancia de la crítica psicosociológica.

Es decir, deben poner en foco de la crítica las imágenes despreciativas de otros, especialmente aquellas que permanecen disimuladas en las jerarquías sociales económicas, donde prevalece la distribución compulsiva de la ventaja competitiva.

 

Tercero obstáculo: la representación ideológica.

Varios publicistas desacreditan la posibilidad de universalización de los derechos humanos, con la respectiva reducción de las violaciones en escala global.

En razón de ese escepticismo, sostienen equivocadamente que la actuación estatal en la promoción, garantía y reparación de los derechos humanos, debería servir a los conceptos del pensamiento ideológico del grupo del gobierno, puesto que es tenido por el más fuerte y capaz de mantener la unidad en la sociedad.

La falsa orientación sobre la cuestión del papel del Estado como Nacional

A su vez, el intento exagerado para reducir el desafío de la universalización de los derechos humanos a la cuestión ideológica del papel del Estado Nacional, tiene poco aprovechamiento cuando se trata de comportamiento y conciencia colectiva. En verdad, al despreciaren el potencial de las nuevas formas de participación social planteadas por las TICs , varios publicistas desacreditan la posibilidad de universalización de los derechos humanos (con la reducción de las violaciones en escala global) y, en razón de ese escepticismo, sostienen equivocadamente que la actuación estatal en la promoción, garantía y reparación de los derechos humanos, al desarrollarse como solamente más una de las políticas públicas establecidas,  debería servir a los dictámenes del pensamiento ideológico del grupo del gobierno.

Tratase en este caso una falsa orientación que no es más que una mistificación de las teorías de hegemonía. Aunque integrados en el dominio jurídico interno de los Estados Miembros de las Naciones Unidas, los derechos humanos proceden de estas últimas, como bloques de sociedades globales, y, por esa razón, constituyen factor de apaciguamiento de los grupos y de reconocimiento de las poblaciones civiles. Además, se muestran históricamente arraigados en las intermediaciones de las sociedades democráticas y no hay manera de utilizarlos para fines distintos de su universalización. En la hipótesis contraria se perderá la libertad intelectual y de expresión que es crítica para ellos.

Al revalorizar las actividades de la sociedad democrática que contemplan el psiquismo colectivo, como la mencionada libertad intelectual y de expresión (incluso las acciones pedagógicas), hay que poner de relieve la diferencia de los derechos humanos y la especificidad transversal de sus temas, que no deben confundir a los temas ideológicos, puesto que los temas de derechos humanos no sirven de trampolín para los proyectos de poder y hegemonía.

Dirigido a la cooperación con el mencionado programa mundial para la educación en derechos humanos, hay que compartir la comprensión de que, como un procedimiento eficaz en la universalización, la educación en esta área contribuye a combinar los programas y políticas de derechos humanos, por una parte, y por otra, las acciones pedagógicas.

 

Conclusión

Finalmente, para concluir, quero poner en destaque que el punto de vista crítico sociológico está en medida de ofrecer una contribución válida para el enseño interdisciplinar de los derechos humanos.

Para admitir eso, basta considerar que los estudios jurídicos toman por referencia la mencionada convivencia de derechos, o sea la constatación de que los derechos de un individuo conviven con los derechos de otros. Sin embargo, atribuyen la razón de esa acomodación a la aludida actividad de ponderación, tenida como característica de los tribunales.

La contribución del sociólogo, por su vez, es que comprende la convivencia de derechos no en función de la jerarquía judicial, sino que en razón de la sociabilidad humana, especialmente su peculiar fusión parcial entre las prerrogativas de unos y las obligaciones de otros, y que ese hecho social precede la citada actividad de ponderación, como especial de los tribunales.

Más información leer – Lumier, Jacob J.:Sociologia para a Mentalidade dos Direitos Humanos (Texto Base para uma oficina de sociologia e ensino), Edição em língua portuguesa, Bubok Publishing S.L., Madrid, España, 2016.  http://www.bubok.es/libros/249434/Sociologia-para-a-Mentalidade-dos-Direitos-Humanos

 

 

Notas

[1] Desde el punto de vista sociológico, la libertad es más do que la variable lógica que altera las proposiciones teoréticas, sino que es libertad humana por intervenir en los determinismos sociales y precipitar el estallido de los equilibrios que viabilizan los cambios estructurales. De ahí su efectivismo.

[i] La expresión libertades humanas esenciales ha sido introducida por el presidente Franklin D. Roosevelt: FDR Four Freedoms Speech 1941: The Annual Message to Congress. January 6, 1941.

[ii]  En las meta-morales tradicionales de Platón, Aristóteles, Spinoza, Hegel, se nota que, supra-temporal y absoluto, un mundo espiritual se realiza en el mundo temporal.  Cuanto a Durkheim, él comparte la creencia efectiva, específica a los adeptos de la ciencia de los costumbres y a los sociólogos de la vida moral, afirmando la posibilidad deseada de utilizar la sociología de la vida moral como base de una doctrina moral, en este caso, una moral teorética de fundamento sociológico que al mismo tiempo conocía y estatuía, creando de esa manera una vía para una nueva metamoral, en que la sociología se colocaría en lugar de la filosofía.

[iii]  Marcando la presencia del sociólogo en los antecedentes de la UDHR, esa lectura de la filosofía social de Bergson ha sido oficialmente propuesta por Georges Gurvitch desde New York (EUA) en 1941, y ha sido republicada en su obra “LA Vocación Actual de la Sociología” – vol.II: “antecedentes y perspectivas”, (Cf. Tradución en lengua portuguesa de la 3ª edición francesa de 1968, por Orlando Daniel, Lisboa, Cosmos, 1986, 567 pp. [1ª edición en francés: Paris, PUF, 1957] p.234, sq.)

[iv]  En ese sentido, en ese apelo a la actuación de los Nosotros como cuadros de referencia, la concepción dinámica de toda la moralidad ultrapasa el individuo y las moralidades exclusivamente individualistas.

[v]  Ese análisis acoplado a la reflexión sobre las libertades humanas esenciales, destacadas en el Preámbulo de la UDHR, toma por base “L’Èvolution Crèatrice” y “Les Données Immédiates de la Conscience”, de Bergson. El provecho de esa lectura apunta para una concepción dinámica de toda la moralidad efectiva como presente nos DDHH.

La filosofía social de Bergson en la referencia de una teoría de la libertad en “Les Données Immédiates de la Conscience” es ofrecida como demonstración de la vanidad del determinismo y del indeterminismo clásicos que, orientados para ‘el ya hecho’ y no para ‘el acto que se hace’, ignoran que la libertad no es más do que un matiz de la acción, y que es vivida en la propia acción” (Cf. Gurvitch: “A Vocação Actual da Sociologia, vol.II”, p.242, op cit.).

En esa teoría, el arbitrario, como la propia opción, es el grado más bajo de la voluntad.  Para escapar a la necesidad de escoger entre las alternativas impostas por la inteligencia (conocedora del progreso) sujetando la libertad de acción en la acción, Bergson sugiere que los grados superiores de la voluntad, que libertan de la sujeción a las alternativas, deben ser verificados en el retorno a la espontaneidad pura, designada como impulso, que se encuentra acá de la consciencia, se arriesgando, con esa formulación, a identificar la libertad con el infraconsciente.

Sin embargo, Bergson ya admite que la libertad comporta grados, los cuales todavía solo pueden manifestar-se en “duraciones cualitativas diversificadas” – eses grados intermediarios de la duración y de la libertad, imprescindibles tanto para la existencia humana cuanto para las diferentes ciencias, ya que, sin esas gradaciones, tanto la existencia cuanto las ciencias restan condenadas a no poder ir más allá del tiempo espacializado y cuantificado, propio al dominio exteriorizado del mecanismo newtoniano.

Nota Gurvitch que es en razón de esa teoría de la libertad se ejerciendo contra las imposiciones de la inteligencia que “Bergson describe los diferentes grados de la duración y de la libertad correspondientes al vital, al psicológico, al social y al espiritual (ver “Matière et Mémoire”, bien como “La Èvolution Crèatrice”).

En esa descripción, la libertad plena, comprendiendo la actividad propiamente creadora, ligase a la vida espiritual; en seguida, viene la vida consciente, que es psicológica y social, la cual conduce a la vida espiritual y es tenida como el reservatorio de la libertad, es decir, una libertad mucho más intensa do que la simples espontaneidad vital. Tal es la serie, notando que será en consonancia con esa gradación de la libertad que se verifica la gradación de los tiempos (“espesura de la duración”).

[vi] Ibid. ibidem. Sabe que el desvío místico de Bergson se debe al no ter él encontrado en su análisis de la libertad consciente el problema de los valores en obras de civilización, “eses escalones que dirigen la elevación libertadora” (Gurvitch).

[vii] El derecho de saber (derecho a la educación, al conocimiento) es un requisito para la libertad de pensamiento y de consciencia; la libertad de pensamiento y la libertad de expresión surgen como las condiciones necesarias para la libertad de acceso a la información.

[viii] Vea el Capítulo veinte de su TRACTATUS THEOLOGICO-POLITICUS.

[ix] Las opiniones colectivas surgen siempre vacilantes e inciertas, a iludieren las chamadas pesquisas de opinión.

[x] As teorias de consciência aberta às influências do ambiente ligam-se notadamente à descoberta da dialetização do simples, desenvolvida em epistemologia por Gastón Bachelard (1884-1962), cujo aproveitamento como Gestalten sociais ou ambiências em atitudes coletivas nota-se, especialmente, na sociologia dialética dos níveis ou patamares em profundidade da realidade social, desenvolvida por Gurvitch.

[xi] Los actos mentales – incluso las intuiciones intelectuales y los juicios cognitivos – surgen como las manifestaciones las más intensas del consciente que se transcienden ellas mismas en la pose, en el conocimiento  y en la participación en los contenidos reales, experimentados estos últimos, afirmados y moldados como no enteramente aprehendidos (incógnitas), como heterogéneos, obstáculos que suscitan a los actos mismos, a las intuiciones intelectuales y a los juicios ; a las  preferencias y a las repugnancias en línea con los valores, la simpatía, el amor, el odio; en fin,  heterogéneos a las opciones (escoja entre alternativas), a las decisiones y a las creaciones.

[xii] Gurvitch, Georges (1894-1965): “A Vocação Actual da Sociologia – vol.II: antecedentes y perspectivas”, (Cf. Tradución en lengua portuguesa de la 3ª edición francesa de 1968, por Orlando Daniel, Lisboa, Cosmos, 1986, 567 pp. [1ª edición en francés: Paris, PUF, 1957].

Advertisements

Informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos

 

 11 de abril de 2016

 

 En el presente informe el Alto Comisionado se concentra en ejemplos de prácticas que optimizan el potencial de transformación de la sociedad civil. A este respecto, señala cinco elementos esenciales: un sólido marco jurídico en consonancia con las normas internacionales que salvaguarde las libertades públicas y el acceso efectivo a la justicia; un entorno político favorable a la labor de la sociedad civil; el acceso a la información; cauces para la participación de la sociedad civil en los procesos de adopción de decisiones; y apoyo y recursos a largo plazo para la sociedad civil.

 

  1. Introducción

En su resolución 27/31, el Consejo de Derechos Humanos, reconociendo la importancia crucial de recabar la participación activa de la sociedad civil, a todos los niveles, en el fomento de la buena gobernanza, en particular mediante la transparencia y la rendición de cuentas, lo que es indispensable para la construcción de sociedades pacíficas, prósperas y democráticas, solicitó al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos que hiciese una recopilación de recomendaciones prácticas para la creación y el mantenimiento de un entorno seguro y propicio para la sociedad civil tomando como base las buenas prácticas y las lecciones aprendidas.

 

A tal efecto, el 28 de abril de 2015 la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) envió notas verbales a Estados Miembros, instituciones nacionales de derechos humanos, organizaciones de la sociedad civil y organizaciones internacionales y regionales, a lo que siguió un recordatorio el 8 de julio de 2015. Se recibió un total de 89 respuestas, que ponían de manifiesto la importancia atribuida a las cuestiones de que trataba la resolución 27/31.

 

El presente informe se hace eco de la información procedente de todas las regiones, sobre la base de las contribuciones recibidas de Estados Miembros, instituciones nacionales de derechos humanos y diversos agentes de la sociedad civil, entre los que cabe mencionar redes internacionales y regionales, medios académicos, organizaciones confesionales, las Naciones Unidas y entidades regionales.

 

En el contexto de un espacio menguante de la sociedad civil a nivel mundial, es importante compartir prácticas que pongan de relieve los beneficios de crear y mantener un entorno propicio para la sociedad civil. En el presente informe el Alto Comisionado se concentra en ejemplos de prácticas dinámicas que optimizan el potencial de transformación de la sociedad civil[i]. El Alto Comisionado señala cinco elementos que son esenciales al respecto: un sólido marco jurídico en consonancia con las normas internacionales y un firme sistema nacional de protección de los derechos humanos que proteja las libertades públicas y el acceso efectivo a la justicia; un entorno político favorable para la labor de la sociedad civil; el acceso a la información; cauces para la participación de la sociedad civil en los procesos de formulación de políticas y de adopción de decisiones; y apoyo y recursos a largo plazo para la sociedad civil.

 

La concesión de espacio a la sociedad civil no es facultativa. El derecho internacional de los derechos humanos impone a los Estados la obligación de respetar los derechos y libertades que son indispensables para que la sociedad civil se desarrolle y funcione, incluidos los derechos a la libertad de opinión y expresión, de reunión pacífica y de asociación, así como el derecho a participar en los asuntos públicos. El derecho internacional también protege las vidas, la libertad, la integridad física y la intimidad de los agentes de la sociedad civil frente a la injerencia arbitraria del Estado.

 

Aun cuando el derecho no lo exigiera, hay razones imperiosas para proteger el espacio de la sociedad civil. Los cauces efectivos para la participación cívica contribuyen a la cohesión social y sirven para que las personas, incluidas las minorías y quienes viven al margen de la sociedad, puedan hacer oír su voz. Además, la sociedad civil desempeña un papel crucial a los efectos de facilitar la participación en la vida pública y puede permitir que las personas contribuyan a la formulación de políticas e incluso a la adopción de decisiones. También hay argumentos convincentes de carácter empresarial y económico en favor de una sólida sociedad civil. Ciertamente el sector empresarial y la sociedad civil tienen un interés común en un entorno que respete los derechos a la libertad de expresión y asociación, sea pluralista y no discriminatorio, defienda el estado de derecho y promueva la transparencia y el acceso a la información.

 

El hecho de permitir que se escuchen diferentes voces, incluso cuando expresan críticas u opiniones impopulares, resulta clave para que rindan cuentas los encargados de adoptar decisiones y para que se garantice que se revisan las políticas, se aprenden lecciones y se efectúan mejoras. Los países en que el espacio de la sociedad civil está protegido obtienen importantes dividendos en cuanto a estabilidad a largo plazo.

 

La participación de una sociedad civil dinámica en el sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas es indispensable para la protección y la promoción efectivas de esos derechos. Los agentes de la sociedad civil señalan las deficiencias de protección y de otra índole en la arquitectura internacional, alertan a la comunidad internacional de crisis inminentes y promueven el establecimiento de normas y mecanismos nuevos. Su participación enriquece las respuestas del sistema al vincularlas a lo que está ocurriendo a nivel de los países.

 

Con todo, la sociedad civil es atacada en numerosos lugares y con una creciente variedad de armas. Los Estados que pretenden restringir el espacio de la sociedad civil siguen encontrando medios creativos para hacer presión sobre esta última, para lo cual limitan las libertades a través de leyes o recurren a métodos represivos y violentos para silenciar las opiniones que consideran críticas. Esos enfoques se reproducen fácilmente y cada vez más en todas las regiones. La sociedad civil también se enfrenta a amenazas de otros agentes, como los grupos armados no estatales. Hay también un creciente número de denuncias de actos de intimidación y de amenazas perpetrados por el sector privado contra agentes de la sociedad civil, incluidos los activistas que se ocupan del medio ambiente y de los derechos de la tierra. En muchos países, las mujeres que desempeñan la función de agentes de la sociedad civil se enfrentan a reacciones adversas desproporcionadas, basadas en estereotipos discriminatorios y dimanantes de agentes estatales y no estatales que intentan deslegitimizar su labor y aislarlas de sus comunidades.

 

La estrategia temática global del ACNUDH titulada “La ampliación del espacio democrático” constituye el marco para reforzar la labor que se realiza con la sociedad civil, respaldando las actividades encaminadas a ampliar y proteger el espacio de esa sociedad. El ACNUDH hace efectiva esa prioridad a través de más de 500 actividades en la sede y de sus presencias sobre el terreno.

 

El compromiso de la sociedad civil puede considerarse un punto de partida: si hay espacio para que la sociedad civil se comprometa, hay más posibilidades de que se protejan mejor todos los derechos. En caso contrario, el cierre del espacio de la sociedad civil y las amenazas y represalias contra sus activistas constituyen señales de alerta temprana de inestabilidad. A lo largo del tiempo, las políticas que deslegitimizan, aíslan y reprimen a las personas que propugnan enfoques diferentes o reivindican legítimamente sus derechos pueden exacerbar las frustraciones y dar lugar a inestabilidad o incluso a conflictos. (…)

 

Notas

[i] Las medidas para restringir la actividad de la sociedad civil se describen con detalle en diversos informes presentados por expertos independientes de las Naciones Unidas al Consejo de Derechos Humanos y en los informes del Secretario General sobre represalias contra personas y grupos de personas por cooperar con las Naciones Unidas.

 

Reproduzido por Jacob (J.) Lumier – (Movimento Internacional dos Direitos Humanos)

 

Los Derechos Humanos del punto de vista del elemento de la solidaridad internacional

 

 

Los Derechos Humanos del punto de vista del elemento de la solidaridad internacional

 

El presente artículo es una forma de cooperación junto a los actuales esfuerzos de la sociedad democrática en participar del programa mundial para la educación en derechos humanos [[i]]. Su objetivo es esbozar algunas líneas de reflexión sobre los contenidos de sociología y derechos humanos para desarrollo en un taller sociológico y curso formativo.

Tiene el mismo aplicación para situar la cuestión de la diferencia en frente de los temas ideológicos, a la cual examina bajo varios aspectos: (a) en torno al problema del individualismo en el siglo XX, en relación al cual algunos publicistas erróneamente apuntan la presunta ligación de los derechos humanos, en razón de esos últimos inicialmente centraren su foco en el individuo; y (b) en referencia con el impacto de las técnicas de información y comunicación (las TICs), que no sólo potencializan la indispensable libertad de expresión, pero ponen en relieve la difusión de los derechos humanos y sus violaciones.

Obviamente, el método utilizado aquí es una aplicación de la sociología, y consiste en situar la materia en el marco de la realidad social e histórica. Sin embargo, esta orientación no significa privilegiar la conocida clasificación de las tres generaciones de derechos humanos, preferida por muchos sociólogos, en detrimento de su enfoque multidimensional.

 

El elemento de la solidaridad internacional

 

De lo contrario. Desde el punto de vista del pluralismo efectivo de la realidad social, con sus escalas, sus cuadros sociales y sus procedimientos dialécticos, el aspecto multidimensional de los derechos humanos en su interpenetración, afirmándose unos por los otros, no podría permanecer en según plano, sobre todo porque hay en eso el elemento de la solidaridad internacional, puesto en foco por la tercera generación de los derechos humanos, que, abarcando los derechos que van más allá del ámbito civil y social, alberga el amplio espectro de los derechos grupales y colectivos, los cuales, en medio de otros, apuntan a la consecución de un nivel de vida adecuado.

Entre los tópicos debatidos aquí, se observó que la era de las tecnologías de la información y comunicación (TICs) favorece la tendencia para la retomada del utilitarismo como doctrina de recorte moral, y que este hecho debe ser tenido en cuenta en el estudio de los derechos humanos desde el punto de vista sociológico, ya que allí, igualmente a los adeptos actuales del atomismo, prevalece la visión de la sociedad únicamente de individuos para la realización de fines que son primariamente los fines individuales, lo que lleva a hablar de que “no hay tal cosa como una sociedad”, y por extensión nada del derecho internacional a la solidaridad [[ii]].

 

Carácter indispensable del WPHRE

 

Carácter indispensable de un programa educativo como el Programa Mundial para la Educación en Derechos Humanos / World Programme for Human Rights Education (WPHRE) de cara al impacto pro utilitarismo doctrinal resultante de las TICs.

 

De ahí, de ese impacto pro utilitarismo doctrinal resultante de las TICs, uno puede ver claramente el carácter indispensable de un programa educativo como el Programa Mundial para la Educación en Derechos Humanos / World Programme for Human Rights Education [[iii]], que fomenta la tomada de consciencia y promueve junto al periodismo y a los medios de comunicación su vinculación a los derechos humanos. Tanto más exigida cuanto las formas de participación social en el contexto de una era de tecnologías de información y comunicación pasa por una cultura del compartir [[iv]].

Sin embargo, en la medida en que el utilitarismo doctrinal y el atomismo social pueden servir como cobertura y justificación de las posiciones pro mercaderizacción de las relaciones sociales [[v]], la cual es claramente perjudicial a la universalización de los derechos humanos, revelase una situación igualmente desfavorable a los titulares de derechos y a la percepción de los comportamientos y representaciones generatrices de violaciones, incluso las imágenes despreciativas de otros [[vi]].

Como saben, en el contexto de las desigualdades sociales, muchas personas tienen una idea equivocada de que, si los otros están a lograr los derechos, van ellas a perder lo que creen ser derechos, pero que en verdad revelan privilegios. De ahí la relevancia de la crítica psicosociológica, más indispensable cuanto las imágenes despectivas permanecen disimuladas o disfrazadas en las jerarquías sociales donde prevalece la distribución compulsiva de ventaja competitiva [[vii]].

 

El derecho de saber

 

Sea como sea, en la medida en que el derecho de saber es un requisito para la libertad de pensamiento y de conciencia, así como la libertad de pensamiento y la libertad de expresión forman las condiciones necesarias para la libertad de acceso a la información, pueden decir que la educación en derechos humanos se desarrolla básicamente en la libertad de expresión y reunión.

 

La falsa alternativa de la moral y de la política

Por último, el tópico donde a menudo se debate la ‘’cuestión de saber si los derechos humanos son de matiz moral o tienen coloración político ideológica es un plano complejo que también tiene su lugar en este artículo, pero con unas pocas líneas, ya que esta alternativa de la moral o la política deja de existir, una vez admitido que la acción en que los organismos del Estado están participando y están promoviendo es la acción pública, cuyo marco de referencia es la sociedad democrática y no el aparato del Estado [[viii]] .

Esto significa que, en lugar de los temas ideológicos (el papel del Estado nacional, la participación en los partidos políticos, por ejemplo), los temas colectivos reales (las relaciones con los otros, incluso las relaciones con los grupos, las clases, las sociedades globales) deben ser puestos en releve, ya que son esos últimos y no los primeros que traen consigo los obstáculos reales a la universalización de los derechos humanos, tales como las desigualdades sociales, la degradación del medio ambiente, los desastres ambientales (guer- ras, eventos naturales y de salud pública) y la necesidad de saneamiento (sanitation).

Por su vez, esa referencia a los elementos de la sociedad democrática emerge con fuerza desde la perspectiva de profundización de la educación en derechos humanos, que, además de los sistemas de enseñanza del primero, segundo y tercer grado, es orientada a la capacitación de maestros, funcionarios públicos, incluidos los militares, así como periodistas y profesionales de los medios de comunicación.

A la vista de esa dimensión transversal correctamente diseñada en el mencionado Programa Mundial para la Educación en Derechos Humanos / World Programme for Human Rights Education, ya poden comprender que, como consecuencia de ello, el factor que imprime el contenido de los derechos humanos no es primordialmente un elenco de medidas con la misma manera (recursos técnicos y articulación de intereses ) de las que se aplican generalmente a poner en obra, por ejemplo, una estrategia diferenciada de acción económica para el desarrollo, aunque este tenga metas que respecten y valoren la población civil de bajos ingresos, como es ampliamente deseable. Pero el factor que imprime el contenido de los derechos humanos plantea como primordial la tomada de conciencia de los obstáculos efectivos a la universalización. De ahí la relevancia de la sociología, y de la psicología colectiva que ella trae, en esa práctica pedagógica.

La falsa orientación de la cuestión del papel del Estado

A su vez, el intento exagerado para reducir el desafío de la universalización de los derechos humanos a la cuestión ideológica del papel del Estado tiene poco aprovechamiento, cuando se trata de comportamiento y conciencia colectiva. En verdad, al despreciaren el potencial de las nuevas formas de participación social planteadas por las TICs , varios publicistas desacreditan la posibilidad de universalización de los derechos humanos (con la reducción de las violaciones en escala global) y, en razón de ese escepticismo, sostienen equivocadamente que la actuación estatal en la promoción, garantía y reparación de los derechos humanos, al desarrollarse como solamente más una de las políticas públicas establecidas, debería servir a los dictámenes del pensamiento ideológico de turno.

Tratase en este caso una falsa orientación que no es más que una mistificación de las teorías de hegemonía. Aunque integrados en el dominio jurídico interno de los Estados Miembros de las Naciones Unidas, los derechos humanos proceden de estas últimas, como bloques de sociedades globales, y, por esa razón, constituyen factor de apaciguamiento de los grupos y de reconocimiento de las poblaciones civiles. Además, se muestran históricamente arraigados en las intermediaciones de las sociedades democráticas y no hay manera de utilizarlos para fines distintos de su universalización. De lo contrario se perderá la libertad intelectual y de expresión que es crítica para ellos.

En este artículo, al revalorizar las actividades de la sociedad democrática que contemplan el psiquismo colectivo, como la mencionada libertad intelectual y de expresión (incluso las acciones pedagógicas), se pone de relieve la diferencia de los derechos humanos y la especificidad transversal de sus temas, que no deben confundir a los temas ideológicos, puesto que los temas de DDHH no sirven de trampolín para los proyectos de poder y hegemonía.

Dirigido a la cooperación con el mencionado programa mundial para la educación en derechos humanos, se comparte la comprensión de que, como un procedimiento eficaz en la universalización, la educación en esta área contribuye a combinar los programas y políticas de derechos humanos, por una parte, y por otra, las acciones pedagógicas.

 

***

 

Primer punto: las sociedades democráticas

 

Antes de que cualquier premisa de pensamiento ideológico y del Estado, es indispensable tener el foco en la complejidad de la experiencia humana, para abrazar la causa de los derechos humanos expresados en los tres actos fundamentales de las Naciones Unidas siguientes : (1) – Declaración Universal de los Derechos Humanos / Universal Declaration of Human Rights, adoptada en 1948; (2) – Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos / International Covenant on Civil and Political Rights – ICCPR, 1966; 3 – Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales / International Covenant on Economic, Social, and Cultural Rights- ICESCR, también 1966.

***

La crítica exagerada de que los DDHH perpetúan el individualismo o la moral individualista deja a un lado las diferencias específicas y trata de proyectar una identificación errónea de los DDHH con la ideología neoliberal. Entretanto, tal diferencia existe, y se la puede resumir en la siguiente observación: el hecho de que las personas tengan interés propio cuando participan en las relaciones sociales no significa la busca del lucro, no significa que están allá para ganar más dinero. Ese interés expresa su aspiración al bien estar y puede ser el deseo de realizar obras, participar y ampliar sus conocimientos y experiencias.

La moralidad individualista no es un mal en sí mismo. Tampoco el hecho de que los DDHH fortalecen al individuo como foco de aspiraciones a los valores no significa una imposición del individualismo como pilar de algún proyecto de hegemonía cultural, algún existencialismo, socialismo no colectivista, y mucho menos para el neoliberalismo. Aunque pueden allí descubrir orientaciones filosóficas, no hay ninguna doctrina de antemano que encuadre estratégicamente la Declaración Universal de los Derechos Humanos en un proyecto de hegemonía. Sólo existe el compromiso y la actitud solidaria de las sociedades democráticas en promover, asegurar, reparar los derechos humanos proclamados por las Naciones Unidas, siguiente: “La Asamblea General proclama la presente Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción [xi].

El problema de los valores

(En una lectura sociológica)

Sin embargo, resta el hecho de que, al fortalecer el individuo como aspiración a los valores, los DDHH ponen en perspectiva una o varias morales individualistas y, por esa vía, sería compatible o incluso favorecería a algún existencialismo, socialismo no colectivista, neoliberalismo. Podría ser así, tal vez, si los valores proclamados no hubiesen sido reconocidos de modo justo en función de la libertad humana eficaz.

Este punto es irreductible, y se sobrepone a toda la representación de que los DDHH puedan servir de antemano a una orientación de hegemonía cultural. Es suficiente prestar atención al Preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos / Universal Declaration of Human Rights, cuyo párrafo segundo, pone en foco las libertades esenciales [[ix]], que se afirman de ellas propias en la experiencia humana y en la base de todos los valores reconocidos en los DDHH tomados en conjunto, a saber: la libertad de hablar y creer y la libertad de no temer y querer (freedom of speech and belief and freedom from fear and want).

En este sentido de libertad consciente, hay que tener en cuenta que, antes de cualquier orientación metamoral (Kant, Hegel, Spinoza, Durkheim) [[x]], el problema de los valores en las obras de la civilización se incluyen como “escalones que dirigen la elevación libertadora”.

La Experiencia Moral en la libertad efectiva

Desde el punto de vista sociológico, el conocimiento de los criterios morales se torna concreto como reflexión posterior sobre el acto moral directamente vivido, implicando los valores vislumbrados en el calor de la acción misma.

Además de no encuadrarse en ninguna doctrina previa, esa acción moral creadora de sus propios criterios está en directa oposición a cualquier filosofía de la historia, y a su creencia en el progreso automático, señalando que la especificidad de la experiencia moral así efectuada se verifica exactamente como el reconocimiento, acción participativa en los distintos grados del esfuerzo (como intento de realización) o, en una frase, ” es la voluntad con los ojos abiertos en las tinieblas” [[xi]].

La elevación libertadora

En la lectura sociológica, la base de esa experiencia moral específica es la teoría de la intuición de la voluntad guiada por sus propias luces, a la que se puede llegar por medio de la concepción dinámica de toda la moralidad efectiva, en tres niveles (escalones):

(a) – como la superación continua de lo adquirido; (B) – como la re-creación permanente de los Nosotros y de Otros; (C) – como moralidad de acción y de aspiración participando en la libertad creadora por el propio esfuerzo incesante de los Nosotros [[xii]] .

Concepción dinámica esta resumida en la fórmula de Henri Bergson (1859 – 1941), según la cual, “para que la conciencia se distinguiera de lo ya hecho y se aplicase a lo que se está a hacer sería necesario que, retornándose y retorciéndose sobre sí misma, la facultad de ver constituyera una sola unidad con el acto de querer”. En la acción libre, al lanzarse uno hacia adelante, se tiene la conciencia de los motivos y de los móviles en vía de se tornaren ambos idénticos [[xiii]].

Esa teoría de la intuición de la voluntad es no solamente la base de la especificidad de la experiencia moral, sino que esta misma especificidad es la libertad consciente. Es decir, así como hay diferentes espesores de la duración y variadas intensidades de la libertad, hay igualmente diferentes grados de voluntad consciente, la cual se hace cada vez más libre en la medida en que: (a) – va más allá de la elección entre las alternativas, por ejercicio de la decisión; (B) – supera la propia decisión voluntaria, mediante el ejercicio de la voluntad propiamente creadora.

De esa forma, la moral de la creación, que uno puede tirar de Bergson, encuentra fundamento para proseguir su realización en los diferentes escalones (paliers) en profundidad de la realidad social. Es la libertad situada en el meollo de la vida humana consciente [[xiv]].

Para comprender mejor el problema de los valores, tomados como escalones que dirigen la elevación libertadora, deben tener en cuenta que, siendo el deseo una tendencia (para la realización) expresa en las obras de civilización, la voluntad a su vez no es más do que la misma tendencia acompañada de la consciencia: el deseo y la voluntad no se pueden poner en oposición uno a la otra, como en las filosofías metamorales, eso en razón de que ellos no son más do que gradaciones del mismo proceso de realización, hay entre ellos una gradación de los niveles intermediarios.

El problema de la libertad intelectual

Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye la libertad de sostener opiniones sin interferencia y de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas por cualquiera de los medios y sin consideración de fronteras. / Everyone has the right to freedom of opinion and expression; this right includes freedom to hold opinions without interference and to seek, receive and impart information and ideas through any media and regardless of frontiers. (Art.19 UDHR) [[xv]] .

► Tratase de la libertad de expresión en su sentido más efectivo, como libertad intelectual – para recordar el concepto desdogmatizador de Spinoza, libertad ejercida con anterioridad histórica a los mass media y no con dependencia de ellos. Es decir, la libertad de expresión orientada para el efectivismo como elemento de las libertades, como el carácter humano de las libertades [1]. De hecho, el efectivismo difiere donde es afirmada la concepción dinámica de la experiencia moral, como ya se sabe.

De esa forma, en paralelo con la anteriormente referida teoría de la intuición de la voluntad, hay que recordar Spinoza [Baruch Spinoza, 1632 – 1677] que, pensador de la libertad intelectual, revela interés para el sociólogo [xvi]. Puede uno decir que el iusnaturalismo con Spinoza avanzó en la anticipación de las libertades esenciales, las que se afirman de ellas propias antes de toda la proyección y representación, a las cuales todo el humano llega en y por su experiencia.

Al reconocer que la libertad intelectual es absoluta y no puede ser refrenada ni restringida desde afuera, el filósofo anticipó la ética racional que Max Weber muy apreció, ya que solamente la moralidad racional investida del tipo prudente y sabio está en condiciones de contener la progresión absoluta de la libertad intelectual, por delante de un soberano que no puede prevalecer contra ella. Por su vez, superar el iusnaturalismo implica comprender las funciones intelectuales a fin de situar adecuadamente la libertad efectiva.

De hecho, el interés de las funciones intelectuales está bien marcado en la sociología del conocimiento, que pone de manifiesto la oposición entre, por un lado, el plano de los estados mentales – incluso las representaciones y la memoria, así como las opiniones colectivas [[xvii]] – y, por otro lado, la intervención de los actos mentales, sean colectivos sean individuales. Tiene cabimiento notar que, en el suelo de esa oposición, los actos son: (a) las experiencias más o menos inmediatas (cuyos casos límites son las intuiciones intelectuales, que hacen participar directamente en lo real) y (b) los juicios.

Noten que ambos, experiencias intuitivas y juicios, son manifestaciones las más intensas de la conciencia abierta. De esa forma, los actos mentales se observan en la implicación mutua entre las experiencias de participar en el real y los juicios de esa manera tornados cognitivos, de los cuales las actitudes, como disposiciones para reaccionar, son los focos primarios [[xviii]]. La libertad implicada en los actos individuales y colectivos que estructuran / desestructuran la realidad social es la libertad humana – no metamoral ni realización terrestre de un mundo espiritual – de que la libertad intelectual es un aspecto, y se afirma como elección, decisión, creación.

El psicologismo individualista es equivocado al preconizar que, en el nivel psicológico de la realidad social, cualquier interés está concentrado en la psicología interpersonal, en detrimento de la psicología colectiva propiamente dicha, orientación esa que desprecia las funciones intelectuales y voluntarias, así como se limita al aspecto exclusivamente emotivo y, en esto, al aspecto de la preferencia y de la repugnancia, dejando erróneamente de lado el aspecto más significativo de la aspiración.

En teoría sociológica se sabe que (a) – toda la conciencia es no sólo una tensión virtual del cerrado hacia lo abierto, sino que es aún una tensión entre las múltiples sensaciones y su integración en las totalidades; (B) – por su vez, al hacer ver que las sensaciones particulares no son más que abstracciones intelectuales de totalidades aprehendidas intuitivamente, la teoría psicológica de la forma o Gestalttheorie demuestra la imposibilidad en la reducción de la conciencia a las sensaciones dispersas – reducción impropia esa que, ya observara Georges Gurvitch (1894 – 1965), hubiera reforzado la concepción de la conciencia individual cerrada en Emile Durkheim (1858 – 1917).

 

Una dialéctica entre la consciencia individual y la consciencia colectiva

Sin embargo, el sociólogo afirma la evidencia de que existen los elementos sensibles de la conciencia colectiva, hay los sentidos colectivos de conservación y defensa, los sentidos de las pasiones de inclinaciones colectivas y, a su vez, es evidente la existencia de las funciones intelectuales en la conciencia individual (estados, opiniones, actos).

Además, el maestro Durkheim insiste sobre las tendencias, los sentimientos, las creencias, las aspiraciones, las efervescencias colectivas, que pueden referirse a los estados y las opiniones tanto cuanto a los actos mentales y las funciones intelectuales, pero que, en todos los casos, se oponen a la razón universal.

Quiere decir, el sociólogo pone en relieve que, en el aspecto de la dupla existencia de elementos sensibles y de las funciones intelectuales, hay dialéctica entre la conciencia individual y la conciencia colectiva – hay tendencia a la complementariedad, a la participación mutua y a la reciprocidad de la perspectiva – de tal suerte que el dualismo de elementos sensibles y de funciones intelectuales es observado tanto en la conciencia individual cuanto en la colectiva.

Acrece que, de acuerdo con Gurvitch, las conciencias individuales pueden interpenetrarse y fundirse (a) – a veces en sus sensaciones y pasiones, (b) – a veces en sus representaciones y sus sentimientos, (c) – a veces en sus actos, en sus intuiciones y en sus juicios, sean estos marcados por la preponderancia de la inteligencia, de la emoción y de la voluntad.

 

Los juicios de realidad, los juicios de valor y

la variabilidad

 

En los derechos humanos no logran las ilusiones aportadas por la confusión con la filosofía de la historia, las cuales se encuentran favorecidas por la ocurrencia de un error lógico fundamental que es la falta de diferenciación entre los juicios de realidad y los juicios de valor. De ese error resulta la confusión, siguiente: en vez de explicar los deseos a partir de la realidad social, uno construye la realidad social en función de eses deseos.

Los juicios de valor son las aspiraciones, los deseos y las imágenes ideales del futuro, y conforman uno de los escalones de la realidad social en su conjunto, de tal suerte que el progreso en dirección a un ideal (filosofía de la historia) solo podrá intervenir en el análisis sociológico únicamente en vista de integrar ese progreso ideal en un conjunto de hechos sociales que el análisis se propone explicar.

La sociedad es sujeta a las fluctuaciones y mismo a los movimientos cíclicos. Tomado como un movimiento constante, el progreso rectilíneo en dirección a un ideal particular no puede aplicarse más do que en relación a ciertos periodos, en otros periodos la sociedad puede orientarse en sentido opuesto al ideal o por un ideal completamente diferente.

La falta de diferenciación entre los juicios de realidad y los juicios de valor hace imposible el acceso del análisis sociológico a un dato fundamental de la vida social que es la variabilidad.

Delante de la variabilidad referida, teniendo cuenta de la tendencia a la universalización y el hecho de que los DDHH estén imbricados en los cuadros reales, tales como las formas de sociabilidad y los agrupamientos sociales particulares, revelase insustentable la representación de que los Derechos Humanos son previamente favorables a las ideologías y moralidades individualistas, cuando, en realidad, se muestran penetrados por la multiplicidad de la individualidad concreta, a la cual le conceden protección.

En efecto, la sociología diferencial tiene por básico que los agrupamientos particulares cambian de carácter y no solo de posiciones, asumen identidades y diferencias no asumidas en diferentes tipos o subtipos de sociedades. En la medida en que participan del cambio en eficacia que se opera en el interior de las estructuras, los grupos, más do que se dislocaren conforme trayectorias solo exteriores, se mueven en los tiempos sociales.

De la misma manera, observase el siguiente: (a) los individuos cambian de actitudes en función de los grupos a los cuales pertenecen. Aliás, los grupos son formados exactamente con base en la continuidad y en el carácter activo de una actitud colectiva. (b) Los papeles sociales que los individuos asumen o los personajes que ellos encarnan cambian según los círculos sociales diferentes a que pertenecen. De esa suerte, un padre o un marido muy autoritario, por ejemplo, puede simultáneamente desempeñar el papel de un colega particularmente atencioso, etc. (c) En cada grupo, un individuo desempeña un papel social diferente: es mecánico ajustador, vendedor, profesor, etc.; por otro lado, ese mismo individuo puede desempeñar en eses grupos papeles unas veces sin brillo, otras veces brillantes, unas veces subordinados, otras veces dominantes, según las estructuras y coyunturas sociales variadas, los mismos individuos y los mismo grupos pueden desempeñar papeles muy diferentes y hasta opuestos.

 

 

 

 

[1] Desde el punto de vista sociológico, la libertad es más do que la variable lógica que altera las proposiciones teoréticas, sino que es libertad humana por intervenir en los determinismos sociales y precipitar el estallido de los equilibrios que viabilizan los cambios estructurales. De ahí su efectivismo.

[i] El programa mundial para la educación en derechos humanos es fomentado por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas – World Programme for Human Rights Education (2005- on going).

http://www.ohchr.org/EN/Issues/Education/Training/Pages/Programme.aspx

[ii] La comprensión del problema de los valores e ideales que se saca de la orientación durkheimiana está basada en la oposición al utilitarismo doctrinario, de tal suerte que la teoría sociológica se define contra cualquier posicionamiento eudemonista (eudaemonism) en esa materia. La recusa de la “utilidad” o especialmente de lo “que es utilitario” como criterio último de las acciones humanas y como base mensurable de análisis de las cuestiones políticas, sociales y económicas hacía parte del compromiso de Durkheim en defender la especificidad de la realidad social y, por esta vía, repeler cualesquiera tentativa que pretendiese establecer un absoluto para la vida moral con imposición a los hechos sociales. De ahí su orientación por la cual las principales obras de civilización como la religión, la moralidad, el derecho, el arte sean sistemas de valores culturales cuya validad objetiva consiste en su referencia al nivel (escalón, “palier”) de realidad social más profundo de los ideales.

[iii] http://www.ohchr.org/EN/Issues/Education/Training/WPHRE/ThirdPhase/Pages/ThirdPhaseIndex.aspx

[iv] El foco de la cultura del compartir son las redes P2P de computadores (Peer-to-peer, del inglés, par-a-par o simplemente punto-a-punto) donde cada uno de los puntos o nodos de la red funciona como es sabido tanto como “cliente” cuanto como servidor, permitiendo compartir servicios y datos sin la necesidad de un servidor central. Puede ser usada para compartir música, videos, imágenes, datos, en fin cualquier cosa con formato digital. En ese modelo de red, tomados a los pares, los computadores son proveedores y consumidores de recurso, diferentemente del modelo cliente / servidor, donde el servidor alimenta toda la red y los clientes solamente consumen. Es muy conocida por el compartir de los ficheros.

Sin embargo, las redes P2P son utilizadas para otras áreas, tales como el almacenamiento, distribuidos en los medios académicos y científicos y telecomunicaciones, por ejemplo. Hoy en día, el compartir de informaciones se generalizó con las redes sociales en la internet y para allá de ella, en cooperativismos variados, incluso para comunicar presencialmente los artículos y los escritos literarios y de opinión, profundando las prácticas de la libertad de expresión.

[v] La mercaderizacción es un concepto con largo empleo en la crítica de la sociedad. En este trabajo es utilizado para designar el control capitalista en ámbito de la psicología colectiva, como mercaderizacción de las relaciones humanas, pero deben tener cuenta que hay una tendencia para la mercaderizacción de la sociedad: “La mercaderizacción de la sociedad es la universalización de la excepción mercantil (la excepción por la cual la oferta y la demanda no se corresponden sino bajo una “asimetrización” por la que uno u otro polo sale perdiendo).” (…) Cf: Jorge Iacobson: “El marketing como ideología”. Internet, Revista “Bajo Control” (25/11/2010) http://bajocontrol.over-blog.es/article-el-marketing-como-ideologia-61689499.html (verificado en 2 de Abril 2013).

[vi] Muchas veces las imágenes despreciativas de los otros se ligan a la mentalidad conformada, sumisa al que está prestablecido, llevando a una falsa comprensión de las relaciones humanas, de tal suerte que, al envés de percibidos como integrantes de un Nosotros, los otros son reducidos al imaginario psicologista. De ahí la poca relevancia atribuida a las experiencias efectivas que el grupo acumuló. Además, muchos descartan como negable, juntamente con la sintaxis existente, el histórico (acervo) de las prácticas del grupo, incluso sus modelos y procedimientos anteriormente desarrollados en la organización productiva (en vigor en la sintaxis existente). Por tanto, se aplican aquí las observaciones redescubiertas en la formula atribuida al filósofo de la Roma antigua Cícero (106 AC – 43 AC), de que, al comentarla, el notable sociólogo C. Wright Mills hace ver el imaginario psicologista, por su vez descripto como interacción más o menos lúdica de tres personas (Cf. C.Wright e Gerth, Hans: Caráter e estrutura social: a psicologia das instituições sociais, tradução Zwinglio Dias, Rio de Janeiro, Editora Civilização Brasileira, 1973, 508 págs). Es decir, en la mentalidad conformada, que es resignada a la imposición de las conductas prestablecidas, las relaciones humanas son vistas por el filtro del imaginario psicologista y pueden ser resumidas en un juego individualista y “social atomista” en que tres imágenes personales recobren la realidad social, a saber: la persona que uno “piensa” o se representa que es, la que los otros piensan que él es, aquella que él juzga o supone que los otros piensan que él sea. Todo el dominio de la psicología individualista se resume en ese imaginario interpersonal desgarrado, con las siguientes características: (a) es un imaginario hecho de evaluaciones arbitradas en las preferencias subjetivas o veleidades proyectadas sobre los otros; (b) es hecho de autoevaluaciones que únicamente reflecten el carácter prestablecido de las reglamentaciones y de las conductas jerarquizadas de los aparatos organizados. Teorizado o non, tratase de un imaginario frecuentemente supervalorado en las técnicas utilizadas en los entrenamientos corporativos, incluso los psicodramas y los socio-dramas (originalmente concebidos en la sociometría de J.L. Moreno, 1889 – 1974). Indiferente a la realidad social que oculta de si, en ese imaginario psicologista, la consciencia se mantiene más o menos cerrada sobre si, con tendencia a la introspección, lanza imágenes al exterior de donde las recibe, de tal suerte que esa perpetua interacción de autoimágenes entre individuos atomizados gira como una condenación, esto es, directamente centrada en la ansiedad de la naturaleza humana, acá de toda la aspiración colectiva.

[vii] La tendencia utilitarista de la sociología de la administración tuvo el mérito de haber puesto en relieve la categoría economicista de ventaja competitiva como criterio en la descripción del sistema de desigualdades en estratos económicos y sociales, aplicable a todas las cosas que cuentan puntos en un curriculum vitae y en portfolios.

[viii] En la historia moderna, cuando uno habla de sociedad democrática hace recordar las ciudades libres, que precipitaran el fin de la Edad Media y han dado fuerza a la sociedad industrial, estudiada esa última por Saint-Simon (Claude Henri de Saint-Simon, 1760 – 1825), el fundador de la sociología. El bloque histórico de las ciudades, con su sociabilidad característica, y más ampliamente los conjuntos de los agrupamientos de localidades (ayuntamientos, comarcas, comunas, etc.), tales como articulados o pactados en las varias instancias de la historia de las instituciones parlamentares, forman en realidad social la sociedad democrática.

[ix] La expresión libertades humanas esenciales ha sido introducida por el presidente Franklin D. Roosevelt: FDR Four Freedoms Speech 1941: The Annual Message to Congress. January 6, 1941.

[x] En las meta-morales tradicionales de Platón, Aristóteles, Spinoza, Hegel, se nota que, supra-temporal y absoluto, un mundo espiritual se realiza en el mundo temporal. Cuanto a Durkheim, él comparte la creencia efectiva, específica a los adeptos de la ciencia de los costumbres y a los sociólogos de la vida moral, afirmando la posibilidad deseada de utilizar la sociología de la vida moral como base de una doctrina moral, en este caso, una moral teorética de fundamento sociológico que al mismo tiempo conocía y estatuía, creando de esa manera una vía para una nueva metamoral, en que la sociología se colocaría en lugar de la filosofía.

[xi] Marcando la presencia del sociólogo en los antecedentes de la UDHR, esa lectura de la filosofía social de Bergson ha sido oficialmente propuesta por Georges Gurvitch desde New York (EUA) en 1941, y ha sido republicada en su obra “LA Vocación Actual de la Sociología” – vol.II: “antecedentes y perspectivas”, (Cf. Tradución en lengua portuguesa de la 3ª edición francesa de 1968, por Orlando Daniel, Lisboa, Cosmos, 1986, 567 pp. [1ª edición en francés: Paris, PUF, 1957] p.234, sq.)

[xii] En ese sentido, en ese apelo a la actuación de los Nosotros como cuadros de referencia, la concepción dinámica de toda la moralidad ultrapasa el individuo y las moralidades exclusivamente individualistas.

[xiii] Ese análisis acoplado a la reflexión sobre las libertades humanas esenciales, destacadas en el Preámbulo de la UDHR, toma por base “L’Èvolution Crèatrice” y “Les Données Immédiates de la Conscience”, de Bergson. El provecho de esa lectura apunta para una concepción dinámica de toda la moralidad efectiva como presente nos DDHH.

La filosofía social de Bergson en la referencia de una teoría de la libertad en “Les Données Immédiates de la Conscience” es ofrecida como demonstración de la vanidad del determinismo y del

indeterminismo clásicos que, orientados para ‘el ya hecho’ y no para ‘el acto que se hace’, ignoran que la libertad no es más do que un matiz de la acción, y que es vivida en la propia acción” (Cf. Gurvitch: “A Vocação Actual da Sociologia, vol.II”, p.242, op cit.).

En esa teoría, el arbitrario, como la propia opción, es el grado más bajo de la voluntad. Para escapar a la necesidad de escoger entre las alternativas impostas por la inteligencia (conocedora del progreso) sujetando la libertad de acción en la acción, Bergson sugiere que los grados superiores de la voluntad, que libertan de la sujeción a las alternativas, deben ser verificados en el retorno a la espontaneidad pura, designada como impulso, que se encuentra acá de la consciencia, se arriesgando, con esa formulación, a identificar la libertad con el infraconsciente.

Sin embargo, Bergson ya admite que la libertad comporta grados, los cuales todavía solo pueden manifestar-se en “duraciones cualitativas diversificadas” – eses grados intermediarios de la duración y de la libertad, imprescindibles tanto para la existencia humana cuanto para las diferentes ciencias, ya que, sin esas gradaciones, tanto la existencia cuanto las ciencias restan condenadas a no poder ir más allá del tiempo espacializado y cuantificado, propio al dominio exteriorizado del mecanismo newtoniano.

Nota Gurvitch que es en razón de esa teoría de la libertad se ejerciendo contra las imposiciones de la inteligencia que “Bergson describe los diferentes grados de la duración y de la libertad correspondientes al vital, al psicológico, al social y al espiritual (ver “Matière et Mémoire”, bien como “La Èvolution Crèatrice”).

En esa descripción, la libertad plena, comprendiendo la actividad propiamente creadora, ligase a la vida espiritual; en seguida, viene la vida consciente, que es psicológica y social, la cual

conduce a la vida espiritual y es tenida como el reservatorio de la libertad, es decir, una libertad mucho más intensa do que la simples espontaneidad vital. Tal es la serie, notando que será en consonancia con esa gradación de la libertad que se verifica la gradación de los tiempos (“espesura de la duración”).

[xiv] Ibid. ibidem. Sabe que el desvío místico de Bergson se debe al no ter él encontrado en su análisis de la libertad consciente el problema de los valores en obras de civilización, “eses escalones que dirigen la elevación libertadora” (Gurvitch).

[xv] El derecho de saber (derecho a la educación, al conocimiento) es un requisito para la libertad de pensamiento y de consciencia; la libertad de pensamiento y la libertad de expresión surgen como las condiciones necesarias para la libertad de acceso a la información.

[xvi] Vea el Capítulo veinte de su TRACTATUS THEOLOGICO-POLITICUS.

[xvii] Las opiniones colectivas surgen siempre vacilantes e inciertas, a iludieren las chamadas pesquisas de opinión.

[xviii] Los actos mentales – incluso las intuiciones intelectuales y los juicios cognitivos – surgen como las manifestaciones las más intensas del consciente que se transcienden ellas mismas en la pose, en el conocimiento y en la participación en los contenidos reales, experimentados estos últimos, afirmados y moldados como heterogéneos (obstáculos) a los actos mismos, esto es, como heterogéneos a las intuiciones intelectuales y a los juicios; a las preferencias y a las repugnancias en línea con los valores, la simpatía, el amor, el odio; en fin, heterogéneos a las opciones (escoja entre alternativas), a las decisiones y a las creaciones.

Alta Comisionada Adjunta para los Derechos Humanos visitará Colombia

 
GINEBRA (14 de abril 2015) – La Alta Comisionada Adjunta de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Flavia Pansieri, iniciará el miércoles una visita oficial a Colombia con el fin de dialogar sobre la situación de los derechos humanos en el país con autoridades, defensores y defensoras de derechos humanos, víctimas de violaciones a los derechos humanos, representantes de sociedad civil, pueblos étnicos y la comunidad internacional.La Alta Comisionada Adjunta visitará las ciudades de Puerto Asís y Mocoa, en Putumayo;  Popayán, en Cauca. En estas tres primeras ciudades la señora Pansieri se reunirá con representantes de pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos, organizaciones de mujeres y autoridades locales. En estas visitas la Alta Comisionada Adjunta podrá conocer de primera mano cómo es el ejercicio de los derechos humanos en la vida cotidiana de las comunidades visitadas.

En Bogotá, la señora Pansieri tiene previsto encuentros con la Ministra de Relaciones Exteriores, el Ministro del Interior, el Ministro Consejero para el Postconflicto, Derechos Humanos y Seguridad,  el Consejero Presidencial para los Derechos Humanos, el Alto Comisionado para la Paz, el Ministro de Defensa, el Defensor del Pueblo, el Director de la Unidad de Restitución de Tierras, la Directora de la Unidad de Víctimas, el Director General de la Policía, el Vice fiscal General de la Nación y el Director Ejecutivo de la Federación Nacional de Personeros.

Asimismo, sostendrá reuniones con representantes de defensores y defensoras de derechos humanos, víctimas, con miembros de la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular, y otros representantes de sociedad civil. La Alta Comisionada Adjunta también se reunirá con diversos representantes de la comunidad internacional.

Para finalizar su visita a Colombia, la Alta Comisionada Adjunta ofrecerá una rueda de prensa en la cual presentará los resultados de su visita. Esta rueda de prensa tendrá lugar el martes, 21 de abril a las 10:00 hrs en las instalaciones de su Oficina en Bogotá: Calle 113 No. 7-45, Torre B, Oficina 1101, Edificio Teleport Business Park, 4ª.

A solicitud del Gobierno, ONU Derechos Humanos se estableció en el país en 1996, con el mandato de observar la situación de los derechos humanos y brindar asistencia técnica.  Desde entonces, el mandato de la Oficina ha sido renovado en varias ocasiones; la última renovación fue en octubre de 2014, fecha en que el Ministro de Relaciones Exteriores solicitó la presencia de la Oficina hasta el 31 de octubre de 2016.

FIN

ONU Derechos Humanos  – Colombia:
http://www.hchr.org.co/

Conozca más sobre la Alta Comisionada Adjunta de la ONU para los Derechos Humanos:
http://www.ohchr.org/SP/AboutUs/Pages/DeputyHighCommissioner.aspx

Pobreza y derechos humanos

Experto de la ONU en pobreza y derechos humanos visita Chile en un momento coyuntural

GINEBRA / SANTIAGO (13 de marzo de 2015) – El Relator Especial de las Naciones Unidas Philip Alston realizará una visita oficial a Chile del 16 al 24 de marzo de 2015 para evaluar las causas y consecuencias estructurales de la pobreza y las desigualdades en el país. Chile tiene el nivel más alto de desigualdad en materia de ingresos entre los 34 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

“Chile se encuentra en una coyuntura crucial”, dijo el experto independiente designado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para monitorear e informar sobre situaciones de extrema pobreza y derechos humanos en todo el mundo. “Desde la transición a la democracia, el país ha logrado importantes avances en la reducción de la pobreza y las desigualdades, pero aún persisten grandes desafíos”.

“Las desigualdades en una sociedad no surgen de la noche a la mañana. Ellas reflejan la elección conscientes de políticas públicas y, si se toman decisiones equivocadas, el resultado puede perpetuar un sistema de distribución desigual del poder”, señaló el Sr. Alston. “Creo que existe la voluntad política necesaria para mejorar la difícil situación de las personas que viven en la pobreza en Chile y espero que se tomen medidas al respecto”.

Durante su visita de nueve días, el experto irá a Santiago, Valparaíso y Temuco, donde se reunirá y dialogará con el Gobierno, representantes de organizaciones internacionales y no gubernamentales, académicos, organizaciones sindicales y personas que viven en extrema pobreza.

“Espero entablar el diálogo con el Gobierno chileno y conocer sus esfuerzos para lograr una sociedad más equitativa mediante la legislación, el sistema tributario y el gasto social”, expresó.

El 24 de marzo de 2015, a las 12:00 pm, el Relator Especial  ofrecerá una conferencia de prensa en la Sala Celso Furtado de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), para presentar sus observaciones preliminares sobre la visita. Sus conclusiones y recomendaciones serán presentadas en un informe al Consejo de Derechos Humanos de la ONU en junio de 2016.

FIN